EUSKAL KAZETARIEN ELKARTEA - KAZETARIEN EUSKAL ELKARGOA

ALBISTEAK //

Sabiduría, magia y poder del libro y la lectura... de la enseñanza a las librerías


'Tendríamos que agradecer a todos los libros que nos acompañan en el siempre breve espacio de nuestra vida el que nos hayan entregado sus palabras' (Juan Antonio Monroy, escritor marroquí) // 'La palabra fomenta nuestra imaginación: leyendo inventamos lo que no vemos, nos hacemos creadores (?) Hace cinco siglos la imprenta nos libró de la ignorancia llevando a todos el saber y las ideas (?) El libro, que enseña y conmueve, es además ahora el mensajero de nuestra voz y la defensa para pensar en libertad' (José Luis Sampedro) // 'Leer nos brinda el placer de una memoria común, una memoria que nos dice quiénes somos y con quién compartimos este mundo; memoria que atrapamos en delicadas redes de palabras. Leer, leer profunda y detenidamente, nos permite adquirir conciencia del mundo y de nosotros mismos. Leer nos devuelve al estado de la palabra y, por lo tanto, porque somos seres de palabra, a lo que somos esencialmente' (Alberto Manquel, escritor argentino-canadiense, ) // 'Desde la Edad Media, las mujeres  han sido fervorosas clientas del desinteresado leer' (Pedro Salinas)  // 'Si se mantiene la imagen de que en las librerías los libros son más caros, se acabará vendiendo en ellas solamente los libros raros, y es claro que a medio plazo irán desapareciendo, ya que si la venta de los libros de novedad o actualidad se sacan de las Librerías, como anteriormente se han sacado los libros de texto, las Librerías no podrán seguir existiendo' (Valeriano García-Barredo Alonso, Librería 'Estvdio')



Qué hacer mientras se lee un libro, nunca ver la televisión


En este segundo artículo dedicado al libro y la lectura (vivos y libres) me voy a permitir comenzar con algo curioso o divertido y que lo recojo de 1994 cuando nuestro compañero Juan Cruz escribía en 'El País' sobre un poster que el escritor 'existencialista' uruguayo Carlos Onetti (1909-1994) tenía junto a su cama en el que aparece leyendo su primera obra más conocida, 'El Pozo', el portero del Nacional de Montevideo y lo hace mientras se desarrolla el juego en el área contraria, probablemente la del Peñarol. 


'El que encargó la fotografía y la campaña de promoción de la lectura que la incluía ?escribe Juan Cruz hace 24 años- es ahora el director del Instituto del Libro de Uruguay, José Luis Murguía, que estuvo el otro día, en Granada, en el congreso de los editores españoles. Allí reveló ante nuestro interés por esa foto que tanto amaba el viejo maestro, que en realidad el documento estaba trucado, que al guardameta le fue solicitada la pose y que lo único que era verdad en aquel retrato era la intención de convencer a la gente de que cualquier momento es bueno para leer un libro. Onetti reverenciaba aquel póster del portero leyendo su obra, que según él le compensaba de no tener el Nobel... 


A él lo que le extrañaba es que la gente, como aquel portero de fútbol, pudiera hacer cosas mientras leía; ir a la playa o mirar de reojo la televisión, que él no tenía en su cuarto eterno. Luis de Pablo (el compositor bilbaíno de 'la Generación del 51') odia la expresión 'música de fondo', porque la música es total, de fondo, de superficie y de forma. Con la lectura debe pasar lo mismo, parece que creía Onetti. Pero se pueden hacer otras muchas cosas mientras se lee un libro, y eso es lo que quería decir el Instituto Uruguayo del Libro, igual que lo han dicho las autoridades norteamericanas que se dedican al fomento de la lectura: el actor Tom Cruise, la cantante Roxeanne y otros valdanos o butragueños de la vida pública estadounidense le están diciendo a sus compatriotas que mientras se lee un libro puede surgir una idea, calmarse una soledad; uno puede viajar en metro o en tren, puede masturbarse, puede pensar que es el autor del libro, o el protagonista, puede beber, puede sentirse libre, o desgraciado, o vivo'...


