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ALBISTEAK //

Koldo Aguirre: tri-histórico del Athletic como jugador, entrenador y embajador de peñas

'Athletic sólo hay uno, Athletic for ever'. (Típica frase de Mr. Pentland, entrenador del Athletic en la época más británica del club, que la decía poniendo el índice en dirección del cielo) // 'Para mí, el Athletic es como el hierro que se extrae de las entrañas de nuestra tierra. Ese mineral, lo mismo que el niño al que se le descubren cualidades de jugador, no es todavía el acero. Le falta algo esencial, el trabajo. Porque primero tiene que purificarse en el fuego, luego se le moldea y se le forja... en la fragua de Lezama'. (José María Makua, ex diputado general de Bizkaia) // 'Ser del Athletic... es respirar el ancho viento de todas las audacias. Es también advertir en los ojos de la hinchada, de todo un pueblo, una mirada verdadera que sigue con el máximo cariño ¡con pasión! al equipo. EL Athletic es como una voz profundamente repetida desde el monte al caserío y al mar'. (José María Múgica, ex cronista del Athletic).

He comenzado el recuerdo inolvidable al que siempre consideré amigo, Koldo Aguirre (Luis María Aguirre Bidaurrazaga), personaje fallecido el pasado 3 de julio a los 80 años de edad, y he comenzado con tres frases significativas que definen la triple personalidad del personaje histórico del club rojiblanco, tanto como jugador (1958-69), entrenador (1976-79; además del Bilbao Athletic en dos ocasiones: 1975-76 y 1993-94) y como extraordinario aficionado, embajador de todas las peñas rojiblancas. 

La primera de las frases es la misma con la que personalmente titulé el libro editado por la BBK en dos tomos: 'Athletic, for ever!', recogiendo esas palabras del gran Mr. Pentland (Frederick B. Pentland 1883 - 1962), que, como Koldo, fue entrenador del Athletic (1922-25 y 1929-33) consiguiendo los mayores triunfos y más títulos del club rojiblanco, club definido como 'caso único en la historia del fútbol', esto en versión francesa del diario deportivo 'L'Equipe', y club entregado a su pueblo y con numerosas historias, entre ellas, aquella de la mayor goleada: 12-1 al Barcelona.

Koldo recordaba con frecuencia esa misma frase de Pentland y la vivió desde muy niño, hasta el punto de que llegó al primer equipo del Athletic con 18 años, fichado del Getxo, equipo en la tercera división de entonces, donde jugaba desde que tenía los 15 y el club pagaba una multa en cada partido porque oficialmente con esa edad no podía jugar. 

La otra frase que destaco identifica también a nuestro Koldo Aguirre porque José María Makua (primer diputado general de Bizkaia en la etapa democrática, de 1979-1987) hablaba del 'hierro forjado' y el jugador (según Iribar, el futbolista de mayor técnica de 'su' Athletic) trabajó como fontanero junto a su tío durante los años más jóvenes. 

Y la tercera de las frases, e incluso el título de este artículo: 'tri-histórico', responde a un recordatorio justo en favor del extraordinario jugador, sabio entrenador y extraordinario embajador de peñas rojiblancas, recorriendo junto a su inseparable amigo José Marí Argoitia todas las sedes de asociaciones de los miles y miles de seguidores de este equipo y club, repito: único en el mundo. Escuchando esa voz y ese sentimiento que nos recuerda al genial compañero y cronista del Athletic, nuestro José María Múgica, que nos dejó demasiado pronto, en 1993, con 58 años, y al que dediqué un libro en esa misma colección de la Caja de Ahorros BBK, titulado: 'José María Múgica, una vida en rojo y blanco'.

 

Koldo, uno de los 'once aldeanos' siempre en el recuerdo

 

Gran parte de la carrera de futbolista y entrenador de Koldo coincidió con los años que este periodista escribía de fútbol, tanto a diario como semanalmente. A Koldo lo conocí de jugador y de entrenador y gracias a él viví momentos de euforia y también de pena. Vamos, con recuerdos vividos (muchos conjuntamente) y que reflejan la personalidad y entrega de este hombre nacido en Sondica, desde donde voló a muchos campos de fútbol como jugador y tanto o más de entrenador. 

