EUSKAL KAZETARIEN ELKARTEA - KAZETARIEN EUSKAL ELKARGOA

ALBISTEAK //

Nuevas tecnologías (redes, móviles, etc.): don de Dios y/o trampa del diablo (y 2)

'El ser humano está diseñado para virar su atención con facilidad. Es algo que garantiza su supervivencia desde los primeros días de la especie. Hubo un tiempo en que los estímulos provenían de la naturaleza, y tendían a ser lentos. En la era moderna, todo empezó a ir más deprisa. En la digital, todo se ha acelerado' (Marcos Ríos, neuropsicólogo) // 'La división generacional en los modelos cognitivos, denominaba una nueva manera de absorber el conocimiento que sostiene y obliga a un reevaluación de los métodos educativos; lo evidente es que hay que limitar el tiempo que los niños pasan ante las pantallas' (Katherine Hayles, profesora en la Duke University y autora de 'Hiperatención y atención profunda') // 'La mayoría de los niños que llegan hoy día a los centros escolares han accedido ya de forma habitual y desde los 2 o 3 años a los terminales de sus padres. Por lo tanto, es natural para ellos que la tecnología forme parte también de su proceso educativo () Lo que se necesita son plataformas para afrontar esta nueva tendencia que es imparable y que llevará a que de aquí a cinco o seis años los libros desaparezcan de las clases' (Oscar Sanz, director del área de Educación de Microsoft Ibérica) 'La gran pregunta que se hacen padres y educadores es: ¿prohibir a los niños el teléfono móvil o aprovecharlo como elemento educativo? La respuesta perfecta es: preferimos enseñarles a utilizarlo que dar la espalda a la realidad; utilizar el móvil como un medio complementario de aprendizaje y estudio, nunca un sustituto de los libros y las palabras? Claro que como en todo proceso de aprendizaje es importante la motivación, la adhesión a la propuesta. Y ahí es donde queremos todos que surjan los grandes padres, docentes, educadores o enseñantes, que los hay' (Selección de distintas opiniones).


Queridos lectores (as): Estos artículos los hemos centrado en un concepto: 'Nuevas Tecnologías', que fue acuñado en 1995 en el marco de la 28ª Asamblea de la UNESCO para referirse a las tecnologías digitales. También el término hace referencia a los desarrollos tecnológicos basados en Internet.  Cristóbal Cobo Romani, académico e investigador chileno del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, las define como dispositivos tecnológicos que permiten la edición , producción, almacenamiento, intercambio y transmisión de datos entre sistemas de información que integran medios de informática, telecomunicaciones y redes que posibilitan tanto la comunicación y colaboración interpersonal como multidireccional. Hoy en día tanto el teléfono móvil como el 'inteligente' (Smartphone en inglés) es un ordenador de bolsillo con numerosas funciones y/o tareas en una gran variedad de formatos. Como se ha dicho, es 'un arma de comunicación y distracción masiva', un auténtico devorador de información, un órgano que busca constantemente novedades, estímulos, conocimientos, relaciones, aprovechando siempre nuestra necesidad de sentirnos comunicados.

    
El denominador común de las nuevas tecnologías son los grandes y permanentes avances y/o cambios sustanciales que han producido, producen y producirán en la sociedad en general y en el individuo en particular; individuo que en su mayoría vive entregado y pendiente de esa revolución. Sin embargo, esos mismos avances han traído consecuencias muy negativas y de ahí el doble título general de estos artículos para Kazetariak centrados en un 'don de Dios y/o una trampa del diablo', título que ha sorprendido a algún buen amigo por lo llamativo de la doble acepción advirtiéndome de que habrá lectores que no creen en Dios ni en el diablo.
    
Respondo: hemos pretendido solamente señalar lo extraordinario del tema en un sentido muy positivo y en otro muy negativo. Y con respecto a los no creyentes, me permito recordar que ateos como el comunista Santiago Carrillo solía tener expresiones tan creyentes como estas: 'si Dios quiere' y 'gracias a Dios'. Y es que aunque vivimos en una época en la que domina el laicismo, el ateísmo, la incredulidad, el agnosticismo, a veces con una hostilidad manifiesta hacia la religión católica, en el habla común, corriente y moliente siguen imperando palabras, frases, alusiones y deseos relacionados con la religión católica, con Dios y con el Diablo.

Último aluvión de noticias negativas sobre el fenómeno digital

Me van a permitir que comience respondiendo a una crítica recibida en torno al primero de los artículos. Un buen amigo me escribió un WhatsApp diciéndome que el artículo señalaba de manera exagerada y anacrónica los efectos de las nuevas tecnologías. Mi respuesta inmediata fue: 'Todos los días se producen noticias relacionadas con los beneficios y los perjuicios de estas tecnologías; por lo tanto, el tema no es ni exagerado ni anacrónico'. El amigo lo entendió y me contestó que esperaba esta nueva 'toma' del tema.

