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ALBISTEAK //

Nicanor Parra, 103 años, primer y último antipoeta


'(...) Hay que decirle la verdad al lector / Aunque se le pongan los pelos de punta / Basta de subterfugios / Asumamos de una vez por todas / Nuestra precariedad agropecuaria / (...) A mi me carga la literatura / Tanto o + que la antiliteratura' (Nicanor Parra, 1991) // 'El autor de la antipoesía ha sido testigo privilegiado del revolucionario siglo XX; su obra nos hereda la apuesta estética posiblemente más radical de la historia literaria de ese siglo' (César Cuadra) // 'Artefactos visuales: he aquí la mayor revolución artística del siglo XX. Y por eso es Nicanor Parra un artista tan extraordinario. Su gran aportación ha consistido en exasperar la lógica combinatoria de las colisiones: de las palabras entre sí, de los objetos con los objetos, y de los textos antipoéticos con las cosas sublevadas de su servidumbre original' (Juan Antonio Ramírez, 'El País') // 'Vivimos muchos en el paraíso del tonto solemne? La poesía reside en las cosas o es un espejismo del espíritu? Contra la poesía de las nubes, nosotros oponemos la poesía de tierra firme... Y si me hago el loco es porque entre locura y locura se pueden soltar verdades como puños' // 'El cielo se está cayendo a pedazos' (Nicanor Parra: 'Poemas y antipoemas, 1954; 'Obra Gruesa', 1969) // 'Poemas y antipoemas cambió el rumbo de la poesía (Niall Binns); y a juicio del escritor uruguayo Eduardo Milán, Nicanor Parra viene a ser el gran poeta realmente revolucionario de la poesía latinoamericana'...
 

Nicanor Parra, poeta, matemático y físico chileno, renovador único de la creación literaria, cuya obra ha tenido una profunda influencia en la literatura universal del siglo XX, fallecía el pasado 23 de enero a los 103 años de edad. Considerado el fundador de la antipoesía, ha sido, para muchos críticos y autores, el mejor o uno de los mejores poetas de Occidente.  Y a pesar de todo, su obra, tan aparentemente difundida como elogiada, ha sido poco conocida, con tanto solo unas cuantas publicaciones. Y esto ha sucedido, quizá, por considerarlo poeta demasiado original y demasiado vital; demasiado inquietante y demasiado rupturista. Para muchos, Parra no ha sido poeta sino un ingenioso crítico del siglo XX.

Parra ha dejado una estela de poesía sin ser poesía. Fundó y mató a un tiempo su anti-poesía. Y eso pese a la espléndida estela y tradición de la poesía chilena que se remonta al español Alonso de Ercilla, cuya épica (explica el crítico literario estadounidense Harold Bloom) deja constancia del valor de los rebeldes chilenos de Arauco que se alzaron contra los españoles a finales de la década de 1550. Siglos después, los poetas chilenos Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo Neruda y Gonzalo Rojas produjeron versos tan brillantes como universales, y  mostraron una manera tan señalada de entender y contemplar la vida que Nicanor Parra se vio obligado a burlar afablemente el proceso de la influencia de sus antepasados, declinando convertirse en otro Neruda.

Una gran familia, cantera de maestros, artistas y músicos

Nicanor Parra fue el mayor de ocho hermanos en una familia cantera de maestros (la casa de sus padres era también escuela), artistas y músicos, entre los que estaba su hermana, la famosa cantante Violeta Parra, siempre recordada por aquellos versos de: 'Gracias a la vida, que me ha dado tanto' o aquel recuerdo de; 'Arauco tiene una pena'...

Nicanor recibió el Premio Nacional de Literatura (1969) y el Premio Miguel de Cervantes (2011), entre otras distinciones, además de haber sido candidato al Premio Nobel de Literatura los años 1995, 1997 y 2000.  El Cervantes se lo concedieron el 1 de diciembre de 2011, convirtiéndose en el tercer chileno en obtenerlo, después de Jorge Edwards (1999) y Gonzalo Rojas (2003).  La entonces directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, expresó que 'el Premio reconoce esta vez no solo la valía de un creador universal, sino también la necesidad de la búsqueda de nuevas formas de expresión y la exploración de las fronteras comunicativas del ser humano». Excusándose por su avanzada edad, Parra no asistió a la entrega del premio, y envió en su lugar a uno de sus nietos, el cantante post-reto Cristóbal Ugarte.