Tal y como se ha escrito en estos días pasados, Koldo fue uno de los centrocampistas con más talento que han vestido la camiseta rojiblanca. Su saber estar y mandar en el campo desde muy joven y participar con 18 años en uno de los partidos de mayor eco en la historia del Athletic Club: la final copera del 29 de junio de 1958, la número 54 del Campeonato de España, ante el Real Madrid de Di Stéfano, título que supuso el vigésimo título copero del Athletic. El Real Madrid llegaba a ese partido siendo campeón de Liga y Copa de Europa. El Athletic pidió que la final se jugase en campo neutral, pero finalmente se jugó en Chamartín, estadio del club madrileño. Aquel 0-2, con goles de Arieta y Mauri, hizo que el equipo pasara a la historia como el de los Once Aldeanos, ya que, el por entonces presidente Enrique Guzmán, durante la celebración del título, lanzó la frase de «¡Con once aldeanos, les hemos pasado por la piedra!». En aquella alineación se coló Koldo Aguirre después de ocho partidos como titular en el equipo dirigido por el eibarrés Baltasar Albéniz (1905-1978). Los goles fueron de Arieta y Mauri, y este fue el 'once' que aprendimos de memoria: Carmelo, Orúe, Garay, Canito; Mauri, Etura; Arteche, Koldo Aguirre, Arieta, Uribe y Gainza. Y en la temporada siguiente, 1958-59, el Athletic logró endosar cuatro abultadas goleadas en tan sólo veintiún días, y los equipos goleados fueron el Sporting de Gijón (9-0), el Celta de Vigo (9-0), Osasuna (1-8) y el Betis (7-0). 

Recuerdo que aquel que fue extraordinario jugador del Indautxu, Chus Pereda (1938-2011), con el que tuve amistad, jugador entonces en el once del Real Madrid, recordaba aquella final de Copa en el estadio de Chamartín como uno de los resultados más inesperados de la historia del club blanco. Me confesó que el Athletic fue un muro en defensa, con un Carmelo en su mejor momento; un Garay extraordinario y mucha inteligencia en el centro del campo, 'todo un lujo, en el que destacó la vista levantada y el pase preciso de Koldo Aguirre'... Por cierto, en 1960, un año después, saltaba la noticia: el Barça fichaba al bilbaíno Jesús Garay (1930-1996) por 5,5 millones de pesetas y con ese dinero, insólito en aquellos tiempos, se construyó en el viejo San Mamés la tribuna norte, bautizada como 'Tribuna Garay' en honor al mítico jugador.  

Aquel partido fue, seguramente, la confirmación de Koldo como futbolista para durante años ser uno de los más grandes del balompié español, continuar dedicado al fútbol como entrenador y posteriormente aficionado activo, y que hace unos pocos días ha concluido su vida entregada al fútbol y en concreto al Athletic, dos meses después de que en silla de ruedas recogiera en Ibaigane (el 2 de mayo) un brazalete como homenaje a los supervivientes de aquella gesta del 0-2 al super-Madrid de Alfredo Di Stéfano, de la que pueden hablar hoy Etura, Mauri, Uribe y Carmelo. 


'La técnica está en Koldo Aguirre'; cuatro goles en 13 minutos, en Sarriá

En mi libro: 'Athletic, for ever!', recojo el hecho de que Juan Antonio Ipiña (1912-1974), vizcaíno de Ortuella, fue entrenador del Athletic las temporadas 1960-61 y 1961-62 sustituyendo a Martín Francisco que estuvo tres años, de 1958 a 1960, y que lo dejó precisamente el día de los inocentes, el 28 de diciembre de 1960. En esa fecha aparece una noticia en la prensa: 'Ipiña, exentrenador del Sevilla, antiguo jugador de la Real Sociedad y del Real Madrid, nuevo técnico del Athletic'. Sus primeras declaraciones fueron: 'Tengo fe en el jugador vasco, y me propongo resucitar su juego vigoroso, pero también el juego técnico que está en las botas de jugadores como Koldo Aguirre'. Y como la fe mueve montañas, el Athletic comienza a remontar ganando partidos, incluso empatando en Barcelona con dos tantos precisamente de Koldo, que era el jugador comodín en distintos puestos del campo y que llegaría a ser internacional por primera vez con 22 años con una victoria ante Gales (1-2), que permitió la clasificación de España para el mundial de 1962 en Chile. 

 

Con la renovación de Ipiña, Agustín (Piru) Gainza (1922-1995), al que se aprecia en la foto histórica, se incorpora como técnico al club y pasa a ser entrenador enseguida y hasta el año 1968. En declaraciones públicas del genial basauritarra elogia también la técnica y sabiduría futbolística de Koldo Aguirre. Y ya en la temporada 65-66, el Athletic, con el jugador de Sondica de capitán, llegó a la final de Copa (29 de mayo, con cuarenta mil seguidores rojiblancos) en el Bernabéu repleto de lesionados y frente al Zaragoza de los cinco magníficos (Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra) y se perdió 2-0 pese al extraordinario partido de José Ángel Iribar, al que se le dedicó desde entonces la canción de 'Iribar, Iribar, Iribar es cojonudo, como Iribar no hay ninguno'. En esa misma temporada, el Real Madrid se proclamó campeón de Europa y se produjo un hecho insólito protagonizado por nuestro personaje, Koldo Aguirre, que, el 10 de octubre de 1965, entre los minutos 72 y 85 de partido, marcó cuatro goles en Sarriá, donde el Athletic ganó (3-4), con lo cual remontó un partido que perdía 3-0. Los goles se los hizo a otro histórico rojiblanco, Carmelo mítico portero del Athletic de 1950 a 1964.

