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ALBISTEAK //

Javier Reino, premio a la 'Trayectoria profesional en Radio Popular'

Javier Reino con  un genio del humor: Moncho Borrajo.


El pasado lunes 28 de mayo, en una sala del Hotel Carlton de Bilbao, se celebró la entrega de Premios APRTE 2018, premios de la Asociación de profesionales de Radio y Televisión de Euskadi. Uno de esos premios fue concedido a nuestro compañero y amigo Javier Reino por sus casi cuarenta años de feliz y afortunado trabajo en la Radio, siempre en Radio Popular de Bilbao, y porque allá donde estuvo y viajó mucho y fue reclamado por muchos más sitios, fue siempre 'hombre, profesional, hombre de radio', lo que es lo mismo que decir: amigo de todos... Con tal motivo escribí un texto que sirviera por mi parte de reconocimiento al acierto en la concesión de este premio. Transcribo el texto.

 

Pido permiso público y republicano para poder entrar en un día tan señalado para la Radio en Bilbao y hacerlo en el único reino que uno ha querido y admirado siempre, el de Javier, el Reino de Javier, el de la compañía y la puerta abierta, y lo hago desde lejos y sin llamar, aprovechándome de un reconocimiento a una trayectoria, curso o evolución que suena a río de hermosas palabras y vivencias que a través del canal o de las orillas de la radio ha llegado durante años al mar de los oyentes. Y lo ha hecho a través de un personaje polifacético, extraordinariamente sincero consigo mismo y lo mismo con los demás...

Esos oyentes fijos que, como los buenos pescadores, eligen las mejores horas y los mejores espacios para escuchar, para sentirse acompañados e informados de lo que pasó, pasa y pasará... Y tú, Javier, no sólo eres voz y compañero de radio sino mucho más, has sido capaz de crear templos del circo y de la fiesta, del teatro y del cine, de la música y de los amigos, de la información y la publicidad... Siempre con la intención de informar y comunicar, charlar y disfrutar, de aprender y compartir; siempre ganando amigos... y tertulianos...

Hace unos días recordábamos (y lo digo en plural porque los que nos dedicamos a la comunicación siempre lo hacemos compartiendo emisor con receptor), recordábamos a Tom Wolfe, uno de los creadores del 'Nuevo Periodismo', y lo hacíamos en una frase que nos traslada a la trayectoria de Javier Reino: 'De niño -escribía Tom Wolfe- siempre sentía que iba a hacer algo grande, y eso es lo mejor que le puede pasar a un niño; intentar hacer siempre todo tipo de cosas y no decir nunca que no puedes o que no sabes. Y esa ha sido mi pretensión siempre'... Y ha sido lo que hiciste tu, Javier, a lo largo de tu intensa, variada y bien recompensada vida de familia, profesión; tiempo de y para oyentes, de y para amigos...

Javier, niño siempre, cuando lo eras y cuando hacías concursar a otros miles de niños, como fiel amante del teatro, de la radio, del circo, de la música, del mundo del espectáculo... Rey Gaspar en el Cincuenta Aniversario de Radio Popular, junto a Telmo Zarra (Melchor) y Juan Carlos Loidi (Baltasar); fuiste hermano payaso Manrey junto a Manu en un concurso de la radio colega, la Ser; fuiste Coralista cuando hacía falta, e individualista cuando marcabas el camino... Javier, eres un ser siempre entregado a los demás y un estar siempre con los tuyos, esos oyentes que cada día que pasaba eran más...

Javier, tus programas de radio, tus actuaciones en salas, teatros o circos gozaron siempre de horas punta. De salida o de llegada. Por ejemplo, aquel 'Pase usted sin llamar' que no era sólo el último de la mañana sino también el primero de la tarde, lo que abría un abanico de posibilidades pensando en los que terminaban de hacer la comida y los que empezaban a comerla. Los tuyos eran horarios brujos o el brujo te hacías tú, lo que te permitía grandes dosis de sátira e ironía.

¡Ah, la radio!, siempre despierta y viva, regala información pero también intimidad, y lo hace con la complicidad y cercanía del informador, presentador o locutor con el oyente. Une el sentido de la palabra con el del oído, creando un sexto sentido, el de la intimidad... Recuerdo, Javier, aquellos tiempos de los 60, 70, 80, en los que yo tenía mi lugar de trabajo frente a la Radio, la Popu, la Popular, de la que recibí tantos consejos tuyos, Javier, que inicié con niños y niñas un programa titulado 'Nuestra Radio', espacio semanal semejante a las páginas que realizaba en 'La Hoja del Lunes' con 'Nuestro Periódico'. Una experiencia que terminó en el Teatro Ayala con 500 niños y niñas en el escenario...