Y Juan  Cruz finaliza su artículo 'Qué hacer mientras se lee un libro' recordando a 'nuestro' gran filósofo e intelectual donostiarra Fernando Savater, 'feliz porque su libro 'la infancia recuperada' (que recomiendo a todos nuestros lectores de Kazetariak) era el primero en Italia en ventas de no ficción (seguimos hablando del año 1994): 'Hay que leer para abrirse al mundo (...), para aumentar nuestro espíritu crítico, para no dejarnos entontecer por la televisión' (...) A lo mejor ahí está la madre del cordero: que se pueden hacer multitud de cosas mientras se lee un libro, incluso jugar como portero de fútbol, pero no se puede ver la televisión, y ahí le duele al gran medio.


'Un libro es algo mágico', campaña del Gobierno Vasco en 1988


Hubo hace treinta años, en 1988, otra campaña dedicada a la lectura y los libros en la que fuimos protagonistas por ser responsables de la comunicación del Departamento de Cultura, Turismo y Deportes del Gobierno Vasco, siendo Consejero Joseba Arregi, campaña que algunos colegas trataron con mucha atención y delicadeza. Por ejemplo, Iñaki Ezquerra, que escribía el 25 de marzo de 1988 en su significativa sección 'Marginalias', del diario 'Deia', un ilustrativo y doble artículo: 'La magia de los libros' y comenzaba con el slogan de aquella campaña en defensa de la lectura: 'Un libro es algo mágico'... 'Con él se pretendía -escribe Iñaki Ezquerra-- que dicha campaña tuviera un toque desenfadado, alegre y colorista, alejado del usual tono moralizante que suelen tener este tipo de campañas. La verdad es que un poco desenfadado de color y de alegría no le vienen nada mal a estas exhortaciones oficiales a leer y más, como en este caso, están dirigidas especialmente a la infancia, a esos sectores a los que tradicionalmente se les aterroriza con todo, hasta con los libros, que si alguna facultad pueden albergar -cuando la albergan, cosa que no ocurre siempre- es paradójicamente la de librarnos el terror de la existencia ayudándonos a comprender, a ironizar sobre sus fantasmas, a exorcizarlos en la medida de lo legítimo y de lo posible'


En esos años de la infancia en los que uno se engancha o se desengancha de los libros, 'la elección -confiesa Ezquerra- siempre contiene algo de rebeldía, de extra-oficialidad. Un libro que es un amigo no puede ser un amigo convencional, un modelo impuesto o propuesto por los mayores, un muchacho repipi sino alguien con quien se pueden compartir travesuras y castigos, calamidades y aventuras, esa rebelión dirigida justamente contra el mundo de los mayores... Como a los amigos, el niño debe elegir sus libros, y elegirá aquellos con los que pueda defenderse de la realidad, con los que sean sus cómplices y sus incondicionales' (...) 


Quien de verdad ha mantenido un trato con los libros, sabe, por experiencia, que con ellos suceden cosas maravillosas y extrañas, que se producen causalidades prodigiosas, encuentros y en cuentos, misteriosos acontecimientos que escapan a la comprensión ordinaria del mundo para permitirnos acceder a otro tipo de comprensión. Sabe, sí, que son vehículos y vínculos de iniciados a un mundo que es éste pero no es este, en el que la ley de la gravedad no actúa de la misma manera, en el que todas las leyes físicas pueden ser vulneradas en función de otros principios'...

'Al libro se va por amor puro; y el libro es rebelión y revelación'


Elizabeth Barret Browning (1806-1861), la escritora inglesa tiene un poema en el que refleja el 'bien bueno', el mejor bien que es el libro. Viene a decir que las mayores ganancias las sacamos si nos lanzamos, con el alma de cabeza, en las honduras y los secretos de un libro, seducidos por su belleza y su sabor a verdad'... Y es que aunque nada se le pida a un libro mucho de él siempre se espera, ese bien que se aguarda a que caiga, por propia sazón, de las palabras, de la historia o la belleza contada, escrita. Por ello, al libro se va por amor puro y es cuando el libro no le negará de lo que pueda darle al lector.