  

Hechos futbolísticos históricos en la temporada 1965-66

En aquella temporada de 1965-66 se produjeron otros hechos históricos que nos apetece recordar con la perspectiva futbolera de hoy en memoria de Koldo Aguirre: uno, el hecho de que Piru Gainza se viera obligado a utilizar a cuatro porteros distintos para cinco partidos, por lesiones, lo hicieron: Iribar, Echevarría, Deusto y Zamora. Curioso fue también el acuerdo del Athletic con Televisión Española para televisar un mínimo de dos partidos por temporada y un máximo de cuatro, pensando que de esta forma no se perjudicaba al espectador que acudía al estadio. Curioso también el estudio de la Asociación de Árbitros ingleses en el que se demostraba que en cada partido se perdían por término medio treinta minutos, lo que de nada sirvió. Y en aquellos meses se estrenó una película 'Juguetes rotos' en la que aparecía el triste destino de un grande del fútbol, el santurzano Guillermo Gorostiza (1909-1966) que pasaba la última etapa de su vida en un sanatorio de Santa Marina, arruinado y olvidado de todos. Para muchos críticos, Gorostiza fue el mejor extremo izquierda del mundo, 19 veces internacional y formó parte de la delantera histórica del Athletic (Lafuente, Iraragorri, Bata, Chirri II y Gorostiza), y posteriormente, de la 'Delantera Eléctrica' del Valencia CF (Epi, Amadeo, Mundo, Asensi y Gorostiza). Pichichi dos años (1930 y 1932), con 156 goles en 256 partidos.


Koldo Aguirre: 296 partidos y 64 goles como jugador del Athletic

 

Cuando el Athletic prescinde de Piru Gainza como entrenador, se inicia (temporada 1968-69) el primer y corto camino de Rafa Iriondo, que a lo largo de varias temporadas había sido entrenador del Indautxu y el encargado del Bilbao Athletic con éxito. Y el primer golpe lo recibió precisamente con la grave lesión de Koldo Aguirre en el primer encuentro de la temporada, empatando en Córdoba. Fue esa la última campaña de Koldo en el Athletic antes de retirarse al Sabadell en 1970, aunque participó también en la Copa (no en la final) conquistada por el Athletic frente al Elche, celebrado en el estadio de Chamartín. Fue la 65ª edición de la competición copera. El torneo se disputó en mayo y junio tras finalizar la temporada de Liga 1968-69 y fue ganado por el Athletic, siendo el 21º título de Copa obtenido por el equipo vasco. 

La competición contó únicamente con participación de los 16 equipos de la Primera división, siendo este un formato de Copa que solo había existido anteriormente en las ediciones de 1957 y 1958, y que no ha vuelto a repetirse. La razón aducida por las autoridades federativas para optar por este formato fue que era necesario recortar el calendario ya que al haberse unificado los dos grupos de Segunda división en un único grupo con más equipos, el torneo de Segunda división terminaba más tarde que el de Primera y no habría fechas posibles para un torneo de Copa en el que participasen también esos equipos. 

La edición de 1969 fue una de las más sorprendentes de la historia del torneo porque en la primera ronda quedaron eliminados los cuatro primeros clasificados de aquel año en la liga, entre ellos el Real Madrid (eliminado por el Atlético de Madrid) que solo había perdido un partido en liga, precisamente con el Elche, rival de la final de copa y que vivía en aquel momento el punto culminante de su edad dorada. 

Tras casi una década en la Primera división, el equipo ilicitano obtenía por primera vez el pase para una final de Copa, hito considerado aún hoy en día el mayor de su historia, y contaba con jugadores de la categoría de Araquistain, Iborra, Serena, Vavá y Asensi. El Athletic, por su parte, había cuajado una pésima campaña de Liga, acabando en la zona media-baja de la tabla no muy lejos del descenso. Los bilbaínos utilizaron la Copa para desquitarse de su mala temporada. Los leones se plantaron en la final de su torneo tras deshacerse de Real Zaragoza, Deportivo de la Coruña y Granada CF. El Athletic llevaba 11 años sin ganar ese trofeo, pero tenía muy recientes las finales perdidas de 1966 y 1967. Se disputó el 15 de junio de 1969 en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid. La alineación del Athletic estuvo formada por Iribar; Sáez, Echeberría, Aranguren; Igartua, Larrauri, Argoitia, Uriarte, Arieta II, Clemente y Rojo. La final no destacó precisamente por su gran juego. Parecía que iba a llegarse a la prórroga cuando en el minuto 82 un jovencísimo Javier Clemente, que jugaba de interior zurdo, realizó un brillante cambio de juego que habilitó una internada del Arieta II, quien logró batir a Araquistain. Ya en la temporada siguiente el Athletic anuncia el fichaje del sorprendente y polémico Ronnie Allen y la marcha de Koldo Aguirre al Sabadell. 

