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ALBISTEAK //

Mundial de Fútbol 2018: del tiqui-taca al taca-tiqui

Macron, el presidente francés, celebrando los goles de su selección. Campeona del Mundo.


'En pleno siglo XXI, no deben ser muchos los que admitan y recuerden que el fútbol es primordialmente un juego. Ha sido, sin embargo, como juego que desde 1845 (año de su institucionalización en el Reino Unido) ha atraído a los más diversos y remotos espectadores. Por algo a través de esos agitados años se ha convertido en el verdadero deporte de las masas? Y si antes el fútbol pasaba por la magia, ahora pasa inexorablemente por la caja' (Mario Benedetti) // 'El fútbol nos gusta con locura y nos lo pasamos bien ensayando jugadas, chutando, corriendo'... (Javier Clemente) // 'Ese clamor del ¡gol! (redondeando la boquita) es la aparición más clara de la voz de la masa, lo que quiere y lo que siente. Grito que suele coincidir para cada uno de los componentes individuales, gracias a lo cual puede subir ese unánime grito de '¡gol!' a los cielos... (Agustín García Calvo) // El futbolista triunfador, el campeón de la tribu del fútbol según Desmond Morris, llega al más alto nivel de heroísmo disponible en nuestra sociedad actual, ya sea en su club, en su país o, en algunos casos, a nivel mundial (Mauricio-José Schwarz) //'El fútbol es un espectáculo en el que están en juego enormes sumas, gestionadas por personas que en general no disponen de la preparación suficiente para ello y que en no pocos casos están ahí para sacar tajada. No me extraña que haya quien no desee que sus hijos vayan al campo y prefieran ver el fútbol por TV. Se nota más su brillo y se hacen menos perceptibles sus miserias. (César Coca) // 'La filosofía busca la verdad del ser humano; el fútbol a veces la encuentra' ('Filosofía para la hinchada', de José Machado y Manuel Valera) // En el libro 'Viaje para mitómanos', de José Manuel Alonso Ibarrola, éste recuerda que los napolitanos visitaron el cementerio de Poggioreale cuando el Nápoles ganó el Scudetto (gracias a Maradona) para pintar en una tumba: '¡No sabéis lo que os habéis perdido!'...


El Mundial mejor organizado y de mayores sorpresas


¡Lo que os habéis perdido!... Mejor que en admiración deberíamos afirmarlo con interrogación. Es decir: ¿se han perdido mucho los que no han visto durante todo el mes pasado (del 14 de junio al 15 de julio) este Mundial de Rusia 2018 calificado por todos como el mejor organizado de los veintiuno celebrados? ...  Y la respuesta es: 'depende'... Depende de lo que entendamos por fútbol y si el fútbol que nos gusta es aquel del 'tiqui-taca' de selecciones como la española, recientemente con un mundial (en el 2010) y un europeo (en el 2008), una selección que durante muchos años se la conoció como la 'de la furia' y últimamente como simplemente 'la Roja' que lo ganaba todo...

 

Y digo esto porque el 'tiqui-taca' y las filigranas en el centro del campo fueron muy válidas en unos años pasados, en los que para hacer un gol o los que hicieran falta, o sea, esa forma de jugar de pasecitos cortos y al pie del compañero, daban buenos resultados. Daban triunfos esas largas posesiones de balón en busca del despiste o la inseguridad de la defensa contraria? Pues bien, ese sistema se ha quedado caduco en un santiamén y hoy, por lo visto en Rusia, se vuelve al futbol de 'amarrategui' que dicen en Euskadi, un fútbol práctico y sin florituras para ganar como el caso francés, de viejo estilo, como veremos...


Lo más nuevo de este Mundial, sin embargo, ha sido la organización: perfecta, con campos nuevos, preciosos y de plena seguridad. Y ha sido gracias a una apuesta de un Vladimir Putin que funciona como dictador y controla cuanto ocurre en su país e incluso en el mundo, a sabiendas de que la propaganda (tanto como la publicidad) que podría aportar este acontecimiento era fundamental para sus pretensiones de presidente que unos meses antes (en marzo) renovaba en una elecciones (muy controladas) y que ganaba con claridad, con más del 70% de los votos... El segundo candidato en liza, Pavel Grudinin, que representaba al Partido Comunista, obtuvo un 11,2% de los sufragios. Con estos resultados, Putin se aseguraba un cuarto mandato de seis años de duración...

