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Xabier Coscojuela, director diario TalCual: 'En las condiciones en que está Venezuela, un país no puede ser muy soberano'


No hay descanso para el guerrero. Desde el pasado 23 de enero, Venezuela vive inmersa en una crisis institucional y política sin precedentes que ha movilizado a la población civil contra el gobierno de Nicolás Maduro y muy especialmente a los periodistas, como Xabier Coscojuela, que estos días hace horas extra para contarle al mundo lo que sucede en su país, sorteando como se puede la censura, un poco por vocación combativa (será cosa de los genes vascos), por amor al oficio y hasta por deber ciudadano, porque alguien tiene que ejercer y defender la libertad de expresión en un país donde declararse opositor al gobierno puede llevarte, en el mejor de los casos, a la cárcel o al exilio.


Preséntese.

-Soy venezolano, hijo de inmigrantes. Mi aita era de Donostia y mi ama de Osintxu, ambos guipuzcoanos. Nací en Caracas, hace 61 años. Desde 1992 ejerzo el periodismo y desde 2008 trabajo en TalCual. Comencé como editor y hace tres años que soy su director.  Me considero políticamente de izquierdas y adversario de cualquier gobierno autoritario o dictatorial. Por eso me declaro opositor al chavismo, un movimiento corrompido, que utiliza el discurso a favor de los pobres para darse buena imagen, pero que está más cerca del fascismo de lo que la gente cree. 


¿Cómo está viviendo estos días trepidantes?

-Con mucha tensión e incertidumbre. Esperando que el país salga de este trance con la menor violencia posible, aunque lamentablemente la represión va en aumento. Los paramilitares y grupos armados ya están actuando en las calles. Desde el 23 de enero hay más de 40 asesinados y 850 detenidos.


¿Se teme que ello pueda provocar una desmovilización de los sectores populares que ejercen la protesta?

-El miedo es efectivo, generarlo es el objetivo que persiguen estos grupos represores policiales y parapoliciales, pero la gravedad de la situación puede superar al miedo.


Ahora Venezuela tiene dos presidentes a falta de uno.

-En realidad tiene un presidente interino, cuya legitimidad ha sido reconocida por 60 países, incluidos Canadá, Estados Unidos y las principales potencias europeas. Maduro está usurpando el poder desde el 10 de enero.


¿De dónde sale Juan Guaidó? ¿Su juramentación como presidente encargado fue una sorpresa para todos o ya se tenía noticia de él?

-Era un diputado de segunda línea, poco conocido por la mayoría de los venezolanos. Los partidos de la oposición acordaron, en 2016, que todos los años renovarían la directiva de la Asamblea Nacional y se rotarían en los puestos militantes de los partidos que componían la Mesa de la Unidad Democrática. Este año la Presidencia le tocaba a Voluntad Popular (el partido de Leopoldo López que está preso) pero, debido a la represión, algunos de sus diputados están en el exilio o refugiados en la embajada de Chile en Caracas. 


Y ahí estaba el joven Guaidó, el hombre adecuado en el momento justo?

-La sorpresa ha sido la gran empatía que ha logrado con la gente. Hasta ahora ha manejado muy bien la situación.



'Aspiro a que la sustitución de Maduro se haga de manera pacífica y con la menor intervención militar posible'


Muchos piensan que es ahora o nunca. ¿Es éste el principio el fin del régimen chavista que gobierna Venezuela?

-No me atrevo a decirlo. El gobierno está contra las cuerdas, la presión internacional es muy fuerte, las manifestaciones del 23 de enero no se las esperaban y la hiperinflación está haciendo estragos en la economía, pero no están derrotados, todavía. 


¿Cuánto puede durar un gobierno que ya no tiene control efectivo sobre las divisas que genera el petróleo, principal fuente de riqueza del país?

-Presumiblemente poco, pero los militares lo siguen sosteniendo. Las Fuerzas Armadas son su más importante apoyo. 