En el texto transmitido por el Athletic Club sobre la noticia del fallecimiento de Koldo Aguirre, se escribe sobre un hecho que refleja la serenidad y sangre fría del personaje: 'Fue partícipe de una escena inolvidable en la visita del Athletic a Anfield (estadio del Liverpool) en la Copa de la UEFA de la temporada 1966-67 en la que, siendo capitán de los leones, estos pasaron de ronda gracias al sorteo que se hizo para el desempate. Koldo Aguirre, entre restándose méritos y la socarronería con clase que le acompañaba en vida, aseguró que no llegó a elegir cara o cruz. Encogido de hombros y sin apenas algarabía, sus compañeros apenas supieron de inmediato si habían ganado'.

Después de 296 partidos con el Athletic y 64 goles, Koldo se marchó a colgar las botas al Sabadell, donde apenas disputó tres encuentros porque voluntariamente y por un grave problema familiar puso fin a su carrera como jugador, que comenzó de niño en el Sondica (su pueblo) y prosiguió en el Getxo juvenil.


Entrenador del Athletic, sustituyendo a Rafa Iriondo

Koldo conservaba tal visión del fútbol que comenzó enseguida a triunfar como entrenador. Pasó por el Erandio, Villosa y Alavés antes de recalar en Lezama. Hizo cuarto puesto en el Bilbao Athletic en la temporada 1975-76 y con José Antonio Eguidazu de presidente sustituyó a Rafa Iriondo para ocuparse del primer equipo. Antes de ese relevo hay un acto emotivo y de permanente recuerdo en los seguidores del Athletic: Javier Clemente no ha podido superar la lesión y las operaciones en su pierna (acababa de iniciar en el Arenas su brillante carrera de entrenador) y es homenajeado el 19 de agosto en un partido frente al Borussia de Moenchengladbach de los Vogts, Stielike, Simonsen... Nuestro compañero José Ramón Basterra escribía entonces: 'Nacido para el fútbol, a los 19 años era 'cerebro' del Athletic, campeón de Copa y dueño de la camiseta número 10'. Un homenaje merecido (1-1 en el marcador) que sería recordado durante mucho tiempo. 

El relevo Iriondo-Aguirre era el resultado de una apuesta que se había producido en el entramado técnico y en la voluntad directiva rojiblanca. Se contrata un preparador físico salido de la primera promoción del Instituto de Educación Física, Manuel Delgado Meco, y se completa todo un cuadro de ex grandes jugadores en Lezama, que eran los que conseguían los primeros puestos en la Escuela Nacional de Entrenadores: los Koldo Aguirre, Iñaki Sáez, Chuchi Aranguren, además de los bien conocidos y admirados Gonzalo Beitia, José Luis Garay y Piru Gainza. Delgado Meco declaró: 'Desde octubre, la curva de rendimiento de los jugadores será ascendente'. Y el presidente Eguidazu advertía que 'lo de Koldo Aguirre será rotativo. A partir de ahora los técnicos de Lezama irán pasando por el primer equipo con el objeto de formar en la cantera no sólo jugadores, sino también entrenadores'... Comenzaba, por tanto, una nueva etapa con Koldo de protagonista principal.


Excelente temporada 76-77, finalista europeo 'empatado' con la Juve

Con Koldo Aguirre en el banquillo, elegido el mejor entrenador de aquellos años, vendría una excelente temporada 76-77, aunque sólo faltó la guinda, el título: terceros en la Liga, segundos en la Copa de la UEFA y segundos, también, en la Copa del Rey. Y a punto estuvo el Athletic de dejar para siempre grabado su nombre entre los campeones europeos. Nunca Europa fue tan generosa para los rojiblancos hasta la final de la Copa de la UEFA, pero también nunca fue tan injusta que le hiciera perder el título por haber tenido la desgracia de encajar un gol en San Mamés (un remate de cabeza de Bettega) cuando marcó los mismos que el contrario: 1-0 para la Juve en Turín y 2-1 para los bilbaínos en su estadio. Hasta ese momento, hubo noches memorables y un cúmulo de grandes sensaciones. Seis noches vivió Sán Mamés con sus gradas repletas y con ese sabor único que se respira en las ceremonias europeas de 'la catedral', con los gritos y el clamor incluidos.

Primer rival: Ujpest Dosza, con Koldo Aguirre casi de estreno. Se pierde (1-0) en Budapest en el último minuto y se golea en San Mamés: 5-0, la noche veloz y memorable de José Mari Amorrortu, goleando Dani (3) y Rojo (2). Inolvidable y memorable noche. El segundo rival fue el Basilea suizo: empate (1-1) en Saint Jacob con gol de Madariaga y victoria del Athletic en San Mamés (3-1), con dos goles de cabeza de Carlos y un gran disparo de Villar. El árbitro inglés Mr. Padridge se vió obligado a saludar desde el centro del campo ante los aplausos del público.