 

Vladimir Putin encabezó precisamente la presencia de autoridades en el estadio de Luzhniki junto a los mandatarios de las dos selecciones finalista, la de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarovic y el de Francia, Emanuel Macron. Putin supo así protagonizar su liderato consiguiendo en esa final de ayer la presencia en el habitáculo principal del recinto de jefes de estado y de gobierno de distintos países. Armen Sarkisyan, de Armenia, Alexander Lukashenko, de Bielorrusia, Ali Bongo Ondimba, de Gabón, Igor Dodon, de Moldavia, Mahamoud Abbas, de Palestina, Sheikh Tamim Bin Hamad Al Thani, emir de Catar, donde se celebrará la próxima edición del Mundial en el 2024, y Omar Al Bashir, presidente de Sudán.


Además del éxito en la organización, éste ha sido el Mundial de las mayores sorpresas, con selecciones que previamente soñaban con lo imposible. El caso de Croacia es el más meritorio y conmovedor, ya que representaba a un país con poco más de cuatro millones de habitantes, con una solidez en todas sus líneas y una entrega en sus jugadores digna del mayor elogio?. Llegar a la final, después de pasar en tres ocasiones de eliminatorias con prórroga, agudiza la hazaña, el coraje, la hermosa muestra de país chiquito (repleto de islas tanto cono de buenas intenciones) pero orgulloso en su juego, con una entrega que tejió en estos días los ratos más emotivos y emocionantes, precisamente con la dirección de dos jugadores en la Liga Española: Modric, en el Real Madrid; y Rakitic en el Barça...


Aparición del VAR (Video Asistente Arbitro), que evita graves fallos


Curiosamente también este ha sido, en el terreno de juego y gracias a los últimos avances de la tecnología, el Mundial del control absoluto, no solo porque no se ha permitido ni un solo dispendio ni juerga por parte de las numerosas hinchadas de todos y cada uno de los países sino también por el nuevo invento del 'VAR', siglas del Video Assistant Referee (Video Asistente Arbitro), sistema implantado para proporcionar asistencia técnica a los árbitros sobre el césped, utilizando para ello las imágenes de cámaras de televisión. 

 

El VAR se utiliza en cuatro supuestos o jugadas decisivas, según la FIFA: determinar cuándo se ha marcado un gol, determinar si ha habido falta máxima o penalti, determinar si una acción es merecedora de tarjeta roja o expulsión del jugador e identificación correcta de un jugador a la hora de imponer una sanción...


Raro ha sido el encuentro de estos Mundiales de Fútbol que no ha necesitado del VAR, que ha descubierto realidades imposibles de controlar a primera vista por los jueces de pantalón corto, los árbitros?, valiéndose de un equipo de tres árbitros que presencian el encuentro en una televisión a la que abastecen distintas cámaras repartidas por todo el terreno de juego.  El VAR, en suma, ha dado o quitado triunfos que a primera vista el árbitro se hubiera equivocado...

 

Este tema se presta  a discusiones que traerán cola en el futuro pero que sirven para implantar inicialmente un poco más de justicia en el deporte tan complicado en ocasiones para juzgar. El VAR enseña y corrige, pero no ha descubierto errores ni aclarado cuando es 'mano' y 'falta' o no es, lo que queda a juicio y merced del árbitro, entre otras codas porque habría demasiadas interrupciones, y que  no ha evitado algo que los amantes del deporte, incluso del fútbol, no toleramos y es el comportamiento no deportivo de muchos jugadores que empujan en el área, disimulan faltas, lesiones, que se dejan caer o provocan al contrario. El caso que tendrá más repercusión de lo visto en el Mundial, que incluso ya la tiene, ha sido el de Neymar, lo que, por cierto, no le valió de mucho porque su equipo quedó eliminado por razones que exponemos en este artículo...


El fútbol, motor económico mundial y metáfora de la vida

   

No podemos dejar de comentar que existen pruebas de que este Mundial ha sido el principal motor económico del mundo en estos meses de junio y junio. Esto me ha recordado que el fútbol es el deporte más universal, precisamente por ser objeto de toda clase de pasiones a nivel mundial. Es un reino, aunque esté partido, como el corazón o como la política o como la religión en el mundo... Hay un libro estupendo del escritor uruguayo Eduardo Galeano (1940-2015) titulado: El fútbol a sol y sombra', en el que confesaba que quiso hacer con las manos lo que nunca pudo hacer con las piernas. Cuando era niño, Galeano quería ser jugador de fútbol, pero sólo jugaba bien, y hasta muy bien, mientras dormía. En él se dice: 'La tecnocracia del deporte profesional ?escribe el autor? ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía. Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad'.