Usted ha denunciado que, además de cientos de presos políticos, hay 130 militares encarcelados. ¿Ve posible que, si la cosa se pone fea, el alto mando militar deje caer a Maduro?

-Hay descontento y el número de soldados detenidos va en aumento. Pero eso no quiere decir que esto termine en un golpe de Estado. Como he dicho, creo que lamentablemente el fiel de la balanza en Venezuela son los militares. Repito, lamentablemente.


Guaidó ha ofrecido una amnistía para los que se rebelen contra el régimen.

-Se entregó la propuesta en algunos cuarteles y varios militares que la recibieron la quemaron. El ministro de la Defensa la calificó de instrumento de manipulación. 


Pero no todos los venezolanos opositores están de acuerdo en que se vayan de rositas a quienes consideran responsables de crímenes de lesa humanidad. ¿Qué opina usted?

-Las violaciones a los derechos humanos y la corrupción deben ser juzgadas y que los tribunales decidan. Se han producido muchos asesinatos, torturas y encarcelamientos ilegales todos estos años. Y se siguen produciendo. El carácter autoritario que siempre tuvo el chavismo ahora es más evidente. Cuanto menos apoyo popular tienen, más autoritarios son.


¿Qué clase de solución a la crisis de gobierno desea en realidad el pueblo venezolano?

-Según las encuestas, una negociación que concrete la posibilidad de resolver esto mediante el voto.


¿Existe aún margen para buscar una salida negociada?

-Siempre la hay. En algún momento habrá que sentarse a hablar, y mejor que sea pronto.


Tanto Maduro como Guaidó hablan de diálogo, pero ninguno de los dos parece querer hablar directamente con el otro

-Maduro dice querer negociar, pero la cuestión es que es presidente después de hacer unas elecciones en donde él puso todas las condiciones y a las que, consecuentemente, la oposición no se presentó. 


La Unión Europea le ha dado un ultimátum para que las repita, con garantías y observadores internacionales.

-Sí. Y ya ha dicho que no las va a hacer.


Tampoco parece que Guaidó tenga prisa por convocarlas

-Habla de abrir un periodo previo de regeneración democrática. 


¿Cuánto puede durar eso?

-Lo que ha propuesto es que, una vez que salga Maduro del poder, se instaure un gobierno de transición y después haya elecciones. Primero hay que reorganizar el sistema electoral para convocarlas.


¿Es un presidente interino meramente instrumental o ha venido para quedarse?

-El tiempo lo dirá. Dentro del territorio nacional no tiene ningún poder efectivo, pero la decisión de Estados Unidos de darle el manejo de los activos de Venezuela en ese país, sí le da poder.


¿Pero hay consenso en la oposición para designarle como candidato?

-No creo que haya consenso. Tampoco él ha dicho que aspire a serlo. Antes de convocar elecciones, habría que sacar de la cárcel a otros líderes, como Leopoldo López, rehabilitar a Enrique Capriles y legalizar todos los partidos que el gobierno ilegalizó.


¿Y si Maduro vuelve a ganarlas?

-No creo en milagros. Estoy convencido de que, si en Venezuela se hicieran hoy unas elecciones trasparentes, con un verdadero árbitro electoral, donde la oposición pudiera presentar el candidato que creyera más conveniente, Maduro las pierde por goleada. Si el chavismo quiere ganar tiene que buscar otro candidato.


Si damos por bueno que todo el mundo tiene un precio, ¿a cambio de qué podría aceptar dejar el Gobierno?

-No está dispuesto a dejarlo, eso es lo que dice y lo que tiene trancado el juego.


También dice que no tolerará la injerencia extranjera, pero contrata mercenarios rusos para que lo protejan.

-Lo de los mercenarios lo negaron los propios rusos, pero después del atentado que sufrió el pasado 4 de agosto, donde hubo dos explosiones mientras él daba un discurso, se ha vuelto muy prudente. 


Tiene motivos para temer por su vida.