Ya en octavos de final, el Milán es el primer club italiano que le iba a caer en suerte. Goleada en San Mamés: 4-1, repartiéndose los goles Dani (2) y Carlos (2), y una delantera del viejo estilo: Amorrortu, Dani, Carlos y Rojo. Y en el partido de vuelta, emoción hasta el final, con 3-0 en el minuto 83 después de un penalty fantasma a Rivera. Y faltando dos minutos, otro penalty fantasma, esta vez a Rojo, que lanza Madariaga y marca el 3-1 definitivo y clasificador. Y en cuartos, nada menos que el Barcelona, que sale de favorito. Con esta eliminatoria se cumplían los 50 partidos europeos del Athletic. 2-1 del Athletic en el primer encuentro, con tantos de Churruca (que debutaba en Europa) y Dani de penalty. Y en el Nou Camp, partidazo, con dos goles de cabeza, de Irureta, con el que nunca pudo Neeskens, y 2-2 definitivo que colocan al Athletic por encima de lo que era su techo europeo: semifinales con el Racing White belga, en un gran encuentro ('el mejor europeo de los leones de Koldo Aguirre', dijeron las crónicas), pese a las numerosas bajas. Churruca hizo un gol e Iribar paró un penalty. Al final 1-1. Y en San Mamés, más apuros de los previstos, con 0-0 final. 


¡Final europea justa pero demasiado injusta, frente a la Juve!

Y la final, a doble partido con la 'vecchia signora', la Juve de Turín, que había eliminado al favorito: el Feyenoord holandés y que, con un equipo que prácticamente era la selección italiana, se mostraba convencida del triunfo. Tenía un hombre-clave, el delantero Bettega, para el que Iribar iba 'a tener cien ojos' y para el que Lasa, su marcador, necesitaba, según Koldo Aguirre: 'evitar sus penetraciones porque es un jugador muy incisivo y goleador'. Y Bettega, a la postre, iba a ser el hombre decisivo en la final. Primer partido, en el Comunale de Turín. El Athletic da la cara, con un 'Iribar salvador' (según el entrenador italiano Trapattoni) y al final un 1-0 escuálido gracias a un gol de cabeza de Tardelli.

Ahora se presentaba la auténtica final y en San Mamés, bastaba con dos goles de ventaja y 'la Juve ya no es tan favorita', decía un enviado especial bilbaíno. El partido iba a ser transmitido en color por televisión, para lo que hubo que aumentar la luminosidad. Extraordinaria expectación y el Athletic no falló. Unicamente esa regla que valora como dobles los goles marcados en campo contrario apeó a los rojiblancos. Y fue porque Lasa no pudo llegar a un balón por alto que lo aprovechó Bettega para hacer el 0-1. Luego, los dos goles de Irureta y Carlos, este en el minuto 77, pese a la victoria, impidieron que el Athletic cantara su primer alirón europeo. 

En los dos partidos, los jugadores alineados por Koldo Aguirre fueron: Iribar; Oñaederra y Lasa, de lateral derecho; Guisasola, Goiko y Alexanko, en el centro de la defensa; Escalza, en el lateral izquierdo; Villar, Irureta, Churruca y Rojo II, en el centro del campo; Dani, Amorrortu, Carlos y Rojo I, en la delantera. En total, Koldo alineó a 15 jugadores y después de los partidos confesó que 'le había dado muchas vueltas pensando si acerté o no con los jugadores idóneos en cada partido, si Carlos (autor del segundo gol) debió haber salido antes'. Nadie dudaba de su éxito: el internacional más grande hasta esa fecha de los alcanzados por el Athletic.


Koldo vivió también en el banquillo una época de sufrimiento

Koldo Aguirre fue un sufridor aquella temporada, un finalista sin título. Terceros en la Liga, segundos en la Copa del Rey y (ya se sabe) en la UEFA. Fue una campaña que empezó bastante gris y fue mejorando. Hubo partidos en que los rojiblancos hicieron fútbol de altura y espectáculo, sobre todo con Rojo, Churruca, Dani, pero con los remates de Carlos, la clase y temperamento de Irureta y Villar, el estilo de Alexanko y la calidad y fortaleza de todos los defensas. Milorad Pavic, que había entrenado al Athletic del 72 al 74, consiguiendo una Copa, llegó a decir que 'el Athletic tiene la segunda mejor plantilla del fútbol español'. Fue la incorporación de Churruca (el fichaje del Sporting resultó el más caro de la historia del Athletic entonces, unos 50 millones de pesetas) la que más convenció a Koldo Aguirre, que había pedido delanteros y el guipuzcoano terminó jugando de interior, en la izquierda, junto a Chechu Rojo. 