El hecho me hizo recordar a numerosos artículos que hacen referencia a que 'las relaciones entre personas están viéndose alteradas por esta tecnología, inicialmente por la manera en que cada uno dispone de ella. Vargas Llosa, por ejemplo, denunciaba una 'cultura del entretenimiento devastadora'. Por su parte, Linda Stone, conocedora como nadie del tema por haber sido ejecutiva de Apple y Microsoft, escribía: 'Esa conexión permanente para no perdernos nada, ese estar constantemente conectados y en alerta, acaba pasando factura cuando se convierte en modo de vida. Genera estrés y compromete la capacidad para tomar decisiones, para ser creativo'. Y es que, en efecto, estamos llegando a un punto en el que las nuevas tecnologías están convirtiendo a la sociedad más interconectada en la más incomunicada. No podemos negar que las nuevas tecnologías han aportado muchísimos avances, pero en materia de relaciones sociales, si no se controlan adecuadamente, son las causantes de un peligroso repliegue del individuo que los aísla de su entorno más inmediato.

Otro buen amigo me envió hace unos días, al leer el primer avance del tema,  este WhatsApp: 'El móvil te acerca a las personas que están lejos, pero te aleja de las que están sentadas a tu lado'. ¡No se puede ser más claro!.
    
Precisamente desde que publicamos el primer artículo dedicado a las nuevas tecnologías, el lunes 17 de septiembre, se han producido una serie inagotable de noticias negativas en torno al tema. Cito algunas: 'Las terapias por adicción al móvil crecen un 300 por ciento' /  'Las apuestas online aumentan un 27% en España en el último año'/  'El uso del móvil dispara los atropellos en las ciudades' / 'El 73% de los conductores admiten haber usado el móvil al volante' / 'Los fallecidos en accidentes de tráfico empiezan a aumentar en algunos países durante los últimos años por culpa del incremento del uso del teléfono móvil mientras conducimos' / 'Las autoridades españolas alertan de las cajas botín de los videojuegos'/ 'Los 'hackers' piratean los servidores de la Escuela de Negocios  IESE y acceden a miles de datos personales de clientes. El grupo autor del ciberataque afirma haber accedido a más de 41,7 millones de correos y 300.000 datos personales' / 'Doce personas fueron atendidas el 17 de septiembre en el metro de Príncipe de Vergara en Madrid al estallar el ordenador que llevaba una chica en el bolso. Nueve sufrieron crisis de ansiedad y tres fueron atendidas por inhalación de humo'/ 'Bruselas planta cara a las tecnológicas por el uso de datos y los impuestos.  La comisión también ha puesto el foco en el abuso de posición en el mercado' / 'Ultimátum de Bruselas a Facebook: se le 'acaba la paciencia' sobre la protección al consumidor y pedirá sanciones si no la mejora'/  'Expertos médicos luchan contra los bulos sobre el cáncer que circulan por Internet'/  'Los adolescentes, obsesionados con el móvil: dos de cada diez reconocen haber visitado paginas de contenido peligroso'/ 'Uno de cada veinte españoles sufre adicción al móvil, según Antena 3 TV' / 'El teléfono móvil puede  delatar tu ubicación, aunque le digas que no lo haga' / 'La Dirección General de Tráfico quiere quitar más puntos (de 4 a 6) por utilizar el móvil al volante' / 'Niños de hasta 7 años burlan la seguridad del nuevo control parental de iPhone' /  'Abusar de las pantallas lastra la inteligencia de los niños ' / La aplicación de mensajería instantánea facilita las comunicaciones pero también puede ser usada con fines peligrosos, como el fomento de la anorexia y la bulimia o el acoso sexual'.

A todas esas noticias relacionadas con las nuevas tecnologías hay que añadir una más, una de las más gordas: 'Facebook sufre un ataque que deja al descubierto datos de 50 millones de usuarios / La empresa descubre un fallo de seguridad que permitía a los hackers usar cuentas ajenas como propias'.

Y ahí lo dejo porque noticias las hay permanentemente, como bien sabemos los periodistas. Vamos pues con los temas prometidos relacionados con el hecho principal de las nuevas tecnologías: las enormes ventajas por un lado a las desgracias sólo evitables si se usan esas tecnologías cuando se debe y como se debe.

Desde la cuna, conectados a las nuevas tecnologías
 

La edad de acceso a estas nuevas tecnologías ya ha alcanzado incluso a los pequeños que aún duermen en una cuna. La explicación está en que muchas viviendas el ordenador está encendido y conectado prácticamente las 24 horas del día, convirtiéndose en un objeto de ocio compartido, incluso para el bebé, por lo que la familia adquiere un protagonismo mayor que la escuela.


No se puede obviar la importancia del acceso de los internautas alevines desde casa: según el INE, casi nueve de cada diez niños que usan el ordenador lo hacen desde el hogar, veinte puntos más que en el centro escolar. Así que todos los especialistas consultados coinciden en reclamar el imprescindible acompañamiento de los adultos. Se ha dicho: 'el problema no está en que sean nativos digitales sino que se conviertan en huérfanos digitales. El peligro está en esos niños que saben más que sus padres, que se adiestran solos en internet y manejan mucho mejor el móvil'.