 

José Luis Garci, el director de cine, al que he oído con acierto comentar este Mundial, confesaba en un artículo que 'el fútbol es una metáfora de la vida muy cercana a la realidad. Tú ves a un entrenador medroso y el equipo juega medroso. Ves a uno más creativo y el equipo sale en volandas, juega de otra manera'...  Y el azpeitiarra Xabier Azkargorta confesaba en cierta ocasión: 'Para qué les voy a engañar: mi gran pasión es el fútbol, incluso antes que la medicina. Yo creo que hice medicina para poder conocer mejor el cuerpo humano precisamente porque éste, en definitiva, es la herramienta de trabajo del fútbol'... Y el conocido periodista deportivo, ahora en Onda Cero, José Ramón de la Morena, ocupado y preocupado del fútbol de los más pequeños, siempre ha declarado que 'el fútbol es una venta de ilusión y en la información deportiva, sobre todo el fútbol, la objetividad no existe porque el fútbol es pasión y sentimiento'.


Francia, campeona del mundo, por conjunto y por taca-tiqui

 

Celebración de la selección francesa tras el triunfo (4-2) de la final del Mundial.


Veinte años después de lograrlo en Saint Denis, con Didier Deschamps como capitán y con Zinedine Zidane de gran figura, Francia impuso ante Croacia la ley del más fuerte para convertirse por segunda vez en su historia en campeona del mundo, esta vez en Moscú. Y lo hizo gracias a su 'taca-tiqui' o incluso 'taca-ñería', pero con firmeza y fuerza, inteligencia y decisión en su conjunto...


El estadio del Luzhniki fue el definitivo escenario de la muerte de un estilo de juego futbolístico: de pases cortos, de larga posesión del balón hasta encontrar el hueco en el área contraria, es decir, el estilo del juego combinativo de España en 2010 y de Alemania en Brasil 2014. Incluso en la Eurocopa de 2016 Portugal superó a Francia con esta misma medicina.


Francia se lleva este Mundial al apostar por la firmeza defensiva, por el orden, el equilibrio, el aprovechamiento al máximo del balón parado y el vértigo de ese joven descarado que se llama Kylian Mbappe junto al jugador Antoine Griezmann, hecho en Donostia, en la Real, y doctorado por Diego Simeone, precisamente el entrenador que lleva algún tiempo mostrando el estilo que ha dado la victoria al ganador de Rusia. Griezmann, ya ha logrado lo que otros grandes astros como Leo Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar, en cuyo trono quería sentarse, no han conseguido.


Croacia, el inesperado finalista, no decepcionó, ni mucho menos. Jugó sus armas con todo lo que el corazón le dio tras el gran desgaste acumulado, pero un gol en propia meta y otro de penalti señalado a través del VAR, dinamitaron su moral. Con el tercer tanto, premio al buen trabajo de Paul Pogba, el único jugador que juega en la liga francesa y pretende el Madrid, Croacia se vino abajo. El marcador y sobre todo la defensa francesa eran demasiado altos como para pensar en la hazaña de otros partidos, incluida la prórroga y los penaltis.


Didier Deschamps, entrenador francés, cumplió con lo previsto: formó con el once de gala, el esperado, el que tan buenos réditos le ha dado a lo largo del torneo. El del músculo en la medular, el vértigo de Mbappe, la calidad de Griezmann, el trabajo de Giroud y la firmeza atrás. El del bloque, en definitiva. Deschamps y sus hombres aseguraban que habían aprendido los errores que les costaron hace dos años el título continental en casa y que ello les llevaría a su segunda corona universal veinte años después de ganarla en Saint Denis, con Zidane como figura.


La Croacia del desconocido Zlatko Dalic ya había hecho historia, pero quería agrandarla y entrar en el Olimpo de los campeones mundiales para escribir la página más dorada, también veinte años después de que la generación del 98 que lideraban Davor Suker, Zvonimir Boban y Robert Prosinecki se acabaran colgando el bronce tras caer precisamente ante Francia.