-Como dice el refrán: el que ha sido picado por culebra ve un bejuco y se asusta.



'Rusia no es ahora un rival ideológico de los Estados Unidos y está muy lejos de Venezuela'


La dictadura de Marcos Pérez Jiménez terminó el 23 de enero de 1958 con el dictador volando en un avión de las fuerzas armadas venezolanas al exilio, con todo el dinero que le había robado al país. ¿Cabe algo así en el caso de Maduro o su final será más bien como el de Noriega en Panamá, acosado hasta su detención y deportado a una cárcel norteamericana?

-Es difícil de prever. Ambas posibilidades están sobre la mesa.


¿Qué opina del nombramiento de un 'halcón' controvertido, como Elliot Abram, para resolver este asunto en nombre de los Estados Unidos? ¿Es una forma de decir: 'vamos con todo'?

-Es un mensaje claro. Además, fue nombrado el mismo día que Maduro presumió de que Trump lo estaba escuchando, diciendo que deberían sentarse a conversar. Abram es un personaje que representa lo peor de la política exterior de los Estados Unidos.


Tampoco Donald Trump parece ser el campeón de los derechos humanos.

-Ni Putin, ni Erdogán. Por eso se llevan tan bien con Maduro.


Parece que el destino de Venezuela se decidiera ya, irremediablemente, en el tablero internacional. ¿La soberanía nacional ha quedado definitivamente tocada y hundida?

-Un país que esté en las condiciones en que está Venezuela no puede ser muy soberano.


Si Venezuela no tuviera petróleo, ¿las grandes potencias mundiales se implicarían tan activamente?

-Venezuela hoy le vende más de la mitad del petróleo que produce a los Estados Unidos. Es nuestro mejor cliente. 


Por la forma en la que se enfrentó con Rusia en el último Consejo de Seguridad de la ONU se diría que estamos de nuevo ante la Guerra Fría, con su país como telón de fondo.

-Se parece, pero es distinto. Rusia no es ahora un rival ideológico de los Estados Unidos y además está muy lejos de Venezuela. Fyodor Lukyanov, presidente de una junta asesora del Kremlin sobre política exterior y defensa, ha reconocido la falta de capacidad logística para llevar a cabo una operación sustancial sobre el terreno. Pudieron ayudar a Maduro inyectando dinero en la industria petrolera, lo que le habría dado mayor margen de maniobra, pero no lo hicieron.


Quienes desde el exilio claman por una intervención militar de los Estados Unidos y otras fuerzas extranjeras en Venezuela, ¿han calculado los riesgos que supone desencadenar una guerra a gran escala, con el petróleo venezolano como botín?

-Esperemos que no lleguemos a eso. Muy pocos la quieren, esas voces son minoritarias.


Pero, a la luz de otras experiencias recientes, como Irak, ¿le parece recomendable correr ese riesgo?

-Muy pocos lo quieren correr, pero Maduro anuló la salida electoral, se burló de los venezolanos manipulando a su favor las leyes y las reglas de juego. 


¿Qué quería hacer con los 1.200 millones de dólares en oro de las reservas que pretendía retirar del Banco de Inglaterra?

-Correr la arruga. Tratar de estirar un poco más la tragedia.



'Sin democracia es muy difícil hacer periodismo'


Guaidó ha prometido, entre otras cosas, que reabrirá RCTV, canal de televisión cerrado por alentar el fallido golpe de estado de 2002. ¿Ve más cerca el final de la censura?

-Por ahora va en aumento. En las últimas horas ha habido una oleada de arrestos y deportaciones. Varios corresponsables extranjeros han sido detenidos ilegalmente. 


¿Cómo se puede hacer periodismo en esas condiciones?

-Es difícil, pero se puede. Cada día se agregan más dificultades, pero se busca la manera de superarlas. En Venezuela los riesgos son varios. Una agresión en la calle, algún policía o militar que obliga a borrar fotos o impide cubrir un evento. La posibilidad de que te juzgue un tribunal, generalmente por difamación, y la imposibilidad de obtener justicia, pues estos responden a las órdenes del Gobierno.