Según datos de 2017 del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI), el 94,2% de los hogares con niños dispone de ordenador, el  77,6% de tablets y el 95,6% tiene acceso a Internet en la vivienda. Siete de cada diez niños de 10 a 15 años disponen de teléfono móvil y más del 90% usa Internet. En cuanto al móvil existe una clara diferencia de disponibilidad según la edad. El 90% de los niños de 13 a 15 años tiene teléfono móvil frente al 48% de los de 10 a 12 años, que además usan en un 91,8% Internet, principalmente en los hogares, y este porcentaje sube al 98,3% entre los 13 y 15 años.

El uso de las pantallas puede aportar beneficios como el acceso a la información y al conocimiento; es una manera de entretenimiento y diversión, y favorece la socialización y las relaciones interpersonales. Si se controla como es debido, puede ser además una potente herramienta didáctica y de gran utilidad para las tareas educativas.

Como riesgos se señala que pueden dificultar la comunicación intrafamiliar y restar tiempo para otras actividades, exponer a los menores a información falsa, o contenidos inapropiados, además de exponerles a comprometer su privacidad. También puede  alterar el sueño y fomentar el sedentarismo.
 
El Consorcio europeo EU Net ADB, en el estudio sobre Conductas Adictivas a Internet entre los adolescentes, las define como: «un patrón de comportamiento caracterizado por la pérdida de control sobre su uso, que conduce paulatinamente al aislamiento y al descuido de las relaciones sociales, de las actividades académicas y recreativas, así como en la salud y la higiene personal».

En Europa, las conductas adictivas las presentan el 1,2% de los adolescentes y el 12,7% están en riesgo de padecerla. En España, estos valores son superiores llegando al 1,5% y 21,3%, respectivamente. El uso recomendado por los profesionales de la Sociedad Española de Pediatría es: Hasta los 18 meses, evitar la exposición a las pantallas; de 18 a 24 meses, iniciar el visionado de programas de calidad en compañía de los padres; de 2 a 5 años, visión de contenidos de calidad, acompañados de los padres y máximo una hora diaria; desde los 6 años se debe buscar el equilibrio entre el uso de pantallas y otras actividades propias de sus edades. Además, evitar las pantallas durante las comidas, horas de estudio y antes de dormir; y evitar igualmente la existencia de dispositivos en el dormitorio, y asegurar que el menor practique suficiente ejercicio físico y tenga las horas necesarias de descanso nocturno.

Los niños son más sensibles a las radiaciones que los adultos
 

Las dudas sobre si los teléfonos móviles perjudican la salud por su radiación de radiofrecuencia de baja intensidad se iniciaron en los años 90, coincidiendo con una explosión en el uso de la telefonía móvil.  Estos estudios se han avivado desde hace más de siete años por el aumento del uso de los móviles en los niños.

El Ministerio de Salud francés lanzaba en el 2008 una advertencia, aconsejando a los padres que limiten el uso del móvil por los niños y que las llamadas no excedan los seis minutos. Al usar el móvil, el usuario expone a radiación una zona de varios centímetros alrededor de la oreja... El consejo francés estimó que, si existe un riesgo, los niños serían más vulnerables al estar en fase de desarrollo. Gran Bretaña y Rusia secundaron las llamadas a la precaución, lo que no hicieron otros países como Holanda.

En España, en el mes de febrero el Consejo de Ministro aprobaba un plan abordando por primera vez la adicción a las nuevas tecnologías y preveía por primera vez medidas para solucionar este problema, aunque no entraba en la posible radiactividad, reduciendo su estrategia a tratar de evitar o reducir las 'adicciones sin sustancias' y hacía especial hincapié en el tramo de edad de los 14 a los 17 años, cuando (se dice) que es la edad más proclive a las adiciones.

El Ministerio de Sanidad destacaba que no debe confundirse el uso inadecuado con una adicción. El 18% de la población entre los 14 y los 18 años realiza un uso abusivo de las nuevas tecnologías y subraya que la Organización Mundial de la Salud no reconoce la adicción a las nuevas tecnologías aunque a partir de 2018 sí admitirá que existe la adicción a los videojuegos. Vega González, directora del centro de Atención e Investigación de Socioadicciones (AIS), estima que solo un 1,4% de la población usuaria a las nuevas tecnologías puede ser adicta, y que la edad de riesgo es entre los 11 y los 25 años. Esa adicción, aseguran los responsables del Ministerio,  responde a los mismos parámetros que las adicciones a sustancias: necesidad cada vez de más consumo para obtener satisfacción, agresividad en abstinencia, alteración de los hábitos del sueño y de la alimentación, aislamiento y pérdida de la vida familiar, profesional y educativa.

