EUSKAL KAZETARIEN ELKARTEA - KAZETARIEN EUSKAL ELKARGOA

ALBISTEAK //

Txuskan Coterón: 'El periodismo sustenta la civilización democrática'

La prensa es la artillería de la libertad, dice la voz de la calle. Txuskan Coterón, con tanta vida alrededor del periodismo, bien sabe que esa es una verdad desnuda.


Entrevista de Jon Mujika para DEIA (1 de abril de 2018). El arte de contar historias, la habilidad de dar voz a quien tiene vida que contar a través de las entrevistas, tantas veces libradas en primera línea de fuego o, como dijo Chesterton, la capacidad de decir que 'Lord Jones ha muerto' a gente que no sabía que Lord Jones estaba vivo, son algunas de las habilidades de Txuskan Coterón. Bien sabe que los teléfonos han derivado en los smartphones multiusos, que las comunicaciones son más fáciles que nunca y que las técnicas de edición se han modernizado. Pero también sabe que la esencia es la misma, que siempre habrá alguien con la feliz idea de contar ideas a otros. Defiende, pese a los malos augurios, que representa un oficio inmortal. Está en esa obligación si se juzga que es el presidente de la Asociación Vasca de Periodistas y decano del Colegio de esta misma tierra. Lo suyo es todo un desafío.


¿Acaso no está el periodismo en el corredor de la muerte?


-No, no creo que este oficio muera nunca. A lo largo de los años ha tenido sucesivas crisis pero siempre habrá quien quiera contar y quien quiera saber.


¿Por qué se habla entonces de los malos tiempos actuales?


-Hay cambios tecnológicos que han pillado con el pie cambiado a las empresas editoras con el afán de ganar dinero fácil con una publicidad cuya rentabilidad no es la que fue.


¿Cómo es posible entonces que mantenga viva esa fe?


-Porque el periodismo es el sustento de la civilización democrática. Es una suerte de contrapoder que existirá siempre, aunque tal vez en un futuro tenga un modelo digital.


¿No le entran dudas?


-No, porque siempre habrá gente que quiera saber, que quiera leer, escuchar o ver.


¿De otra manera a la tradicional?


-No lo sé. Supongo que habrá un periodismo reflexivo y analítico y otro periodismo rápido que hoy está conectado a Twitter, algo en lo que yo...


¡No me diga que se declara ateo en redes sociales!


-Los que merodean por Twitter no hacen información. Solo apuestan por la velocidad sin contraste alguno y en muchos casos diría que sin ética.


Aunque hoy se imponga ese lenguaje supersónico.


-La pelea es esa: demostrar que la información está mejor contada con la reflexión y la ética. Mucha gente empieza a decir que las redes son un desastre para informarse. Y con las fake news, cuyo objetivo es la desinformación deliberada o el engaño, ni le cuento.


¿Se ha perdido el halo romántico del periodismo que antaño encandilaba?


-Sí, eso sí. Pero como se ha perdido el romanticismo, qué se yo, de viajar a Londres. Ya viaja todo el mundo y hemos visto de todo. Y quizás esa pérdida de romanticismo también sea una consecuencia de la edad.


¿Acaso han muerto los soñadores del oficio?


-No lo creo. Todos los años salen cien periodistas nuevos de la facultad de la UPV/EHU y la gente se busca la vida. Están el marketing digital, la comunicación de empresa y otras fórmulas distintas porque no hay sitio para el periodismo clásico.


¿Es cierto, como dicen, que la verdad hay que buscarla en los historiadores?


-Creo que es justo lo contrario. Contamos lo que vemos, obedeciendo a la regla antigua de las cinco 'W'. Luego se deja en manos del lector la interpretación. Por supuesto que hay periodistas sectarios, manipuladores y miserables. Pero no más que como ocurre en cualquier otro oficio.


¿Se ha cumplido el periodismo con el que soñaba cuando empezó?


-En la primera parte de mi trayectoria, sí. Recuerdo que José Manuel Alonso me encargó un trabajo sobre la guerra de Nicaragua y narré cómo la policía de Somoza había matado a un periodista. Luego cambió todo.


¿Cómo y por qué?


-Entré en la Feria de Bilbao y ahí viví otras cosas. Por ejemplo llevé la comunicación del pabellón Euskadi en la Expo'92.


¿Qué recuerda de aquellos días?


-Lo pasé muy mal, bien, de puta madre y regular. Hubo de todo por aquel entonces.


Haga memoria.


-Por los colores, llamaban al pabellón El Farolillo. Así llamaban también a los puticlubes y alguien tituló A Euskadi le llaman el puticlú.


¡No fastidie!


-Sí. Fue una crisis, pero también vivimos el desembarco de la nave Elcano con más de 20.000 espectadores, hubo traineras y txosnas. Hubo colas kilométricas a orillas del Guadalquivir y un vídeo que...


Siga, siga.


-Vino a verlo el presidente de Disney, que tenía la intención de implantarse en París. Acabé poniéndole una txapela.


¿Veremos el final del periodismo papel?


-Probablemente sí, por la tecnología. Pero soy defensor acérrimo del papel porque periódicos y libros son ecológicos: sin necesidad de madera se plantarían menos árboles.


¿De qué alivia la ecología?


-Voy mucho al monte solo, sobre todo a montes conocidos. Me gusta pensar en mis cosas y los problemas grandes los resuelvo en un santiamén.


¿Cómo?


-Soy más de reconocer mis errores que los de los demás. Para la segunda cuesta, el problema es menor.


También se hacía cuesta arriba ligar en estas tierras...


-Ja, ja, ja. Tuve mi éxito. Por lo menos entre el 5 y el 9 del mismo mes y del mismo año. Ja, ja. ja.


¿Algún pecado inconfesable prescrito?


-Con 7 u 8 años iba en bici y atropellé a una señora. Acabé clavándole el pedal en un tobillo y lo pasé fatal.


¿Qué pesa más? ¿La amistad o el amor?


-Tengo un amigo médico que es dos días mayor que yo al que puedo pasar años sin ver. Y cada vez que nos vemos parece que han pasado dos días. El WhatsApp ayuda.


¿Esas redes no confunden a la juventud de hoy?


-Sí, se pierde empatía. Se habla menos y se pierde cuadrilla. Recuerdo un verano a mi hija jugando con la Nintendo sola y sus amigas bañándose. Le quité la maquinita para que fuese con ellas. Y hasta hoy.


Señor Experiencia, ¿cómo solventar las dificultades que pone la vida hoy a la juventud?


-Aunque no seas demasiado brillante, si pones ilusión en lo que haces tienes algo ganado. Hay que entusiasmarse con un plan.


¿A quién reza?


-No soy religioso pero tampoco anti. Como decía mi madre, soy católico, apostólico y de Bilbao, porque no, romano no soy.


¿Cuándo descubrió que no jugaría en el Athletic?


-Me habría encantado, pero pronto vi que solo le daba con la derecha y mal.


Remate con un consejo para el periodista que viene.


-Se lo debo a José Manuel Alonso: sin periodistas no hay periodismo. Y sin periodismo no hay democracia.


Kazetariak