¡Ah, la radio!... Vicente Verdú decía que las radios eran estudios donde ocurrían toda clase de vivencias y donde se leían los periódicos todos los días? Ahora son los periódicos los que han oído las radios durante todo el día... Eso indica que la Radio ha cambiado y se ha valido, con la complicidad y complacencia de los oyentes, de los otros medios, y eso no lo ha sabido hacer ni la prensa ni la televisión... Tiempos aquellos, tan distintos a estos de hoy en los medios informativos e incluso en la publicidad, en la que tú fuiste maestro y guía... Y vaya mi reconocimiento hacia la Radio con mayúscula y a sus oyentes...

Personalmente siento tanta admiración por la radio que gracias a ella puedo decir que el único aparato electrónico que he armado en mi vida (y que me desarmó la policía de entonces) fue la radio galena, de aquella con la que disfrutábamos siendo niños y antes de que apareciera esa otra radio que 'funciona sin enchufar'... Y gracias a la radio pude superar también de niño una pleuresía que me retuvo inmovilizado en cama seis meses... Y gracias a la radio era el primero de la prensa en enterarme de alguna noticia porque dormía con los auriculares puestos, noticia generalmente mala, de atentado o catástrofe imprevista, y eso me permitía apuntarme el tanto y despertar a los diarios en los que trabajaba...

Vuelvo, Javier, a entrar en tu reino sin llamar, y lo hago ahora en época revuelta y que tu tranquilizas en cada encuentro. Ahora , querido Javier, sigues en la calle, las siete calles o las dos orillas de la ría, porque ahí es donde están las más claras y sinceras historias y amistades de la vida, y sé que sigues paseando cuanto puedes, sintiendo a la gente, amando al Bilbao, al grande y al pequeño, al que siempre fue tuyo... Siempre como hombre de radio y de espectáculo..., el que dicta al micrófono y escuchan los atentos oídos..., con ese otro sentido: el compartido por todos...

Bilbao te debe mucho, como le debe a tus 'hermanos' de amistad los Bacigalupe, y te debe mucho también el mundo de la madres y los niños, como se lo debe al Cura del Circo o le debe a muchos de tus colegas de la radio siempre tuya, la tuya y las otras que siempre conquistaron los oídos y los corazones de los miles y miles de oyentes.

Esa Radio Popular de Bilbao y subrayo lo de Bilbao porque te ofrecieron  dirigir otras de otros lugares y nunca aceptaste... Y no puedo olvidar -y me olvidaré de mucho de cuanto hiciste- a lugares que llenaste con tu presencia y tu trabajo: Circos como el Americano o artistas elevados por tu olfato como Pinito del Oro, Mary Saampere, hermanos Tonetti, etc. Hoteles como en el que estás ahora, el Carlton, o el Ercilla y el Indautxu, y empresas de teatro como Trueba o Arango... ¡Ah y ningún publicitario que se precie dejará de reconocer ni tu valía ni tu atrevimiento para hacer del anuncio primero información y luego algo más, ese algo más que convencía al público para hacerse con el producto o para asistir al espectáculo anunciado!...
 

Reino entrevista en pleno Aste Nagusia a Rocío Jurado y Jesús Mariñas.

No puedo ni debo dejar pasar la ocasión para, al recordar el mucho trabajo comunicativo y desprendido de Javier Reino, un piropazo a los profesionales de la información y la comunicación vascos desde hace muchos años, siempre innovando en todos los campos... En el periodismo escrito, con la creación de la sección local, política, económica; y una forma muy distinta y viva de hacer la secciones de cultura y deportes. Y fueron también los medios de información de Bilbao los iniciadores e impulsores del periodismo regional. En la radio, el medio más caliente, siempre ha habido innovadores con programas muy diversos de enorme interés informativo, humano, cultural, ameno y social. Y en la televisión, que incorporó antes que nadie la tertulia o el debate y lo extendió hasta el humor más inteligente y sorprendente, del que fui afortunado participe.

Termino porque quiero que no se olvide lo primero que de Javier Reino habría que decir: el valor de él mismo junto al de su familia. ¡Aquella sencillez y remanso de paz que fue siempre Inven, su compañera tan fiel como inteligente, y por eso fue su oyente más fija pero también la más exigente. Y con sus seis hijos formaron una familia unida en la que se respetó y alentó al máximo la libertad de todos a ser y elegir camino, siempre con el buen consejo de sus aitas. De los seis hijos, los cuatro varones han continuado de alguna manera la  línea en el periodismo escrito, radiofónico o televisivo. Javi e Imanol, el camino de la prensa escrita, radio o televisión; Asier, los viajes, reportajes, cine y fotografía, y Gorka, dedicado a la producción discográfica y conciertos del mejor jazz en Bilbao. Las dos mujeres, Estibalitz y Mirenlur, en cambio, optaron por orientarse más hacia la educación y acompañamiento de los procesos personales, siguiendo la huella o el curso meritorio de su amatxu.

Felicidades Javier, felicidades familia y reino de Javier, felicidades compañeros y sin embargo muy amigos de Javier.


José Manuel Alonso