Y volviendo a los artículos de Iñaki Ezquerra, para el escritor vasco 'leer, en efecto, es un acto que encierra algo de esotérico (...) Libros que llegan en el momento más oportuno de nuestra historia personal, que nos arrojan luz sobre un hecho determinado, sobre nuestras vidas, y que nos hacen ser de otro modo, reflexionar sobre una concreta actitud, tomar una decisión o aplazarla o descartarla, ser otros (...) Libros que son rebelión y revelación. Lo que con ellos sucede es algo mágico realmente. Conforman otro universo (...) Abren puertas inesperadas, nos comunican secretos al oído, llegan cuando tenían que llegar  nos ponen a su vez en contacto con otros libros, con los que fuimos y con los que seremos al leerlos (...) El escritor es un prestidigitador de la palabra... Y concluye: 'Uno no sabe nunca el suelo que pisa y, si se habla de la magia del libro, no está de más hablar de la innegable o insuperable magia del Gobierno vasco'... 


Cuando se lee se convierte uno en algo: Alonso Quijano en Quijote


Cuando se lee ?como escribía Pedro Salinas? no solo se aprende algo sino que 'se convierte uno en algo. Soberbio modo de expresar el efecto más decisivo de la lectura, su función sagrada: hacerse vida, carne y mente en hombre y mujer. Hacerse Quijote en Alonso Quijano. Porque don Alonso no sólo prestó credulidad a lo leído, superior a toda otra credulidad del mundo, sino que se transformó infundiéndose todo él en lo leído o dejando que todo lo que leía se difundiera por su ser, que desde entonces vivió del libro y para el libro: 'le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra como para el servicio de su república, hacerse caballero andante'

El poeta continúa? 'Lo que dio Don Alonso a los libros, ¿quién se lo había dado hasta entonces ni después se lo daría? Convirtió su eterno papel de maestros de razón en el nuevo de profesores sin razón; probó, fuera de duda, que las fantasías más ridículas para la razón pueden mover conductas con tanta hermosura y rigor ético como los códigos morales más ilustres, con lo cual le volvía la razón a la sin razón. Y es que dio a los libros su vida, ¿nada más? Había otra cosa: su trasvida. Sus actos terrenales de los libros nacían, libros eran, vueltos hechos en carne de hombre; pero para perdurar había que volver a otro libro. Y apenas se echa al campo, comienza a hablar consigo mismo diciendo: ¿Quién duda sino que en los venideros tiempos cuando salga a la luz la verdadera historia de mis famosos hechos?, aspirando ya al libro final, suspirando en su alma por acabarse en un libro, forma de no acabarse, de suerte que las dos vidas, la de acá, y la de más allá, nacieran y murieran de libro, y en libro se volviesen, inmortalmente, a renacer'...


Pedro Salinas cruza y entrecruza a dos escritores universales: Cervantes y Unamuno, éste con su 'Vida de Don Quijote y Sancho', que más que un libro es una lectura, registrada, apuntada en cada una de sus palpitaciones. Y una lectura hecha con toda el alma, con toda la pasión y la inteligencia, las luces del saber y los misterios de ignorar, con toda la humildad de un hombre de carne y hueso, con su capacidad de error y de atino, con lo mejor de su bien y de su mal. Porque el libro tiene algo de adoración, de rendimiento y culto a lo superior y, también, sus entreliños de envida (...) Cervantes y Unamuno, 'ellos dos nos revelan una nueva forma de relación entre el hombre y el libro: leedor, no; lector, tampoco, ni estudioso, ni crítico, ni comentador: actores, y no de escenario sino de corazón, de libros, hombres que los vuelven actos


Aprender a leer, convertir la lectura en sueño de vida y la vida en sueño


 

Vargas Llosa firmando alguno de sus libros


Como hicimos otros muchos, Mario Vargas Llosa -según afirmó el 7 de diciembre de 2010 en la entrega del Premio Nobel de Literatura- aprendió a leer en un Colegio, el de La Salle, en Cochabamba (Bolivia) y ?decía? 'esa es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d'Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas...

'La lectura -continuaba el Nobel de Literatura- convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras'.