 

Pese a la teórica mayor fatiga de haber acumulado tres prórrogas, Croacia asumió su rol. Fue valiente. No dudó en llevar las riendas de la final. Francia, encantada, entregó el balón a los Modric, Rakitic y compañía, a la espera de enganchar una contra o un balón parado, a lo suyo, que es lo 'nuevo'... Así lo hizo, pero la suerte estaba echada en favor de Francia, que resolvió con un penalti (mano en el área, el del 2-1) que tuvo que ser revisado por el árbitro en el VAR... A partir de ahí vino el bajón de la moral croata y Francia resolvió con dos goles más, minutos 59 (Pogba) y 65 (Mbappe)... El fallo (minuto 69) del portero francés, Hugo Lloris, aprovechado por el 'caza goles' Mandzukic no fue suficiente para recuperarse y el título de campeón se lo quedó Francia, que aprendió la lección de Portugal. Así lo ha demostrado en todo el torneo.


Deschamps, que se une al grupo de Mario Zagallo y Franz Beckenbauer como únicos que se han proclamado campeones mundiales como jugadores y entrenadores, ha sabido recomponer la figura de un conjunto armado, un bloque sólido, atlético, alto y fuerte en defensa (lo que ha sido clave) y rápido y decidido en ataque, con esas dosis de gran calidad y eficacia que son imprescindibles para hacer algo tan grande como ganar un Mundial.


Demasiadas sorpresas y escándalo en la selección española

 

El Mundial de Rusia 2018 ha concluido con demasiadas sorpresas y no solo por la pronta eliminación de los más favoritos, creyendo que el que 'todo lo quiere, todo lo tiene'... Ejemplos: Alemania (campeona del mundo en el 2014), Argentina (finalista ese mismo año), Brasil (la selección de mayores éxitos, al participar en todas las ediciones de la Copa del Mundo, ganándola en  cinco ocasiones, y once títulos en la Copa América), España (campeona del mundo en el 2010 y de Europa en tres ocasiones), Portugal (campeona de Europa en el 2016), Uruguay..., además de Italia que ni siquiera se clasificó para viajar a Rusia... Y no es de extrañar porque la mayoría de los jugadores de esas selecciones llevan alrededor de setenta partidos y cientos de entrenamientos en sus piernas y en su cuerpo; y con más kilómetros recorridos los centrocampistas que los defensas; los laterales que los delanteros centros... Eso unido a los años que pesan; y a que hay entrenadores que no arriesgan y siguen con los de siempre, o que no cambian a lo largo del partido, ni siquiera con la posibilidad de hacerlo con uno más en las prórrogas, en las que la mayoría de los jugadores no han parado de correr a lo largo de hora y media. Todo esto lo hacen seleccionadores con poca personalidad y en muchos casos 'obligados' por los periodistas deportivos que ni son periodistas ni han jugado nunca al fútbol... Por cierto, lamentables han sido los rollos de los locutores de televisión, que parecen de radio; y los de radio que parecen de televisión o de una cuadrilla de amigos; eso con dos otras acusaciones a mi modo de ver graves: que la gran mayoría eran periodistas deportivos de Madrid y casi todos ellos han hecho tanta publicidad como información, lo que es incompatible en el mundo de la información y de la crítica...

 

En cuanto al mayor escándalo de este Mundial lo ha generado (¡qué raro!) la selección española y el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez con sus muchachos (informadores) bien alimentados y mejor 'tratados'. Y lo ha hecho con el beneplácito del seleccionador Julen Lopetegui, que dos días antes del Mundial manifestaba la mayor torpeza y (para él) la mayor alegría de su vida: ser contratado por el Real de don Florentino que sólo va de madridista blanco sin inmutarse en lo demás y que anuncia que va realizar el mayor gasto en fichajes de la historia del fútbol para desbancar al Barça de Messi. Vamos, que ¡por dinero no será!...  A esa decisión gravísima, se unió el inesperado marrón a Luis Rubiales, nombrado unos días antes presidente de la Federación Espaqñola, de sustituir a Lopetegui por el que se suponía bien dotado para entrenar: Fernando Hierro, grandísimo jugador en su época (defensa fuerte y resolutivo) y pésimo entrenador allá por donde había pasad. Hierro cometió el mayor de los errores: respetar a lo que había programado el ya descalificado y expulsado de seleccionador Lopetegui. Los jugadores, además, olvidaron que al irse Lopetegui deberían haber aplicado el refrán de: '¡a idos, no hay amigos!', de la Celestina. O aquel otro de: 'ni ausente sin culpa, ni presente si disculpa'...