Fue precisamente el 'estreno' de Churruca en el Athletic el que trajo una de las victorias sonadas de la liga, segundo partido de la competición: 2-3, con goles del propio Churruca, Dani e Irureta en el Bernabéu. Sin embargo, la atención de la Copa de la UEFA le hace 'distraerse' al equipo en la Liga, aunque la termina el tercero, por detrás del Atlético de Madrid y el Barcelona. Hubo tres encuentros que centran una temporada con crisis en la primera vuelta y una segunda muy espectacular, en la que incluso se soñó con el título. El primero de esos partidos fue contra el Barcelona de Cruyff, ganando el equipo azulgrana (1-3) en San Mamés. El otro fue con el Real Madrid, al que se le ganó 4-1. Y el tercero frente a la Real en Atocha, el 5 de diciembre de 1976, en el que los capitanes de los equipos, Iribar y Kortabarría, pasearon una gran ikurriña por el campo encabezando las formaciones de sus respectivos conjuntos. El partido fue dominado por el Athletic, con una extraordinaria actuación de quien sería otro portero vasco extraordinario, Arconada, y goleada de la Real (5-0), que aprovechó sus oportunidades y los fallos de una defensa que trajo la alarma en el club y permitió recuperar a Alexanko, cedido al Alavés, un jugador histórico por sus condiciones físicas y sus cualidades de líder de grupo que atrajo el interés del Barcelona, por el que pagó el mayor traspaso de la historia.

El siguiente encuentro, el 12 de diciembre, es con el Español en San Mamés, siendo la victoria 600 del Athletic en las 46 ligas que llevaba disputadas. Aquel 5-2 (tres goles de Dani y dos de Carlos) trajo también el debut de Alexanko. La clave de la irregularidad del Athletic la dio Irureta: 'Al equipo, fuera de casa, le falta mentalización'... y esto trajo 'una Liga vulgar', con un 'lunar' que casi le cuesta el cese a Koldo Aguirre: la derrota en Elche (2-1) con el equipo ilicitano con diez jugadores casi desde el principio. La segunda vuelta fue mucho mejor que la primera, comenzando con empate en Santander (1-1) y tres victorias seguidas, una frente al Madrid: 4-1. Al final, terceros en la Liga, a ocho puntos del At. Madrid, perdiendo dos partidos en casa y ganando solamente tres fuera.


¡Aquella final embrujada, con el Betis de Iriondo y los 20 penalties!

Koldo en la final de Copa frente al Betis, temporada 76-77

¡Y la Copa! Aquel equipo estaba llamado para la Copa, una vez más. Y las eliminatorias fueron facilitando el camino: Elche (4-1 global), Sevilla (6-3) y Salamanca (8-1). En esos partidos, Carlos consiguió la friolera de 10 goles y Dani siete. Final con el Betis, un equipo que había terminado quinto en la Liga, a dos puntos del Athletic. Más de 45.000 seguidores rojiblancos en el Vicente Calderón, por 15.000 los béticos. Fue la final más larga y más triste. Noventa minutos de juego, treinta de prórroga y nada menos que veinte penalties antes de que el Betis de Rafa Iriondo terminara proclamándose por primera vez en su historia campeón de Copa. El Athletic alineó a: Iribar; Lasa (Astrain, minuto 27), Guisasola, Alexanko, Escalza; Villar, Irureta, Churruca; Dani, Carlos (Amorrortu, minuto 78) y Rojo I. El Athletic, que siempre llevó la iniciativa, marcó primero (Carlos) para empatar el Betis; en la prórroga, volvió a marcar primero el Athletic (Dani) y a falta de dos minutos para el final de la prórroga empató el Betis. En el turno de penalties, también el Athletic se puso por delante pero fallaría el que siempre acertaba, Dani, al adivinar el portero guipuzcoano Esnaola la trayectoria del balón. Las palabras del jugador después del partido fueron estas: 'Es un recuerdo desagradable, fallé mi penalty cuando llevaba marcados trece consecutivos'. Y cuando se mantenía el empate y ya habían tirado todos los jugadores excepto Astrain e Iribar por el Athletic, el defensa se negó a lanzar e Iribar (su compañero Esnaola ya lo había hecho con acierto) no consiguió engañar al portero bético. La final había terminado. La Copa se iba a Sevilla.

 

Huelga de jugadores y la ikurriña en San Mamés

La temporada 77-78 va a comenzar con la marcha de Madariaga, la llegada del añorado Aitor Aguirre y el fichaje de Fernando Tirapu procedente del Valencia, el sorteo de la UEFA con el Servette de Ginebra y el agradecimiento a tres socios distinguidos: Antonio Gorostiaga, nombrado secretario general honorario del club, Rafa Iriondo y el pintor García Ergüin, probablemente el artista que tiene más obras dedicadas a la sociedad y al símbolo rojiblanco. Beti Duñabeitia había ganado las elecciones y se anunciaba que Bilbao sería sede del Mundial 82 y el sorteo le fue favorable, con la selección que se quería: la inglesa. Y en aquella temporada, con Villar, ex jugador del Athletic, vicepresidente de la Federación, los jugadores convocan la primera huelga del fútbol español. 

Celebración de los 40 años de la ikurriña en San Mamés.