En el pasado artículo escribíamos: 'La solución al gran problema con la lectura, para Pedro Salinas, está en su enseñanza, en el despertar y en la formación del lector. Por eso tan importante es la educación: aprender, enseñar a leer bien en la escuela, y es que hay que atacar el problema desde la infancia'. Y añadíamos: Escribiendo sobre la importancia de la lectura en los primeros años de aprendizaje, Salinas señala también: 'Gracias a mi trato con estudiantes de varios países he podido observar que el mal viene de haber dejado de tomar la enseñanza de la lectura como un centro de actividad total del espíritu, en cuya práctica se movilizan y adiestran las cualidades de la inteligencia, de la sensibilidad; se debe enseñar a discernir de valores morales y estéticos, en resumen, se debe educar al niño por todos los lados'. Educar para leer y leer para educar... Pero, como veremos no basta con otorgar a un niño, un adolescente o un joven la capacidad de leer, se necesita a enseñarles a gustar el saber y la literatura, por eso T.S.Eliot escribía: 'sólo en un sentido muy restringido se puede decir que la educación produce cultura'... Y hacia eso deberíamos ir con la enseñanza...


Fomento de la lectura desde la infancia en la educación/enseñanza


En el artículo anterior concluía con una nota en la que señalaba la importancia de proyectar y fomentar la lectura en nuestros niños y adolescentes, e incrementarla en nuestros jóvenes. Para explicarlo brevemente me voy a valer de un interesante estudio realizado por un equipo de coordinación pedagógica de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía realizado hace unos dos años. El pedagogo Fernando Carratalá se pregunta: ¿En qué medida una cierta crisis en el desarrollo de las capacidades y actitudes lectoras de nuestros alumnos es una de las causas que han contribuido a degradar la educación?... Porque es un hecho constatado que muchos de nuestros adolescentes escolarizados no saben leer comprensiblemente un texto, ni encuentran en la lectura el soporte cultural con el que ir desarrollando su personalidad. Y el desconcierto ante hechos de tanta gravedad afecta por igual a docentes, a alumnos y a sus familias, y también al mundo editorial. Para clarificar la situación, empecemos por afirmar que el fracaso escolar del que es responsable directo la vuelta de espaldas de la sociedad al mundo de la lectura solo puede reconducirse desde un ingente esfuerzo personal y colectivo'


¿Esfuerzo de quienes?. Esfuerzo, en primer lugar, del alumno, que ha de tomar conciencia de que el aprendizaje lector debe ser afrontado con seriedad y rigor, porque no hay aprendizaje auténtico sin trabajo responsable y espíritu de superación. Esfuerzo también de los docentes, que deben estar dispuestos a introducir en la práctica diaria en las aulas los cambios metodológicos necesarios y los medios didácticos adecuados para obtener el mejor rendimiento lector de sus alumnos, apostando por formas de 'acompañamiento personalizado' para fomentar su motivación, adecuando los ritmos de aprendizaje a los procesos de maduración personal. Esfuerzo -igualmente- de los padres puesto que está fuera de toda duda que la implicación de la familia en el proceso lector -y, por tanto, educativo- de sus miembros en edad escolar es un factor determinante. Esfuerzo -finalmente? del sector editorial, que ha de proporcionarnos ediciones de textos que sirvan para despertar en los adolescentes el goce estético que la lectura de la buena literatura proporciona. Y así, con el esfuerzo de todos -de cada uno, desde la parcela de su responsabilidad, incluida la autoridad educativa-, tal vez vayamos abriendo las claves para una lectura placentera de cualquier tipo de texto, sin renunciar -en un futuro más cercano que lejano- a la comprensión y disfrute de aquellos otros con cierto nivel de densidad conceptual o de complejidad estilística. De este esfuerzo colectivo es esperable una fructífera cosecha, apoyada en la máxima '¡Lectura, lectura, lectura!', que entronca con aquel otro aforismo: 'Más libros, más libres'. Porque a más cultura, mayor libertad'... Y con la libertad, el gusto y el amor por el hecho de leer y con ello el libro, siempre el libro...