 

Vieja lección aprendida: la defensa, el mejor ataque 


Después de concluido el Mundial y de lo que ha ocurrido, la discusión está ahora si la selección ganadora ha sido la mejor, aunque sí que ha sido la que mejor ha utilizado el 'taca-taca' (fuerte conjunto defensivo y goleadora en el ataque) y menos tiqui-tiqui, con el que España, Argentina, incluso Brasil, Uruguay y Bélgica (esta al final y con buen fútbol) quedaron en el camino. Ese tiqui-taca que en el lenguaje popular significa 'el tomo y daca', mejor aún: más daca que toma, porque tomo puede ser  aplicado al fútbol según y cómo; un sistema que era control de balón en el centro del campo, y pasecito va y viene hasta encontrar el hueco para el gol... Eso ya no vale, sin Iniesta, Xabi Hernández y otros en la selección española... En los últimos años, el futbolista bueno era como el buen amante, osado. En Rusia, salvo la excepción en cada equipo (Isco, por ejemplo, en España; Hazard en Bélgica; Modric en Croacia; Grisman en Francia) ninguno se atrevía a fracasar y soltaba el balón a la primera...


La selección española ('cazar pensábamos, cazados quedamos') ha sido record de pases inútiles, cientos y cientos para no conseguir lo definitivo en el fútbol, que es lo que vale al final: el gol. Ya no es válido ese refrán de 'quien amaga y no da, miedo da'... Ni siquiera miedo da porque ya quien defiende, mete el pie, la pierna, el cuerpo, y se lleva el balón. Y es que el fútbol, tal como se ha demostrado en Rusia, vuelve a los orígenes, con tres características en el jugador y el equipo: el jugador ha de ser un atleta, si es defensa, alto, fuerte y bien alimentado; los defensas como tales son centrales, y los equipos como el de Francia han gozado de los mejores y por eso han llegado al triunfo final. Los defensas laterales, sin embargo, han de ser rápidos y habilidosos, y han de centrar con su pierna buena tanto a la derecha como a la izquierda. Así, hemos visto varios ejemplos muy claros que dejo a juicio del lector... Uno de los fracasos de la selección española ha sido su defensa, tanto los centrales como los laterales...


Los centrocampistas, el delantero, atletas: fuerza, velocidad, altura

 

Hazard, de Bélgica, y Griezmann, los mejores directores del juego


En cuanto a los centrocampistas, por lo visto en Rusia, al menos dos de ellos, han de ser tan fuertes y decididos como los centrales, pero veloces como los laterales para aprovechar los contragolpes o contra-ataques. Otro tercer centrocampista, generalmente colocado en el mismo centro pero moviéndose por el ancho del terreno de juego, ha de ser la cabeza inteligente y más práctica del equipo, el conductor, el dirigente... Por eso Modric y Grisman, los jugadores del Real Madrid y del Atlético de Madrid están considerados como uno de los triunfadores de este mundial, así como Hasard, de Bélgica, que es el jugador que a mí más me ha sorprendido y gustado, además de los citados y algunos otros que juegan en ligas españolas (nueve en la final de Francia y Croacia), inglesas, italianas, etc.


Y en cuanto a la delantera, un delantero (un antiguo 9) o dos (el 9 y otro) que se mueven por el área contraria y por el centro del campo, aunque uno está para tratar de sostener a los defensas centrales del contrario o para sorprender con un remate en cualquier fallo defensivo del enemigo. 


En suma, este Mundial ha demandado tres cosas a los jugadores: la fuerza, la velocidad, e incluso la altura, porque solo de esa forma se rompían las defensas contrarias y se ganaba el partido, en conclusión: atletas ganadores que también saben jugar al fútbol. El ejemplo más claro está en que la mayoría de los goles se han marcado a balón parado, en faltas y corners. Me ha recordado a otros refranes: 'el que cubre con las alas y muerde con el pico'... /  'ha vencido el cuchillo de plomo a la vaina de oro'... / 'arma para abrirse paso, viene bien en todo caso'... y 'no hay atajo sin trabajo'... Además, ha habido jugadores que no estaban físicamente (algunos demasiado veteranos) como para aguantar mes y medio más de fútbol en la temporada...