Francia prohíbe el uso de móviles en los centros escolares
 

Para ir dando respuesta a tantas preguntas, respondamos con la actualidad más reciente: Francia prohíbe el uso de móviles y tabletas a los menores de 16 años en los centros educativos. Y lo justifican advirtiendo que 'prohibir los teléfonos en los colegios mejora los resultados escolares y advierte que esto no significa que la tecnología no pueda ayudar al aprendizaje. Aseguran que tienen teléfono móvil 9 de cada 10 niños de entre 12 y 17 años. Y hasta ahora los móviles podían usarse en los centros franceses sólo durante las horas de recreo y comedor. Ahora, esta nueva ley impide el uso de los dispositivos en todo el recinto escolar. Y aclara: en algunas ocasiones los pequeños ni siquiera juegan, charlan o hacen deporte en el recreo por estar jugando con el móvil.


El debate del uso de móviles en la escuela está latente en toda Europa. En cada país se estudia cómo atajar este problema. Dinamarca y el estado alemán de Baviera también tienen prohibido el uso de móviles a menores. Italia sólo autoriza su uso si es con fines pedagógicos y siempre bajo control del profesor. En Bélgica, Reino Unido y España no está regulado el uso, lo puede decidir cada centro, aunque recientemente el gobierno de Pedro Sánchez ha llegado a prometer (una promesa más) que van a estudiar el problema. Lo cierto es que, según un estudio de la London School of Economics, los resultados escolares mejoran un 6,4% en los colegios que han prohibido los móviles. Y añade: 'esta medida puede conseguir también aumentar la actividad física y reducir el riesgo de acoso en los pequeños'. Sin embargo, cabe hacerse un par de preguntas: una, ¿qué ocurre en nuestras escuelas?; dos, ¿hasta qué punto es conveniente evitar que los niños usen un elemento tan naturalizado?

Las nuevas tecnologías en las escuelas y/o colegios españoles

La política que Francia sigue con respecto a los teléfonos móviles en los centros escolares ha abierto la polémica en España sobre lo pertinente de estas medidas y otras medidas relacionadas con la nueva tecnología. Se ha justificado el uso del teléfono móvil en la educación advirtiendo que 'nuestros hijos son nativos digitales y están rodeados de dispositivos y, por tanto, es natural para ellos que la tecnología forme parte también de su proceso educativo'.

Entre nosotros no existe una regulación específica sobre el uso de dispositivos móviles personales en el aula, ni por parte del Ministerio de Educación ni de las Comunidades Autónomas. Cada centro y Comunidad puede decidir sus políticas. Aquí, uno de cada tres niños de 10 años tiene móvil. En el caso de los de 13, el 78,4%, y entre los de 15, el 90%, según datos del Instituto Nacional de Estadística. No existen datos oficiales de cuántos centros educativos usan los móviles en clase frente a los que lo prohíben. Tampoco del número de profesores capacitados para usarlos como herramienta didáctica.

En España el Real Decreto de Derechos y Deberes de los Alumnos y las normas de convivencia en los Centros recoge la prohibición de cualquier comportamiento que altere el ritmo de la clase o moleste al resto de compañeros. Aunque dicho texto no es específico, se asume que los móviles no pueden usarse en aulas por perturbar su ritmo normal. Algunas comunidades autónomas han aplicado medidas y son muy restrictivas. De facto, en España los móviles están prohibidos en los colegios. Una prohibición que cada centro escolar aplica con autonomía, la que les concede el citado Decreto. Hay centros que requisan los móviles a la entrada, mientras que otros permiten su entrada pero no su uso.

Prohibir o no prohibir; y las tabletas mejor que los móviles

¿Prohibir o no prohibir?, esa es la clave o la cuestión inicial. La mayoría de los educadores opina que 'el adolescente entiende el sí o el no; y sin embargo un punto intermedio (el sí o el no con algún pero) es complicado'. Y hay dos debates abiertos: por un lado está la prohibición del uso de los móviles en el aula para evitar distracciones o problemas de acoso entre menores, y por otra el grado de penetración de la tecnología en los centros educativos y la importancia que le dan dentro del modelo pedagógico, según, explica Carlos Medina, jefe de servicio de proyectos europeos del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF), dependiente del Ministerio de Educación. 'Nosotros solo damos recomendaciones, la potestad de decidir es de los centros y/o de las Comunidades Autónomas. En el caso de los colegios, los reglamentos no permiten el uso de móviles, salvo para actividades pedagógicas programadas. Entre los institutos hay mayor diversidad', indica Carlos Medina.
 


El tema sigue y seguirá debatiéndose porque un reciente estudio ha comprobado que las tabletas en el aula mejoran tres competencias: la digital, la de trabajo en equipo y la autonomía de aprendizaje. Y se suele poner un ejemplo modélico, el de Canadá, donde los centros se hacen responsables de educar sobre el uso de las tecnologías y no dejan ese peso sobre las familias. 'La escuela no puede vivir ajena y prohibir. Los profesores tienen que enseñar formas de usar el móvil como una herramienta de búsqueda de información o con la que se puede compartir lo aprendido. De todas maneras, el peligro de los móviles en el aula está en algo que advertía la Unesco hace unos años: los casos de aislamiento, distracción o bullying.