Es precisamente en esto donde Salinas subraya el 'amor invencible al libro, tener ganas de estarse con él horas y horas, lo mismo que se quedaría el lector con la amada o la lectora con el amado' Y este es el reto que proponemos también nosotros a los docentes: formar buenos lectores en una sociedad que, cada vez más, da la espalda a la lectura; 'garantizar -subraya Fernando Carratalá- una cabal comprensión de lo que se lee, evitando pasar los ojos ante una colección de signos sin significancia, donde nada tendría sentido, por emplear la acertada expresión de Salinas. A partir de aquí, y soslayando el riesgo de 'leer por los sentidos pero sin sentido', ya es relativamente sencillo disfrutar de lo que se lee, y, en el caso de los docentes, propiciar  un acercamiento de los alumnos a los textos.


Finalidades de la lectura de textos literarios y criterios para su selección


En el Programa de 'Clásicos Escolares' que hemos señalado que procede de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, se comenta las finalidades de la lectura de textos subrayando en primer lugar el acercamiento a esos textos. 'Para ello -afirman- los docentes hemos de procurar que nuestros alumnos vayan adquiriendo el hábito de la lectura reflexiva, desarrollando la capacidad crítica y descubriendo los múltiples valores estéticos que la Literatura encierra. Por ello se les deben proporcionar textos literarios con indiscutibles valores recreativos, artísticos y formativos, que permitan el enriquecimiento de sus vivencias personales, la  estimulación de su sensibilidad y, en definitiva, el fomento de actitudes favorables hacia la lectura que, sin duda, habrán de contribuir a su formación integral como personas. Porque, en efecto, el mundo de la Literatura no puede quedar al margen de una educación integral que persiga el aprender a ser, potenciando los aspectos intelectuales, afectivos, físicos y espirituales de la persona; porque, parafraseando a Robert Hugues, la lectura es uno de los caminos más contundentes para que la juventud llegue a ser libre, piense por sí misma y organice su presente y futuro a su imagen y semejanza'... Y los 'Clásicos Escolares' terminan este apartado insistiendo en que 'somos precisamente los docentes quienes debemos ofrecer a nuestros alumnos textos rigurosamente seleccionados, que reúnan ese mínimo de calidades lingüísticas y literarias que los hagan aptos para favorecer un dominio cada vez mayor del idioma por parte de los alumnos y un progresivo desarrollo de sus capacidades estéticas? Y dado el poco tiempo de que disponen los alumnos para dedicarlo a la lectura, es preciso pronunciarse -afirma Salinas- en favor  de los libros bien leídos, y en contra de los muchos leídos malamente'


Es, pues, innegable que la lectura colabora poderosamente en ese proceso  de aprender a ser uno mismo, objetivo último de toda educación que convierte la dignidad de la persona en su razón de ser. En este sentido, la lectura placentera de buenos libros está llamada a convertirse en el mejor aliado para contribuir a ese desarrollo global y armónico de la persona, potenciando sus capacidades cognitivas, el sentido estético, la capacidad crítica y creativa e, incluso, la dimensión espiritual y trascendente'.


¿Y qué criterios deben seguirse para la selección de textos?... El estudio de 'coordinación pedagógica' al que hemos hecho referencia, señala cuatro criterios: (1) Adecuación de los textos al nivel de maduración intelectual de los alumnos a quienes  van dirigidos. (2) Extensión de los textos ajustada a la 'capacidad lectora' de los destinatarios. (3) Enriquecimiento, a través de los textos, del conocimiento que los lectores tienen de la realidad exterior y de sí mismos. (4) Desarrollo paulatino, por medio de los textos, de la sensibilidad de los lectores, con objeto de despertar en ellos un progresivo interés por los valores estéticos.


Y termina con una referencia a los docentes, a lo que señala que 'por medio de las obras y textos que ponemos a disposición de nuestros alumnos, hemos de pretender no sólo que mejoren sus niveles de comprensión y de expresión, sino que vayan desarrollando esa conciencia de lector que, estimulando el gusto personal, les lleve, por propia iniciativa, a entrar en contacto con los mejores maestros de la lectura: los buenos libros que habrán de acompañarles a lo largo de su periplo vital'.