Y los porteros en su soledad; grandes como los vascos de siempre

 

De Gea recibió  palos de la prensa? 'madridista', que ahora quiere a Courtois.


Para el final del análisis de los once jugadores en el campo hemos dejado al portero... Y se ha vuelto a comprobar (un ejemplo claro ha estado en David de Gea, el guardameta español)  que en su infinita soledad, el último hombre del equipo está condenado a la más absoluta de las miserias cuando una pifia suya provoca un gol del rival, y más aún si este error es decisivo para el resultado final. El guardameta puede estar acertado durante todo el encuentro, pero como cometa un fallo de importancia, está sentenciado. Eso no ocurre con el delantero, con el que no se hace un juicio deportivo similar. Si el ariete yerra de cara al gol, por clamoroso que sea el fallo, si en una ocasión posterior anota, la anterior jugada está olvidada y perdonada. Y también se recupera moralmente. No así el cancerbero, que si comete un error de importancia, éste le condiciona durante todo el encuentro, aunque después realice buenas intervenciones. Zubizarreta solía comentar que una buena parada en los primeros lances del juego le sirve al portero coger confianza y seguridad en sí mismo. 


Los porteros o, más exactamente, los guardametas, o más aún: los guardaporterías, son los malditos del fútbol porque no se les perdona que puedan ser los últimos en defender y, sobre todo, los únicos en jugar con las manos. Cualquier fallo del portero es gol (naturalmente en contra) en un 90% de las ocasiones, y esos fallos se ven y no se perdonan. Sin embargo, cuando el portero acierta, se suele despachar con «para eso está el portero». En el fútbol, además, el portero se sale del concepto estricto de jugar, porque es el que destroza el juego de los demás, el que para los balones que merecían ser gol, el que no necesita saber tocar el balón con los pies con la destreza de un 'jugador de campo'. En Brasil, donde mejor se juega al fútbol, dicen que nadie quiere ser portero. Y en los grupos de chavales, cuando se rompen los zapatos jugando al fútbol, el que falla suele cargarse con la responsabilidad de acabar de portero. Pero no sólo por eso son malditos, sino que también sufren lesiones graves porque los delanteros 'confunden' a veces su cuerpo con un colchón y su cabeza con un balón.


De Gea, después de una gloriosa temporada en Inglaterra, ha sufrido el ataque permanente de la prensa deportiva española, mejor, madrileña, rememorando en algunos caos al bueno de Casillas, que ha estado de reserva parte de la temporada en el Oporto. Y es que esa prensa deportiva (confieso que de la que yo formé parte durante algún tiempo) es muy propensa a magnificar las cosas, y tiene (o tenemos) mucha parte de culpa. Olvidamos la soledad y el sufrimiento del portero de fútbol que, por cierto, es el que ve todo el campo en su conjunto, en las pachangas de patio de colegio, o de campo de fútbol de barrio, si no hay nadie que quiera jugar de portero, se sortea o se alterna, porque normalmente ninguno quiere estar bajo los palos. 

 

Confieso que el portero es mi jugador predilecto por mi experiencia personal (fui portero de un equipo infantil campeón regional y estuve de portero juvenil en Osasuna mientras estudiaba en Pamplona) y ser portero nunca ha representado para mí un inconveniente. Al contrario, he disfrutado obligando a fallar al contrario, o haciendo que el delantero se desesperase cuando no podía marcarme. 


Siempre admiré a los porteros y a los que los cantaban o recordaban. Ejemplos: el poeta Miguel Hernandez, el escritor e intelectual Albert Camus, y el escultor Eduardo Chillida. Este fue portero de la Real y confesaba que el valor del espacio y la intensidad del vacío en sus esculturas se lo debía al fútbol concretamente al espacio que debía recorrer en un tiempo adecuado para blocar el balón o despejarlo. Albert Camus, que también fue portero profesional del Racing Universitario de Argel,  reconocía que 'después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol'. Y de aquellos años de guardameta recuerda Camus: 'aprendí que la pelota nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me ayudó mucho en la vida, sobre todo en las grandes ciudades, donde la gente no suele ser siempre lo que se dice derecha'.