Y hay una decisión histórica: intronizar la ikurriña en San Mamés, lo que -razona la directiva- la mayoría de la afición aboga y el pueblo la quiere, estando para entonces ondeando en la mayoría de los ayuntamientos vascos. Se hace el 8 de agosto, con un acto muy solemne y emotivo. 

La preocupación en los jugadores y en Koldo Aguirre seguía siendo la lesión de Chechu Rojo en el tendón de Aquiles. Y en la UEFA, eliminado el Servette perdiendo 1-0 los bilbaínos en Suiza con un gran Iribar, 'el auténtico héroe; vestido de Supermán'. En el partido de vuelta, 2-0 para el Athletic. Segunda eliminatoria, con el Ujpest. En Budapest, 2-0 para los húngaros con un gol de antología del delantero Torosick que fue aplaudido incluso por Iribar. En el partido de vuelta, 'reacción' de jugadores y público, perfectamente compenetrados, como en las grandes ocasiones, y 3-0, con una declaración de Koldo Aguirre que refleja todo: '¡Hemos jugado al abordaje!'. Siguiente rival: Aston Villa. Y allí Iribar, con esa sinceridad que le caracterizó siempre, reconoció que fue el culpable de los dos goles ingleses, dos goles que no pudieron remontarse en la vuelta (1-1).

Piru Gainza señala la llegada de un extremo izquierda nato, Estanis Argote, todavía en el Bilbao Athletic: 'Juega diez veces más que yo a su edad, 19 años'. Argote debutaba en el primer equipo el 2 de octubre en San Mamés, frente al At. Madrid (1-0). Y el 12 de febrero volvía Chechu Rojo ('el arquitecto') a jugar, en un partido vibrante, frente al Real Madrid, al que se le ganó por 2-0 gracias a dos centros de Rojo y remates de Carlos y Dani. Y la Liga se muere para finalizar el Athletic el tercero, a siete puntos del campeón: el Real Madrid, y uno del segundo: el Barcelona. Antes de eso se conmemoran los 25 años del arco de la Tribuna de San Mamés, se renueva por dos temporadas más a Koldo Aguirre (se hace 'pensando en la transformación del equipo, en el futuro'), el gerente José Ignacio Zarza se va después de ocho años de trabajo, se recuerda un sensacional gol de Irureta al Valencia y aquellos goles de corners sacados 'a rosca' (con el pie cambiado) por Argote los de la derecha y Amorrortu los de la izquierda. Tirapu es elegido por la prensa deportiva bilbaína como el jugador más regular de aquella temporada, y Dani es el único jugador de la lista de Kubala para el Mundial de Argentina. 


Athletic, campeón en 1983 gracias, también, a Koldo Aguirre en Valencia

La temporada 78-79 se presenta como una de menos logros para el equipo rojiblanco en la década, pese a las peticiones del presidente al comienzo: 'Espíritu de lucha, espíritu de sacrificio, ambición desmedida por el triunfo y fe en la victoria'. Adiós temprano a Europa a las primeras de cambio, con el Ajax holandés, pese a aquel gol fantasma de Vidal, con un balón que pegó contra la valla y no entró en la portería. El 2-0 final en San Mamés no fue suficiente porque el equipo se 'arrugó' en el cálido ambiente preparado en Amsterdam (3-0), eliminación de la Copa por el Zaragoza y el noveno puesto liguero que obliga a tomar la decisión de la despedida de Koldo Aguirre después de una temporada plagada de críticas a su equipo y sus planteamientos, tan reconocidos y aplaudidos dos temporadas antes. 

La historia sigue adelante en la temporada 78-79, pero con hechos nuevos: llega la hora de los relevos. Koldo Aguirre lo fue todo como jugador y llevó como técnico al Athletic a la final europea un año antes. Koldo Aguirre padeció también el revés de la derrota y supo convertirla en una victoria más, dejando el puesto de entrenador por propia voluntad, pese a contar con el apoyo de la directiva, 'por el bien de mi club', fueron sus palabras. Su club, tanto como el de Iribar, que en esa temporada bate los récords, incluso el del legendario Gento en el Madrid, al conseguir superar la cifra de 428 partidos en la portería del Athletic. Aquella fecha histórica casi coincide con el fallecimiento de quien fue el ídolo de Iribar, Ricardo Zamora.

Koldo Aguirre, por su entrega total al fútbol, que fue su carrera, su máster y su vida, continuó entrenando. Después de su marcha del Athletic cogía las riendas del Hércules, Valencia, Mallorca, Logroñés, Lleida, Bilbao Athletic y Barakaldo. Y, después, ejerció como embajador institucional del club rojiblanco. Pero no podemos terminar el recuerdo de lo vivido gracias a Koldo Aguirre sin mencionar su influencia decisiva en otro título más del Athletic gracias a él, aunque estuviera sentado en otro banquillo distinto al bilbaíno, en Valencia. 