El librero no es sólo vendedor de libros; es 'el prototipo de la felicidad'


Hoy se dice repetidamente que el futuro de los comercios está en grave peligro por culpa de las compras por Internet y del transporte hasta la puerta de casa. Desde luego, en los últimos años están cerrando comercios ilustres en cada municipio y con ellos también algunas librerías muy emblemáticas, algunas de aquellas de las que  nos valíamos los espíritus ávidos de lectura y curiosos de las novedades, con conocimientos un poco de aluvión, de estar al tanto de todo el pasado y de todo cuanto acaba de pasar en el fenómeno del conocimiento y de la literatura. Para ello contábamos con el mejor consejero, el librero sabio y conocedor, el que vivía (y aún vive) en esa zona fronteriza entre la insobornable soledad y la inmensa compañía. Ese dueño de la librería, de ese lugar apropiado para una interdependencia entre el profundo conocedor y amable vendedor de libros y el público interesado por comprarlos y leerlos? Ese librero que está entre el intelectual y el boticario de la lectura, de la realidad y la ficción, del pasado y del futuro, de la felicidad y del dolor... etc, etc, etc. 


Ese mismo librero que el doctor Gregorio Marañón (1887-1960) definía como 'prototipo de la felicidad', y subraya la propia felicidad humana a través del libro por lo que te conviene o te permite soñar con lo que puedes llegar a tener o a vivir gracias (y desde) la lectura. 


 

José María y Valeriano García-Barredo Alonso, librería Estvdio, de Santander.


Para Valeriano García-Barredo Alonso, librero, su profesión tiene mucho, mucho, de romántica. Y añadía: 'Los logros de la librería son muy importantes 'porque cumplen una función sociológica capital en el mundo de la cultura y la profesión del librero debe tener mucho de romántica y de necesidad social (...) La librera debe ser escuela, seminario o universidad, por lo tanto, el librero no puede improvisarse si no que se le exijan unos conocimientos superiores, para poder desarrollar con responsabilidad su trabajo (...) 


La librería está para servir, en el sentido grande y hermoso que esta palabra tiene  (lo demás se da por añadidura), para proporcionar las obras que el estudioso, el investigador o el lector necesitan en cada momento, con  la complejidad que esto supone. La librería no está para colocar a contrapelo, o por obligación, un objeto casi exclusivamente decorativo (...) Los logros de la librería son más difíciles, porque el librero debe estar informado del mundo del libro: un mundo excesivamente complejo y por lo tanto muy difícil de dominar. Esto hace que los vendedores en librería no puedan improvisarse, ya que aunque vendan en la calle deben vender con la misma responsabilidad y cumpliendo los mismos fines que en la librería. Si tenemos que servir, nuestra misión no es aprendernos las cualidades 'visibles' de una obra cualquiera, por importante que esta sea, si no que debemos conocer las obras que se han editado, se están editando e incluso van a editare, sobre el tema que el cliente viene a consultarnos'... 


Las librerías reflejan la capacidad intelectual de la ciudad y su población


Y Valeriano García-Barredo hace, además, una descripción curiosa y significativa de la librería como espacio muy importante en el municipio o ciudad donde está instalada. Habla modestamente del 'adorno ciudadano':


'La librería es como un cartel a la vista de la capacidad intelectual de la ciudad. Es hermoso al pasear por una ciudad, encontrarse con establecimientos de librería montados con capacidad y gusto; y duele lo contrario. Pero montar una librería es costosísimo  por el valor del artículo, porque el mantenimiento de un fondo de librería es uno de los pocos más absorbentes de capital, y que si uno no se deja atrapar en la tela de araña de las novedades y las reposiciones es porque puede asegurarse que el comerciante triunfa sobre el librero. La librería necesita además un enorme espacio vital, necesita mucha exposición y escaparates y estar bien situada dentro de la ciudad, distrito o barrio donde se ha montado, pues tiene que sorprender a su paso al lector reacio que no suele visitarla'...


Y García-Barredo Alonso, en su intervención en un congreso de libreros de hace años, concluye: 'Aunque nos movamos en un medio mercantil no olvidemos que lo que tenemos en las manos es un libro y que el librero por el mero hecho de vivir su profesión es poeta, una poesía que acompaña a todo lo largo del material, del libro, y al libro le mimamos, le respetamos, porque nos hemos enamorado de él a pesar de ser él capaz de producirnos dolor; y el saber que servimos al libro y todo su mundo nos compensa y damos gracias a Dios por ser libreros'...