Matemático, físico, profesor de Mecánica y director de Ingenieros

El antipoeta estudió Matemáticas y Física, y fue profesor de ambas especialidades como lo fue de Mecánica Racional y director de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile. En Oxford estudió cosmología y se aventuró en las tesis del psicoanálisis. Para entonces había publicado su primer libro de poemas, 'Cancionero sin nombre' (1937), por donde asomaba la herencia neo-populista del 'Romancero gitano' de Lorca. No volvió a publicar poesía hasta 1954, cuando ya tenía en pie su nueva estrategia: 'Poemas y antipoemas'. Y esas páginas descargan de lleno la novedad de Parra, su osadía, su voluntad de incordiar y poner del revés cualquier canon. «Yo no soy derechista ni izquierdista / Yo simplemente rompo con todo». Estos versos podrían ser algo más que una poética: una sangre escrita... Y más adelante, refiriéndose al socialismo, declara: El intento  de repartición de los bienes ha resultado tan depredador y funerario como el capitalismo; o más'
 



La expedición de Parra en la poesía -según escribe en 'El Mundo' Antonio Lucas- no sólo fue extensa, sino osada. Personalísima. Extraña. Quizá extravagante. Auténtica. Pertenece a esa generación americana (a una de esas varias generaciones) que vivieron (y padecieron) la ancha herencia de Neruda, su eclipse insaciable, el decreto de su condición divina e incontestable. Pero Parra prefirió andar con botas propias y cuando el mundo adoraba el verso largo y la tinta verde del autor de Canto general, él presentó una dinamita irónica y radical a la que denominó Antipoemas. Su propuesta desacraliza los modales de la poesía olímpica y retórica en favor del artefacto sarcástico, del poema antilírico, el objeto verbal subversivo. Combatió la solemnidad con un espíritu más próximo al loquerío de la montaña rusa: «La poesía fue un objeto de lujo, pero para nosotros es un artículo de primera necesidad: no podemos vivir sin poesía». Sabía que la burla ennoblece el desencanto.

'Sermones, prédicas y chistes del Quebrantahuesos'

En 1973, año del golpe de Pinochet, engrosó el mítico Departamento de Estudios Humanísticos de la Facultad de Matemáticas en Chile. Allí coincidió con el también poeta Enrique Lihn, con el que dos décadas antes había fundado el periódico mural 'El quebrantahuesos' junto al artista Alejandro Jodorowsky con una exposición de poesía mural realizada con recortes de periódicos utilizando las técnica de 'collage'. Aquel departamento se convirtió durante la dictadura chilena en un reducto de pensamiento libre. Libros como 'Sermones y Prédicas del Cristo de Elqui' (1977) o 'Chistes para desorientar a la policía/poesía' (1983) fueron la respuesta a un tiempo, el de pinochetismo puro y duro.

La obra de Parra abarca más de 75 años y más de una veintena de poemarios. En los años 80, todavía en dictadura chilena, en respuesta a la pugna entre el capitalismo y el comunismo imperante hacia el final de la Guerra Fría, en lugar de ceñirse a un bando fue uno de los primeros poetas hispanohablantes en comenzar a interesarse en el ecologismo político. Para el poeta inglés  Niall Binns, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, 'son pocos los escritores capaces de suscitar un entusiasmo y una indignación tan extremos como los que han acompañado durante décadas a Nicanor Parra'.
 