María del Mar Santos, directora del colegio público madrileño Manuel Bartolomé Cossío, que en 2011 recibió el Premio del Ministerio de Educación por su proyecto de centro innovador, es partidaria de la prohibición de los móviles. 'Ningún menor de 12 años debería tener móvil con acceso a Internet porque no están preparados para ello', opina. En su escuela hay talleres en lugar de asignaturas y las aulas no disponen de una mesa para el profesor, que se mueve libremente por la clase. Sus lecciones son interactivas gracias a las tabletas que compraron con los 9.000 euros que obtuvieron del premio del Ministerio. 'Un colegio que apuesta por la tecnología no tiene por qué permitir a los alumnos que traigan sus móviles, es una asociación errónea que hacen muchas familias'. María del Mar Santos tiene claros los motivos de la prohibición: quiere evitar que los menores hagan grabaciones de vídeo o tomen fotografías de otros estudiantes, sin su permiso, y que después las distribuyan en redes sociales. 'Estarían incurriendo en un delito y el colegio no se puede responsabilizar', precisa. A eso se suman los conflictos entre alumnos por el extravío de los dispositivos o el robo, según criterio de la educadora.
 
Además, hay otras opiniones contrarias al hecho de que no se use el móvil en las escuelas. Quienes así lo defienden argumentan que 'prohibir no es educar', además de que (se argumenta) 'si prohibimos los móviles en clase los alumnos estarán esperando a cuando salgan del colegio o en los recreos para usarlos con más ahínco'. Y hay un argumento más convincente: 'la educación tendría que estar por delante de la sociedad y vamos por detrás. La tecnología es una herramienta común de cultura y ocio, ¿por qué no introducirla en el aula? La pregunta es cómo hay que hacerlo de manera responsable y sabiendo utilizarla a través de buenas prácticas educativas'.

Para ello es fundamental que los niños no asuman que el móvil es sólo para un uso personal, sino que también pueden usarlo para fines formativos, como después lo harán en su ámbito de trabajo. Y por ello es importante que los padres se impliquen en la educación tecnológica de los niños, pero esos mismos padres necesitan recursos prácticos para evitar peligros. Es necesario que sepan cómo configurar los móviles de sus hijos para que no tengan acceso ilimitado y que haya más comunicación entre familia y colegio'. Se asegura que 'al niño tenemos que enseñarle a controlarse y si se salta las normas y los límites enseñarle que hay consecuencias negativas e incluso muy perjudiciales.

La absoluta dependencia del teléfono móvil y el periodismo

Personalmente lo que más nos preocupa es la absoluta dependencia de los jóvenes (y algunos mayores también) del móvil. Cuento mi experiencia reciente: hace unos días tuve la suerte de reunir a toda mi familia: hijos y nietos. Algunos de esos nietos no habían coincidido desde hace un año y, después de saludarse, cada uno se puso a lo suyo, a su móvil. Es decir, no parece que en doce meses no les haya ocurrido nada que mereciera la pena contarlo a sus primos? Eso y la reducción de todo a través de mensajes de cuatro palabras, la mayoría de las cuales no son del idioma materno del que las escribe, nos conduce a pensar que las lenguas y las culturas orales e incluso las escritas están en las últimas.

'Lo digital no tiene porqué alzarse sobre las cenizas de las palabras'. Esta era la preocupación que manifestaba hace unos meses Jesús Picastoste en la revista de la Federación de Asociaciones de la Prensa (FAPE): 'Ya se ha generalizado la expresión 'herramientas tecnológicas', a cuya necesaria servidumbre nos debemos los periodistas (...) Para el periodista ha aumentado su responsabilidad como mensajero, su compromiso pedagógico ha de adaptarse a unos nuevos formatos digitales, donde nada es igual para que todo parezca igual y el lector se acomode a nuevas fórmulas que no tienen marcha atrás (...) No permitamos que la aplicación de las nuevas tecnologías, la irrupción de todo lo digital, propicien una utilización descuidada de nuestro idioma (...) No seamos indiferentes ante la cotidiana invasión de términos foráneos, que lo digital mate la palabra'.

¡Ah, lo digital! Esa tecnología que ha cerrado numerosos periódicos porque el papel ya  no tiene mucha razón de ser frente a lo digital, Por eso, no podríamos terminar este tema  en próximo artículo sin referirnos a los nuevos periódicos, a los más próximos a nosotros...

Jóvenes enganchados de forma compulsiva: 'la adición sin sustancia'

En la edad de la ESO, quien no tiene un móvil es un friki, un 'pringao'. Si no estás en Facebook y WhatsApp corres el riesgo de convertirte en un outsider, y en la adolescencia a nadie le gusta sentirse marginado. Por eso, a los 13 años, la mayoría de los niños ya tiene su móvil con conexión a Internet, tal y como destacan diversos informes. Y la lucha contra el uso patológico de las nuevas tecnologías se ha convertido en uno de los retos principales en la agenda sanitaria en tema de adicciones. Los datos sobre el consumo de redes sociales y otras nuevas herramientas son alarmantes, sobre todo entre los adolescentes: el 18% de los jóvenes entre los 14 y los 18 años de edad usa Internet de forma compulsiva, según el Ministerio de Sanidad. La nueva Estrategia Nacional de Adicciones fue aprobada en febrero de este año por el Consejo de Ministros y prevé por primera vez medidas para abordar este problema.