Miguel Hernández, por su parte, tiene unos versos titulados 'Elegía al guardameta', en los que escribe: 'Te sorprendió el fotógrafo el momento / más bello de tu historia / deportiva, tumbándote en el viento / para evitar victoria, / y un ventalle de palmas te aireó gloria'...

En el Mundial ha habido grandes porteros, porteros que nos recuerdan a aquellos de los clubes vascos, los Urruti (el portero que iba siempre al balón y no lo esperaba); Arkonada (el portero que mandaba en todo el campo, sobre todo a sus defensas y que controlaba el área a la perfección), Carmelo (portero muy seguro), otros muchos y sobre todos Iribar, el 'Chopo', guardameta completo, con unos brazos, altura y salida de bajo palos con esos largos brazos que obsesionaban a los delanteros contrarios y que nos han recordado al mejor portero del Mundial de Rusia, Courtois, aunque ha habido otros muy buenos...

 

Aquella defensa cerrada, fuerte, el cerrojo... y 'amarrategui'


Si tuviéramos que sintetizar el cambio experimentado por el fútbol tras este Mundial diríamos que se ha vuelto al fútbol de seguridad atrás, incluso al cerrojo aquel de Mguregui como entrenador (por cierto, grandísimo jugador) que decía 'poner el autocar delante de la portería para conseguir el 0-0 en una época en que la victoria valía sólo dos puntos y no tres como ahora. Así se sumaban muchos puntos en juego fuera de casa... Pero no sólo me ha recordado el cerrojo, sino también la constitución física, atlética, de los jugadores de campo, sobre todo los defensas o la velocidad de los laterales. Ese cerrojo bien organizado del que Courtois, guardameta belga, se ha quejó tras su partido con Francia en las semifinales: 'Jugaron anti-fútbol y eso no es bonito de ver; Francia no fue mejor que nosotros'... Puede que no lo fuera, pero ganó con firmeza y mérito resolutivo en todo el campo...


El mejor fútbol ganador (que es de lo que se trata) del Mundial me ha recordado al antiguo Athletic, aquel que ganaba ligas y copas, con una defensa repartida entre unos que defienden y otros que atacan, con jugadores que tenían una zurda de oro (Gainza, Rojo, Churruca, López Ufarte...), centrocampistas varios, enormes y únicos, unos duros y otros maestros de la dirección; y un delantero centro que al menos despistaba al rival, le ganaba en anticipación o en remate, vamos, que bordaba el taca, es decir, el toma y daca, el gol...


Personalmente creo que este Mundial ha demostrado varias cosas más que juzgaremos: El fútbol es ya deporte mundial, mundial. Es decir, se ha demostrado que todos los países de los cinco continentes han aprendido a jugar al fútbol y que donde más se practica y más tiempo se lleva jugando no es suficiente para demostrar que lo dominan por encima de los demás. Ha habido selecciones que se consideraban en esos casos e 'segunda o tercera' y se han defendido muy bien, e incluso han ganado partidos. Ejemplos, por orden alfabético y en cursiva los que han participado en un Mundial por primera vez: Arabia Saudita, Corea del Sur, Costa Rica, Egipto, Irán, Islandia, Nigeria, Panamá,  Serbia...


La profunda metamorfosis de las personas por efecto del fútbol

 

El fútbol ?escribe Rodrigo Rubio- sujeta, adiestra, ata, hace gritar, hace cantar, produce muertes repentinas, empuja a los abrazos, al griterío callejero, al levantamiento de ídolos y, sobre todo, produce una profunda metamorfosis de las personas (...) Es un poder que se extiende, como en oleada, y transforma todo aquello que, visto en otra circunstancia, nos parecería inmutable', y lo hace en todo el mundo, ¡como no van a aprovecharse los políticos de ello!, ¡cómo no van a vivir los políticos aprovechándose de ese sentimiento y esa marea entusiasta y bien unida!'. 

 

'¡Que poder tiene el fútbol ?continúa Rodrigo Rubio- que metamorfosea a las masas!. Personas que trabajan y luego buscan una evasión, una diversión, una pasión, y la encuentran en aquello que más y mejor puede arrastrarles, apasionarles, llevándoles al cambio que normalmente se produce en el individuo una vez que se sienta en su localidad del estadio, con los amigos o con los compañeros de localidad; o con aquellos invitados a presenciar desde el tresillo de su casa un Mundial'.