Librería 'Estvdio', 70 años dedicada al fomento de la cultura


Hasta aquí nos hemos referido a ese librero de toda la vida, sabio y conocedor, entre pasivo intelectual y vendedor activo, bien preparado para la comunicación y las ilustraciones verbales, que fue siempre una guía eficaz en el trance de la compra y la lectura (amor) de libros; ese personaje que conocía y/o adivinaba (conoce y adivina, porque todavía los hay) nuestros gustos y nos mostraba aquello que iba a 'obligarnos' a leer y/o guardar, a enamorar en el conocimiento real o en la ficción imaginativa...

Personalmente he tenido la suerte de contar muy cerca con estos libreros y aún más, de tener una familia (tíos y primos carnales) fundadores y proyectores de una extraordinaria librera (también editorial) extraordinaria, con más de setenta años de historia, la Librería 'Estvdio' de Santander, probablemente la más antigua del Cantábrico, fundada por Dionisio García-Barredo, uno de los personajes claves del Magisterio cántabro en la primera mitad del siglo XX. Con una gran vocación didáctica, editó un método de aprendizaje de la lectura titulado 'Claridad', y un libro de lectura 'Placer'. Sus deseos de divulgar la cultura le impulsaron a poner en marcha en 1942 las bases de lo que sería la Librería Estvdio (varias librerías en la actualidad), en un pequeño comercio de libros y papelería dentro de la droguería de su suegro, Valeriano Alonso (abuelo de este periodista), en la Alameda Primera de Santander.


 

Fernando García-Barredo, de la tercera generación de libreros de Estvdio, Cantabria.

Defensor de la lectura y los libros, Dionisio García-Barredo entendía que 'la lectura asidua y reflexiva forma un buen maestro y sólo los libros pueden evitar el adocenamiento y la rutina e ilustrar en el conocimiento. Falleció en 1965 y dejó la librería en manos de sus hijos, Valeriano, José María y Lourdes. La familia que hoy sigue al frente, contribuyó a la dinamización  y difusión cultural en esta librería-editorial, hoy en día referente histórico y de actualidad de la actividad desarrollada en torno al libro, principalmente en Cantabria.  


Hijo y nieto de esos libreros, Fernando, fue entrevistado en el 'Diario Montañés' al cumplirse o  una serie de actos los 70 años de la actividad editorial y librera. El explicaba que de las tres generaciones al frente de esta actividad cultural y empresarial 'los momentos más duros fueron los de las crisis económicas, sobre todo la última, la más intensa, y de la que empezamos a ver el final del túnel'. Y añadía el hecho de que 'muchos clientes de muchos años se han convertido en amigos y las relaciones humanas son las mejores experiencias que nos brinda la vida'...


Fernando García-Barredo subraya lo que es evidente: que las librerías son negocios muy vocacionales y que la profesión de librero tiene mucho de romántico y está bastante idealizada. El día a día difiere mucho de la imagen que se pueda tener. Es un trabajo que engloba la atención al público, la gestión de un negocio (proveedores, administración, financiación...) y una responsabilidad añadida de agente y dinamizador cultural de tu ciudad o de tu pueblo. Y subraya lo que ya hemos comentado: en la lectura reside una de las mayores libertades del ser humano, conlleva una formación de idas e  imágenes propias y nos ayuda a labrarnos nuestra propia perspectiva ante la vida y ante la realidad que nos quieren ofrecer como verdadera'.


Con respecto al futuro de las librerías, Valeriano García Barredo subrayaba el hecho que 'un planteamiento de futuro hay que hacerlo siempre sobre la realidad'. Su descendiente, Fernando añade: 'La librería del futuro debe ser un espacio cultural pero también de entretenimiento... Un ente vivo, en el que ocurran hechos y el lector disfrute de su estancia. Un lugar de encuentro que conjugue el momento de la compra con una experiencia de ocio'... Y con respecto al fenómeno del 'ebook' o los libros digitales, asegura con sinceridad que es un soporte que aporta determinadas ventajas y que permite disfrutar de la lectura a unos precios más reducidos que el soporte de papel, pero aún estamos lejos de que sus precios se ajusten a su horquilla definitiva, ya que la piratería y la cultura del 'todo gratis' nos impide consolidar una industria cultural y ofrecer contenidos digitales a sus precios reales'...