Quizá sea normal. Una poesía que se autodenomina 'anti-poesía' lleva la provocación y el afán de incomodar en su misma raíz. Lo que hace distinto a Parra de otros es que su provocación ha durado cerca de ochenta años, y es que la antipoesía es una de las máximas expresiones de la condición contemporánea, de nuestra problemática modernidad o posmodernidad... Y lo es, además, porque gracias a él los poetas bajaron del Olimpo, así como porque en Nicanor Parra, gracias a su saber y su actividad, está permanentemente la fusión de la ciencia con la literatura. El afirma que 'la física nos enseña que es muy difícil hacer aseveraciones tajantes, que el terreno que pisamos es muy débil. Y por eso he pensado que esos principios de relatividad e indeterminación hay que llevarlos al campo de la política, de la cultura, de la literatura y de la sociología'... El antipoeta emprende así una labor de zapa contra todo lo que percibe como falsedad, y lo más positivo de su mensaje es el mismo hecho de no resignarse, de no cejar en sus críticas, y de contar con la carga liberadora de su risa...

Pablo Neruda analiza la 'poesía versátil' de Nicanor Parra

Después de estrenarse en 1937 como poeta con un 'Cancionero sin nombre' de aire lorquianos, Parra antipoeta era solamente un escritor afrancesado de la poesía hispana. Sin embargo, pronto se desgastó de esas voces poéticas tan al uso y no hubo que esperar mucho para darse cuenta de que había nacido un lenguaje nuevo para la poesía cuya atmósfera y consecuencias estaban lejos del esteticismo heredado incluso por su maestros chilenos. Con 'Poemas y antipoemas' buscará una  lengua que sea capaz de sostenerse ante el público emergente del nuevo escenario sociocultural -el de la sociedad de consumo y de la cultura de masas- pero sobre todo, una poética que haga frente al impresionante conflicto social y ecológico que se anuncia después de la Segunda Guerra Mundial. Años más tarde, con total autoconciencia de su trabajo dirá en una entrevista: 'Hay que revisar la historia de la cultura y ver en qué momento la línea que iba al paraíso se desvía hacia el infierno'...

La de Parra es la biografía de una disidencia social, como la de Neruda, pero también poética. No siempre alineadas ni a la vez; confió en que la poesía estaba en las cosas inmediatas, en la tierra, en el aire, en la oralidad perdida. Sólo había que encontrarla y bajarla al suelo, donde despliega por sí misma sus muchas razones. Entre ellas, ésta: que la Antipoesía de Parra no anula el placer y el calambre que desprende la lectura de tantos poemas de Neruda, un Neruda que simbolizaba como ningún otro lo mejor de los valores estéticos establecidos, de aquí que sólo se le pueda considerar el poeta modernista por excelencia. Parra es otra cosa muy distinta: el reunir lo estético con lo práctico, lo literario con lo no literario, el saber con la risa, lo popular con lo culto, la palabra con la imagen (poesía visual), lo que es con lo que no es... y eso es lo que nos lega la antipoesía. Y así, gozar de dos estéticas tan opuestas (Neruda-Parra) es posible y ambas chilenas. Probablemente Parra, tan excluyente con sus demonios, supo interpretar la diferencia. Y también fue lo que fue porque existía ya lo que rechazó voluntaria y escandalosamente.
 

Nicanor Parra sacude la escena literaria contemporánea con una efectiva y deconstructiva programación lingüística cuyo fundamento se articula en una cosmovisión ecológica compleja. Por medio de una empresa pragmática y lúdica sin precedentes se lanza en combate mortal contra el narcotizado mundo simbólico contemporáneo. Para él, ya no resulta plausible seguir alimentado esa desequilibrada y simplificada maquinaria estético-metafísica. Había que salir de la inercia cultural modernista y había que hacerlo de la manera más eficiente: complejizando el propio estatus metafísico de los poetas.

Electrocutado el poeta... y el lector

Cesar Cuadra, poeta, ensayista, doctor en Fisiología y profesor de Literatura en la Universidad de Chile, escribe: 'En el 'Manifiesto' de 1963, Nicanor Parra se vuelve totalmente explícito y programático. Lejos de seguir promoviendo el mito esteticista que hacía de los poetas verdaderas divinidades, con su antipoesía proclama un poeta de carne y hueso, un hombre común que, en este sentido, se declara abiertamente terrenal a la vez que pragmático y libertario. Desde entonces, los poetas dejan de servir a las ideologías y a las doctrinas idealizantes y evasivas, lo mismo que a todo trascendentalismo La antipoesía, a través de la complejidad de su juego, intentará por todos los medios erradicar esos enquistados y profundos vicios culturales que, dicho sea de paso, el propio desarrollo histórico ha ido relegando por extemporáneos. De aquí la sintonía de los lectores con esa declaración antipoética que, al humanizar a los poetas, ponía en jaque el mismísimo reinado platónico'.
 