Y eso pese a que Antonio Gramsci, el marxista italiano que murió a manos de los fascistas de Mussolini, llegó a decir que 'el fútbol es un reino de la libertad humana ejercido al aire libre'. Pero es que en algunos países, todavía hoy día, es una verdadera cuestión de Estado y de Estados, e incluso de unión y/o de separación de Estado y de Estados. 


Subrayo todo esto porque el fútbol une o divide. Ignacio Ramonet escribe en 'El fútbol, la fascinación del planeta': 'el fútbol es el deporte popular por excelencia y se encuentran en él compendiadas las mejores cualidades del ser humano: solidaridad, camaradería, generosidad, valentía, voluntad, virtud'. Es todo eso o nada en absoluto al mismo tiempo, porque, para otros, 'es una actividad perniciosa y la consideran como la madre de todos los defectos: agresividad, violencia, fanatismo, chovinismo, marrullería, corrupción'...


Otros muchos analistas del fútbol lo tratan como si fuera una guerra o un hecho social importante (Ignacio Ramonet); o una religión (Vázquez Montalbán); o una apuesta económica o multinacional del beneficio (Jean-François Nys y Jean-Marie Brohm); o como 'la gloria de los tramposos' (Eduardo Galeano).


Umberto Eco, el comunicólogo y genial escritor de 'En nombre de la rosa', se pregunta: Si el fútbol no es más que un juego, ¿por qué despierta emociones tan poderosas?, ¿por qué vive y muere la gente por él?... Y  el mismo Eco trata de responderse: 'en el fútbol hay algo que ningún movimiento estudiantil, ninguna revuelta urbana, ninguna protesta global o lo que sea podrán hacer nunca, aunque lo consideraran esencial, y es: invadir un estadio en domingo'.


Fútbol: un reino, aunque esté partido... a partido...


Al fútbol se le añaden 'más', y así se dice que es más que una política (de hecho, el fútbol son muchos partidos en una temporada; en política son unos pocos partidos), más que una religión (con dioses terrenales y tan débiles como el Messi o el Ronaldo tan cuestionado); más que un sindicato, más que la ONU: de hecho en la FIFA hay más selecciones que países en las Naciones Unidas. 

 

Y de nuevo Umberto Eco nos lo explica a su manera: 'Se puede ocupar una catedral y sólo habrá algún obispo que proteste, algunos católicos conmocionados, un grupo de disidentes favorables, la izquierda que será indulgente y los laicos históricos (en el fondo) felices. Se puede ocupar la sede central de un partido, y los demás partidos, más o menos solidarios, pensarán que se lo merece. Pero si alguien ocupase un estadio, aparte de las reacciones inmediatas que esto provocaría, nadie sería solidario: la Iglesia, la Izquierda, la Derecha, el Estado, la Magistratura, los Chinos, la Liga por el Divorcio y los Anarcosindicalistas, todos pondrían al criminal en la picota'. El problema para Eco -escribe Peter Pericles- no es el fútbol en cuanto deporte, sino la forma que tiene de relacionarse con el mundo y con los demás debido a la fuerza de los signos, códigos y significados en el aficionado. La triste realidad es que para el que lo practica la rivalidad está en el juego, el fútbol es un juego, pero para los aficionados, los 'voyeurs' va todo en serio, y, como confieren su identidad en la diferencia con los demás, para defender sus posturas insultan o se pegan o mueren de infarto en las gradas, y esto no ocurre en otros terrenos de la vida.


Los hinchas, los del fútbol, son monoteístas y van al campo o se plantan frente al televisor a sufrir. Tengo un amigo que ya no va a San Mamés si no es con una pariente doctora especialista del corazón, que le acompaña uniéndose al sufrimiento que el equipo vizcaíno ha vivido en estos últimos años. Quizá sea eso lo más preocupante del fútbol, que prende del sentido trágico y escasea el sentido del humor


En efecto, el fútbol, como el hombre, sigue la ley de la tierra. Y la tierra sigue en ocasiones la ley del cielo, porque el infierno son los 'otros', los de la portería contraria, el arco, la meta, el fin... que sólo se alivia con el balón en la red y del equipo contrario, naturalmente...


Feliz verano y feliz entrada en la nueva temporada con cuatro equipos vascos en Primera División de 'la mejor Liga del mundo': Athletic, Real Sociedad, Alavés y Eibar...


José Manuel Alonso