Concluye que debe ponerse freno a toda la piratería cultural, incluida la del libro. Y añade: 'La librería del futuro se ve obligada a ser un espacio cultural, de conocimiento pero también de entretenimiento... Un ente vivo en el que ocurran cosas de interés y el lector disfrute de su estancia. Un lugar de encuentro que conjugue el momento de la compra con una experiencia de ocio'...


'Asesinos de libros, asesinos del alma del hombre', Pérez-Reverte


No puedo terminar estos artículos dedicados al Libro sin referirme de nuevo a lo más negativo de la fragilidad del libro: su destrucción. Y no solo negativo por el libro en sí mismo sino por lo que representa. Arturo Pérez-Reverte lo expresaba espléndidamente el 4 de julio de 1993, a raíz de la quema de la biblioteca de Sarajevo, que presenció en directo,  con un artículo titulado: 'Asesinos de libros', subrayando el horror que eso supone. 'Para nuestra vergüenza, los siglos de la humanidad están oscurecidos ?valga el dudoso retruécano?por las llamas de bibliotecas que arden: Alejandría, Constantinopla, Córdoba, Cluny, Heidelberg, Zaragoza, Estrasburgo (...) Tengo la imagen grabada, imborrable. Esta vez no fueron soldados con antorchas, sino modernos prodigios de la tecnología (...) Aquella noche en Sarajevo, los cañones no apuntaban a la carne humana sino a la materia que conforma su alma y su inteligencia. Ya durante la anterior campaña de Croacia -¿recuerdan una ciudad llamada Bukovar o Vukovar?- pude comprobar que en el conflicto de los Balcanes las primeras bombas serbias siempre eran para la iglesia, los archivos, el museo de turno. Y Sarajevo no podía ser la excepción' (...)


Arturo Pérez-Reverte escribe en la última parte de su artículo: 'Cuando un libro arde, cuando un libro es destruido, cuando un libro muere, hay algo de nosotros mismos que se mutila irremediablemente, siendo sustituido por una laguna oscura, por una mancha de sombra que acrecienta la noche que, desde hace siglos, el hombre se esfuerza por mantener a raya. Cuando un libro arde mueren todas las vidas que lo hicieron posible, todas las vidas en él contenidas y todas las vidas a las que ese libro hubiera podido dar, en el futuro, calor y conocimientos, inteligencia, goce y esperanza. Destruir un libro es, literalmente, asesinar el alma del hombre. Lo que a veces es incluso más grave, más ruin, que asesinar el cuerpo' (...) Y termina: 'Ningún asesinato de libros es casual. Ningún asesino de libros es inocente'...


 Y termino recogiendo una última frase de Valeriano Garcia-Barredo Alonso: 'Todos los implicados en el mundo del libro y la lectura son eslabones de una cadena. Por eso no hay jerarquía en el orden de la numeración: Autores, Lectores, Editores, Distribuidores, Bibliotecarios, Administración, Enseñantes, Libreros? Todos los que formamos esta cadena tendremos que hacer un examen y buscar un futuro diferente, indudablemente mejor'... Y, desde luego, si solamente buscáramos, como protagonista del libro y de la lectura, el rendimiento económico, si la única razón del libro y la lectura fuera el rendimiento económico, no seríamos ni escritores, ni lectores, ni editores, ni distribuidores, ni bibliotecarios, ni administradores, ni enseñantes, ni libreros... Mi canto especial va siempre para el enseñante, ese maestro que nos enseñó (enseña) a leer y gustar o amar los libros, porque, como dijo en cierta ocasión Josefina Aldecoa (1926-2011; esposa del vitoriano universal Ignacio Aldecoa), 'las naciones progresarán y se salvarán por su educación, no por su economía'... Que así sea, se salven, nos salvemos... Hasta pronto: nos vemos en la librería más sabia y en la biblioteca más rica.


José Manuel Alonso