 

Se asegura que 'la irrupción de la telefonía móvil es muy intensa en la población a partir de los 13/14 años'. Los sociólogos ya detectan cambios de ámbitos sociales a partir esas edades. Lo llaman adicción sin sustancia y se trata del enganche a las nuevas tecnologías de jóvenes que empiezan a mostrar cambios en su conducta. Las principales alteraciones en el comportamiento por abuso de estas tecnologías  (TIC) son el abandono de tareas escolares y domésticas, apatía, pasividad por el entorno, desorden de horarios, alteración del sueño y conflictividad familiar. Esos son los signos descritos por la Asociación Proyecto Hombre, dedicada fundamentalmente a la prevención y tratamiento de las drogodependencias que desde 2013 ofrece un programa para jóvenes adictos a las TIC. El perfil mayoritario de estos jóvenes es de estudiante entre 16 y 17 años. Sólo el Los casos más extremos son tratados en una clínica, por donde pasan también adultos (un 5%), en su mayoría por trastornos vinculados a las apuestas online.


Los doctores que tratan a estos enfermos son partidarios de restringir por ley el uso del móvil a los menores de 16 años porque asegura que, aunque en los colegios se establezcan límites, la tecnología y los jóvenes siempre irán por delante de padres y profesores. Y lo razonan con un ejemplo: 'La ley no permite conducir a un menor de 14 años, aunque sepa llevar el coche, porque consideramos que no tiene suficiente madurez para hacerlo. Podemos plantear lo mismo con el móvil'.

Según los estudios realizados por Proyecto Hombre, en los que participaron cerca de 1.500 jóvenes españoles, el 74% de los adolescentes afirma haber tenido su primer móvil entre los 10 y los 14 años, y un 20% antes de los 10. El 84% reconoce tener acceso a Internet desde su móvil y las aplicaciones más usadas son Whatsapp (86,3%), Instagram(58,9%) y YouTube (48,4%).

Las redes sociales tampoco lo ponen fácil. Aunque algunas como Whatsapp establecen en 16 la edad mínima para el uso (14 en el caso de Facebook), los mecanismos de verificación de la edad son inexistentes. El Reglamento General de Protección de Datos, una normativa europea que entró en vigor el pasado 25 de mayo, fija en 16 la edad para dar consentimiento para el tratamiento de datos personales, pero algunos estados como España la reducen a 14.

Ese arma de distracción, inteligencia y comunicación masiva

Internet comenzó a calar en el grueso de la sociedad española a principios del año 2000, y a la ciudadanía se le abrieron infinitas vías de información y de expresión por obra y gracia del ADSL: era el milagro de la democratización de la voz de cada usuario, sin jerarquías, sin discriminaciones de ningún tipo. Todo el mundo tenía derecho a la palabra. Sin embargo, pronto quedó claro que la red acabaría reflejando los vicios que ya arrastraba la propia sociedad, incluido el poco uso de las propias palabras y no sólo en el móvil sino en las conversaciones personales que ya no tenemos.

 Hay un extraordinario trabajo del periodista Joseba Elola en 'El País' en junio del año pasado en el que con la atención puesta en estudios de expertos de todo el mundo comenta en un artículo titulado 'El Smartphone, ese arma de distracción masiva', y subraya que la capacidad de concentración se resiente con tantas aplicaciones que reclaman nuestro interés. Saltamos de una cosa a otra, nos cuesta mantener el foco. El móvil crea adicción y domesticarlo no es sencillo'

El texto subraya que el nuevo escenario tecnológico nos está conduciendo a lo que el neuropsicólogo Álvaro Bilbao denomina un estilo de atención monkey mind ?el término procede del budismo?, una mente que salta de una cosa a la otra, que va y vuelve, que hace que cada vez más nos interrumpamos los unos a los otros por la incapacidad de mantener la atención en lo que el otro nos está diciendo. 'Tendemos a perder capacidad de atención sostenida, de concentración', dice Bilbao, autor de Cuida tu cerebro. Y la atención sostenida, la profundidad, es la que da pie a ideas novedosas, a la creatividad, como señala Ríos Lagos.

El debate en torno al impacto de las nuevas herramientas tecnológicas en nuestro cerebro y productividad, no obstante, está abierto. Hay expertos, como Enrique Dans, profesor de Innovación en IE Business School y autor de Todo va a cambiar, que se manifiesta clarament a favor y nos recuerda que existe una concentración corta, una hiperatención, y que eso es algo que nos hace más eficientes? Dans señala que las notas no han bajado de nivel en las ingenierías, que el nivel de comprensión lectora ha mejorado, y que los jóvenes que han crecido intelectualmente con los nuevos dispositivos porque procesan una mayor cantidad de información. 'Lo importante --asegura Dans? es que la gente tome el control de la tecnología y que no se convierta en esclava de ella'.