Parra 'escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado', dijo su compatriota el famoso novelista Roberto Bolaño (1953-2003). 'Ser electrocutado, sí, pero --señala en 'El País' Javier Rodríguez Marcos-- después de electrocutar al lector'. Y pone un ejemplo: 'Durante medo siglo / la poesía fue / el paraíso del tonto solemne. / Hasta que vine yo / y me instalé con mi montaña rusa. / Suban, si les parece. / Claro que yo no respondo si bajan / echando sangre por boca y narices', escribió Nicanor Parra en un poema de 1962 incluido en 'Versos de salón'.

'Artefactos', una chispeante colección de poemas visuales

No contento con ser poeta distinto, Nicanor Parra fue también un escritor disfrazado de artista plástico desde que en 1972 publicó 'Artefactos', una chispeante colección de poemas visuales. Y así, desde aquel estreno, Parra alternó la imagen y la escritura, que en los años siguientes dio como fruto títulos como 'Hojas de Parra' (1985) o 'Discursos de sobremesa' (1997), siempre recurriendo a una ortografía que, con su particular uso de signos como '&', 'x' o '+' (en lugar de 'y', 'por' o 'más'), se adelantó a los mensajes de texto de los teléfonos móviles. Y, por supuesto, desde una irreductible idea de la poesía: 'Vida en palabras / Un enigma que se niega a ser descifrado x los profesores / Un poco de verdad y una aspirina / Antipoesía eres tú'.

Debido a su íntimo y definitorio anticonformismo, tanto Parra como su antipoesía, han cambiado el lenguaje rehaciendo no sólo el discurso propio sino los más estables relatos que dan cuenta al lector (la política, la religión, las ideologías consoladoras); con lo cual el carácter subversivo de su poética ha tenido, tanto un efecto corrosivo entre los discursos institucionales, como uno constructivo en el espacio siempre amenazado de una humanidad zozobrante, de un sentido común hecho de sabiduría popular y tradicional, de un diálogo a favor de los derechos del diálogo. Así, Parra ha ensayado otras formas apelativas en sus ecopoemas, en sus chistes (para desorientar a la policía tanto como a la poesía), en sus reapropiaciones de los lenguajes de la publicidad, de la política, de las jergas al uso, que utiliza para desmontar y descentrar a través de una práctica del ready made (por tanto, ajena al arte y a la propia poesía) y de la parodia, el absurdo y la sorpresa.
'De bocas cerradas no salen moscas'.

Nicanor Parra se ha valido del slogan publicitario o político, de la inscripción mural, del aviso luminoso, de la sentencia fulminante, del proverbio, del axioma científico, de la invectiva criolla. Es decir: Se ha valido del discurso oral o escrito que contiene una censura violenta, agria y dura contra alguien o algo...

La idea conductora de sus constantes experimentos verbales consistía en terminar con los 'espacios literarios', con la complaciente convención del poeta-que-escribe-poesía. El antipoeta quisiera terminar con la usanza poética, con la literatura, con toda impostación de voz, con todo esfuerzo de 'composición' de un texto, aún el que incluían sus propios y corrosivos antipoemas, que, buscando ya esta depuración, entraban sin embargo, en la costumbre de los 'desarrollos', del 'estilo', de la 'expresión', y otros 'mitos' clásicos y románticos.
 