Precisamente cuando Koldo entrenaba al equipo valenciano sucede un hecho que no podemos olvidar. Fue en la temporada 1982-83, con Javier Clemente de entrenador del Athletic. En aquel entonces, este periodista era director del desaparecido diario 'Tribuna Vasca', y el Athletic ganó la liga después de 27 años de espera al vencer en Las Palmas 1-5 (con cinco mil aficionados en las gradas), en el último partido (1 de marzo de 1983), y no fue solo por sus propios méritos (terminó con un punto más que el Real Madrid) sino también por la colaboración de Koldo Aguirre que entrenaba a un Valencia que tenía que ganar al equipo blanco para salvarse del descenso, y así lo hizo. Eso ocurría después de 27 años de sequía rojiblanca en Liga, consiguiendo la séptima de su historia, prolongando la racha de títulos vascos tras las dos ligas de la espléndida Real Sociedad.   

José María Múgica, entonces en 'La Gaceta del Norte', titulaba en aquel entonces: 'Zorionak Athletic!, crónica de un alirón tan soñado', y recogía un artículo de Ramiro Pinilla que yo solicité previo a aquel partido a Ramiro Pinilla, el gran escritor, mejor amigo y extraordinario aficionado, en el que decía: 'Nuestra sociedad parece distinta desde que el Athletic va a ser campeón de Liga; las calles rebosan sonrisas y gestos amables; se palpa un tácito acuerdo unánime para implantar una tregua en nuestras guerras diarias, tanto por pura felicidad individual como por dar una buena imagen en el inminente advenimiento de los dioses...'.


Koldo estuvo siempre aportando sabiduría para el futuro del Athletic

No quiero terminar mi admiración por Koldo Aguirre sin reflejar un hecho que define la personalidad y la predisposición de siempre a colaborar en favor de lo que fue gran parte de su vida: el Athletic. A raíz de mi libro sobre los 100 años del Athletic ('Athletic, for ever'), editado en 1998, me solicitaron un segundo que iba a titular 'Athletic de futuro', es decir, el de los 100 años siguientes. Y para ello mi idea era reclamar en principio 110 opiniones (lo del '10' es por si me fallaban algunos) de personajes vivos relacionados directamente con la historia de los pasados 100 años. Entre ellos, elegí a Koldo Aguirre, que fue uno de los muy pocos que contestaron a mi deseo y pretensión, deseo y pretensión que quedaron insatisfechos.

  

La primera respuesta, por escrito, de Koldo fue esta: 'Hablar del Athletic es hablar de mi vida. Con él empecé siendo apenas un chaval y con él continuo hasta el día de hoy. Yo militaba en el Getxo cuando me llamaron para jugar con el equipo de mis sueños. Fue el día más feliz de mi vida. Desde entonces hasta ahora, he seguido creciendo con el club haciendo casi de todo. Sin duda de la época que mejor recuerdo tengo es de la de jugador y sobre todo de la Copa del Señor Generalísimo (actual Copa del Rey) que le ganamos al Madrid en su campo cuando yo apenas contaba con 19 años. Los recuerdos como entrenador son algo más agridulces, y es que aquella temporada del 77, parecía no querer acompañarnos la suerte, y se nos escaparon de las manos dos finales tan importantes como la de la Copa de la UEFA contra la Juventus y la del Rey contra el Betis. Después el trabajo me alejó de Bilbao y del club, pero tras unos años viajando con la familia a cuestas, regresé para quedarme y prestarle de nuevo mis servicios. Hoy en día y como coordinador de las peñas he podido conocer cómo la gente ama y admira a nuestro club. Sin duda es el trabajo que más satisfacciones me ha dado. Con ellos, los peñistas, hablo del pasado, presente y futuro del club, de cómo ha cambiado y de lo que tendríamos que cambiar'.

'Cada cuatro años a los socios nos toca elegir nuevo presidente, cada temporada volcamos nuestras ilusiones con el nuevo equipo, con el nuevo campo renovaremos nuestra Catedral, pero estoy convencido de que el sentimiento Athletic no cambiará ni con otros 110 años de historia'.


TRAYECTORIA

Como jugador:

  • 12 temporadas con el Athletic (58-69)
  • 303 partidos ( Liga 230, Copa 57, Copa UEFA 16)
  • 64 goles
  • 8 veces internacional
  • Dos copas (57-58; 68-69)


Como entrenador 

  • Athletic (76-77; 77-78; 78-79)
  • Bilbao Athletic ( 75-76; 93-94)


Mi contestación entonces pudo ser la misma que ahora: eskerrik asko / muchas, muchas gracias, por lo que has sido y nos has hecho disfrutar durante años en el terreno de juego como jugador, en el banquillo como entrenador y en la grada y en la vida diaria como persona, aficionado, peñista y amigo. Y ahora, lo más doloroso, el recuerdo de una gran persona del más puro mundo del fútbol. Goian bego / Descansa en la paz que mereces, Koldo.


José Manuel Alonso