Pero según otros analistas, 'lo que ocurre es que caemos fácilmente en trampas que se nos tienden con los diseños de algunas aplicaciones y evitarlo no es cosa fácil. Las grandes corporaciones tecnológicas, sus desarrolladores y diseñadores, saben cómo manejar los resortes para dirigir o reclamar nuestra atención. 'Por supuesto que se usan todo tipo de trucos', dice Gloria Mark, 'se vienen usando desde que existe la publicidad y ahora se hace lo mismo en Internet'. El neuropsicólogo Ríos Lago abunda en la cuestión: 'Han conseguido que cada interacción requiera poco esfuerzo y sea una permanente tentación descontrolada'. Ahí están los me gusta de Facebook, por ejemplo. Por cierto, un  Facebook en entredicho como hemos señalado destacando las últimas noticias sobre las nuevas tecnologías.

Los móviles son oráculos de información, te delatan y controlan

Eso es lo peor de todo: que esas nuevas tecnologías sean ese oráculo de información que llegaron con los teléfonos inteligentes y que tienen un grave peligro; por ejemplo, esos aparatos te delatan y controlan.

A todos nos ha pasado alguna vez. Empiezas una conversación sobre un destino de vacaciones o buscas información sobre un libro, y a partir de ese momento te empieza a aparecer en tu teléfono móvil o en tu ordenador a través de Internet ofertas y anuncios para que elijas el lugar de vacaciones o compres ese libro del que has mostrado tanto interés. Como se ha dicho: la publicidad predictiva y programática está avanzando tan rápidamente que ya supone el principal nicho de mercado de las grandes tecnológicas. Saber de lo que hablan sus usuarios aun cuando estos no están utilizando activamente el teléfono móvil es una batalla que, por el momento, ganan los peces grandes.

Proteger y cultivar la atención de los seres humanos, preservar el derecho de las personas a concentrarse, es uno de los retos que ahora está sobre la mesa. El Manifiesto Onlife, encargado a un panel de expertos por la Comisión Europea, reclama que la atención no sea considerada como una mercancía.

'Creo que en el futuro, aquellos de nosotros que sepan cultivar herramientas para concentrarse disfrutarán de una mayor calidad de vida', sentencia en conversación telefónica desde Boston la experta Linda Stone. 'Bill Gates, Jeff Bezos y muchos más líderes de la era digital hablan de que es importante cultivar la capacidad de usar bien la atención. Nos centramos demasiado en la gestión de nuestro tiempo y demasiado poco en la gestión de nuestra atención'.
 


En un mundo cada vez más regido por las lógicas de la llamada 'economía de la atención', donde la valoración de una gran empresa del nuevo ecosistema tecnológico está ligada a su capacidad para atraer ojos e interac¬ciones, necesitamos de una tecnología que esté al servicio del ser humano, que nos permita elegir, que haga que nuestra vida sea mejor, que nos haga más libres, y no una que secuestre nuestra atención y que se rija por la lógica del negocio.


Y como en esto de las nuevas tecnologías está el doble rasero, hay que tener en cuenta que 'uno de los mayores y útiles beneficios para la sociedad en general ha sido el hecho de que el teléfono móvil delate a los delincuentes, y es que hoy, como hemos señalado, casi todo lo que ocurre en la vía pública, incluso sin cámaras en la calle o en el lugar, puede ser grabado o recogido por un simple teléfono. El propio móvil delata la ubicación de dueño o de la persona que lo lleva encima. Se ha dicho que el talón de Aquiles de los delincuentes ha sido el teléfono móvil porque resulta una pista importante en muchas investigaciones policiales incluso las más sonadas.  

La clave del asunto reside en el IMEI (International Mobile Equipment Identity) código pregrabado que llevan todos los teléfonos móviles, un dato que permite conocer la zona donde se encuentra el aparato en cuestión. No importa que el usuario no esté utilizándolo. Si está encendido es posible ubicarlo, pues ese código se transmite a la red al conectarlo y su señal permite conocer a qué antena repetidora está conectado. Esto quiere decir, entre otras cosas, que la operadora que usemos no solo conoce quién y desde dónde hace la llamada (SIM), sino también desde qué terminal telefónico la hizo. Además, delinquir en la vía pública es más difícil por el riesgo de ser grabado y así los investigadores e incluso los profesionales de la información tienen cada vez más imágenes grabadas por testigos.

Y ya que hablamos de delincuencia, el creciente mercado negro y desde que las compañías no financian parte del coste de los aparatos, se han disparado las sustracciones de teléfonos celulares y las operadoras telefónicas reciben miles de avisos de robo o extravío del móvil. Esto ha ocasionado también que las pólizas de seguro para móviles se disparen. Por todo ello, además de vigilar el móvil permanentemente para que no te lo roben o llevarlo en un lugar seguro y no a la vista del ladrón, hay que tener activado el PIN de identificación personal cuando no se utiliza el teléfono.