Sus 'artefactos' poéticos, resumidos y cargados al máximo de cáustica ironía quieren provocar y lo logran. Los hay de todas las especies. Invectivas políticas: 'USA/ donde la libertad es una estatua'. Reacciones políticas (porque los artefactos explotan en todas direcciones):'La palabrita pueblo/ ya me pone la carne de gallina'. Salidas del energúmeno: 'A mí no me para nadie / mi misión es salvar al mundo'. Sentenciosas reflexiones: 'Cultivar un jardín / es ponerse la soga al pescuezo / recomiendo vivir en pedregales'. Proverbios: 'De boca cerrada / no salen moscas'. Salidas de madre: 'Vergüenza nacional / tuve que eyacular en el vacío'. Parra consigue siempre sacar el mejor partido de las palabras, y la incorporación de aquellos elementos considerados durante mucho tiempo atrás como espurios, le permiten describir, cabalmente, los contenidos de la vida moderna.

El habla de Parra viene de la elaborada dicción popular chilena, pero también de la rigurosa formulación de un matemático como él. Por todo lo dicho, no debe sorprendernos que la antipoesía pueda quedar reducida pronto en la marginalidad, como sucede como norma general con aquellas aventuras artísticas y experimentales que intentan sustraer al paradigma de producción y recepción de una época, entre otras cosas porque la antipoesía nos introduce en un mundo mucho más inquietante que el de la poesía heredada.
 

'Brindis por el mañana, que es de lo que disponemos'

La trayectoria de Nicanor Parra, como hemos apuntado, se caracteriza, entre otras cosas, por una fuga permanente de todo cuanto implica cerradura, acabamiento, institucionalización, connotaciones todas que suelen asociarse al fin, a la noción misma del final. Sin embargo, la obra sorprendente, de ruptura, la 'del abismo que nos separa de otros abismos', la de la poesía sin ser poesía, la de la anti-poesía o la del llámalo o llámala como quieras, o la del tómalo como te dé la gana, no acaba, seguirá por los tiempos de los tiempos, los anti-tiempos y los pos-tiempos, los que serán o vendrán, por los siglos de los siglos...
 
En los últimos tiempos de la vida de Nicanor Parra, ya en el 2013, abrimos con él una botella del mejor vino de Rioja y celebramos uno de sus últimos brindis, con sus palabras: 'Lo queramos o no sólo tenemos tres alternativas: el ayer, el presente y el mañana. / Y ni siquiera tres porque como dice el filósofo el ayer es ayer y nos pertenece sólo en el recuerdo: a la rosa que ya se deshojó no se le puede sacar otro pétalo / Las cartas por jugar son solamente dos: el presente y el día de mañana. / Y ni siquiera dos porque es un hecho bien establecido que el presente no existe sino en la medida en que se hace pasado y ya pasó... como la juventud. / En resumidas cuentas sólo nos va quedando el mañana: yo levanto mi copa por ese día que no llega nunca pero que es lo único de lo que realmente disponemos'
  

Su Epitafio..., 'mientras el cielo se sigue cayendo a pedazos'...

Chao de despedida chilena, Chau chau,  y perdón querido (a) lector (a) si me he excedido en el uso de la palabra, en lo positivo y en lo negativo, en la poesía y en la antipoesía. Y lo hago con el Epitafio que escribió el propio Nicanor para ese día 23 de enero de 2018, el día en que bajó el telón de sus 103 años: 'Ni muy listo ni tonto de remate / Fui lo que fui: una mezcla / De vinagre y de aceite de comer / ¡Un embutido de ángel y bestia!... Y a él le debemos la contra, la imagen de la palabra, el latido de la zozobra, el sobresalto o el temblor, pero, también, la sorpresa, la risa, la inteligencia resumida y el hacha verbal. Le debemos la dureza de la verdad, y la verdad de la ruptura. Con el empezó la antipoesía y con él termina... Poeta antipoeta que  echaremos de menos por culpa de lo demás... Y no podremos resolver nunca aquel  rompecabezas que Nicanor recitaba: Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir. / Para poder resucitar después tranquilamente (...) / Yo quiero hacer un ruido con los pies / Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo'... Un cuerpo, el suyo, con muchos pies y mucha cabeza, una auténtica revolución literaria... mientras el cielo se sigue cayendo a pedazos...


José Manuel Alonso