Pagos, no sólo con tarjetas sino también con el móvil
 

El proceso evolutivo y el salto tecnológico del que formamos parte ha provocado diversos cambios de comportamiento en el uso de los dispositivos electrónicos como ocurre con los teléfonos móviles, que se han convertido en el dispositivo electrónico de mayor uso  para fines profesionales y personales. Y es que, ya no hace falta llevar encima la cartera con dinero o tarjetas de crédito. Gracias a la innovación, con el simple uso del dispositivo móvil podemos ejecutar los pagos necesarios sin necesidad de llevar monedas y billetes en los bolsillos.


Poco a poco, esta forma de pago comienza a implantarse en las tiendas españolas, aunque el dinero en metálico (77%) sigue siendo el preferido por parte de los españoles, seguido de las tarjetas de débito (56%), y crédito (51%), frente al 8% de los consumidores que reconocen pagar mediante el teléfono móvil, según recoge diversos estudios.

El pasado año, en visita a los países nórdicos, en todos ellos y sobre todo en Noruega, pudimos comprobar que los pagos, incluso los más ínfimos, ejemplo, una caña de cerveza, se hacían solo con tarjeta o con el móvil, lo que, además de la comodidad de no tener que llevar dinero en mano, le permite a la Hacienda Pública, si es que quiere, un control exhaustivo del contribuyente.

Para poder usar el móvil como forma de pago puntual y cómoda, el que paga necesita en su móvil la aplicación de la tecnología contactless a un terminal punto de venta (TPV), y el que recibe el pago, un datafono. Ese terminal  es un dispositivo que, en un establecimiento comercial, permite gestionar tareas relacionadas con la venta, tales como el cobro por tarjeta de crédito o débito, la creación e impresión del ticket de venta, gestionar el inventario o generar informes que ayudan en la gestión del negocio, entre otras. Los TPV se componen de hardware y software. A través de ese servicio, los clientes pueden pagar las compras de forma más rápida y cómoda.
 
El móvil mata más conductores y peatones que el alcohol
 


Escribir mensajes de texto, hablar o teclear el móvil ha sustituido a la conducción bajo los efectos del alcohol como la primera causa de muerte al volante principalmente entre jóvenes. En España está prohibido el uso de dispositivos de comunicación al volante y se castiga con multas y la pérdida de tres puntos en el carnet de conducir. Concretamente, la DGT especifica que no se pueden utilizar 'cascos, auriculares u otros dispositivos que disminuyan la atención a la conducción o utilizar manualmente dispositivos de telefonía móvil, navegadores o cualquier otro sistema de comunicación'.


El hecho de hablar o mandar mensajes de texto mientras se maneja el volante ocasiona que el conductor desvíe la mirada de la carretera, quiete incluso las manos del volante o manubrio y aparte la mente del acto de conducir, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el conductor, estas distracciones pueden aumentar el tiempo de reacción para frenar o percatarse de las señales de tráfico, así como acotarña distancia de seguridad con otros actos que no son el de la conducción, y en general reducir la atención sobre la carretera. El dato que maneja la OMS es que esas distracciones aumenta el riesgo de sufrir accidentes viales cuatro veces.

'Por tu atención en el camino, no en el teléfono'

Pero también es peligroso usar el móvil mientras va uno por la calle, ya sea porque manejas algún vehículo menor (bicicleta, patinete, etc) o porque seas un simple peatón y cruzas las calles o los semáforos, ya que todo ello ocasiona distracciones y aumenta la posibilidad de un accidente vial. Es un riesgo evidente y ya hay numerosos casos de accidentes graves. Las distracciones causadas por usar el móvil o celular pueden ser: (1) visuales: desvían la vista del camino; por ejemplo, al ver la pantalla del celular para leer un mensaje; (2) cognitivas: apartan la atención de la calle y del acto de manejar o caminar; como al pensar las respuestas en una conversación al teléfono; (3) físicas: cuando se deja de usar una o ambas manos para conducir al responder una llamada o un mensaje en el celular; (4) auditivas: desvían la atención de los sonidos del tránsito como un claxon o ambulancia; por ejemplo, durante las llamadas y al escuchar música.

Todo ello puede concluirse con un slogan: Cuídate y cuida de los demás: pon tu atención en el camino; no en el teléfono. Y una sugerencia más, quizá la más elemental y repetida: al caminar con el móvil conviertes al resto del mundo en un punto ciego. Si te paras bruscamente, obligas al resto del mundo a esquivarte y haces que la gente tenga que ir pendiente de tus pasos.

Terminamos aquí nuestro segundo repaso a las nuevas tecnologías, sus beneficios y sus perjuicios. No obstante, falta una atención especial hacia el profesional de la información, el periodista, motivación principal de Kazetariak, nuestra revista quincenal. Le dedicaremos un próximo artículo en el que estudiaremos los cambios de la práctica periodística con respecto a las nuevas tecnologías, así como repasaremos los medios informativos actuales, principalmente los periódicos digitales.

José Manuel Alonso