Parece una profesión de alto riesgo.

-No hemos llegado a los extremos de México, donde han asesinado a un importante número de periodistas, pero las posibilidades de terminar en la cárcel o en el exilio van creciendo. Hay un buen número de periodistas que han tenido que salir del país y otros siguen detenidos, entre ellos un alemán.


¿Quién es y de qué se le acusa?

-Se llama Billy Six y trabaja para el semanario 'Junge Freiheit'. Fue detenido el 17 de noviembre. Espacio Público, una ONG venezolana dedicada a la defensa de la libertad de expresión, dice que lo arrestó el Servicio Bolivariano de Inteligencia, la policía política, y que hizo una huelga de hambre. Le acusan de espionaje y rebelión. 


¿El llamado 'cuarto poder' todavía puede tumbar gobiernos?

-En Venezuela ha demostrado que no.


¿Por qué se hizo usted periodista y cuál es la razón de que, a pesar de los pesares, persista en su idea de serlo?

-Me gustaba la política, fui militante de partido desde muy joven y el periodismo me permitió mantener una buena vinculación con ella. 


Periodismo y política se repelen y se atraen? una vieja historia, no exenta de perversión.

-Ejercer el periodismo con honestidad es el mejor antídoto para ello. 

 

¿Cuál es la relación que tendría que mantener el periodismo con el poder establecido?

-Una relación distante, que escrute al poder, que lo confronte, que no sea complaciente. Que siempre tenga presente que sin democracia es muy difícil hacer periodismo. 


Y al revés. Sin periodismo no hay democracia. Pero a menudo la prensa es sierva de intereses económicos y políticos.  

-El poder siempre ha intentado controlar la información, en todas partes. En Venezuela, antes de Chávez hubo algunos incidentes entre los medios y el poder, pero el chavismo los quiso poner bajo su bota. Dijeron que iban a imponer la hegemonía comunicacional y han ido avanzando, cerrando voces disidentes o distintas.



'Internet es la última trinchera de la prensa libre en Venezuela'


El periódico que dirige, ¿qué precio ha pagado por no seguir la línea del oficialismo chavista?

-TalCual nació como consecuencia de la censura. Es un medio fundado por Teodoro Petkoff, un dirigente político de larga trayectoria. Fue miembro del Partido Comunista y en 1970 fundó el Movimiento al Socialismo (MAS). Fue parlamentario, dos veces candidato presidencial y ministro de Planificación en el segundo gobierno de Rafael Caldera, el que precedió al de Hugo Chávez. En 1999 se convirtió en director de El Mundo -propiedad de la Cadena Capriles-, desde donde fijaba posición sobre lo que ocurría en el país. Esos editoriales no gustaban a Chávez quien presionó para que saliera de ese medio.


Y lo logró.

-Por eso fundó TalCual. En estos 19 años nos han demandado nueve veces, sin posibilidad de tener un juicio justo. Súmele a eso la visita frecuente de inspectores imponiendo multas por cualquier nimiedad, la presión a las empresas para que no anunciaran en nuestras páginas y que el gobierno se convirtió en el único importador del papel para imprimirlo, el cual vendía en las cantidades que quería a los medios que le daba la gana. Todo ello hizo que tuviésemos primero que reducir el número de páginas diarias que imprimíamos de 32 a 16, hasta convertirnos en un semanario, lo que pudimos mantener hasta noviembre de 2017, cuando la falta de papel nos obligó a dejar de circular. Ahora somos solo una página web, desde donde hacemos periodismo en defensa de la democracia, los derechos humanos y la libertad de expresión.


¿Es Internet el último bastión de la prensa libre?

-En Venezuela es la última trinchera, pero también está amenazada, por ahí asomaron ya una 'ley de ciberseguridad', inspirada en la china y la cubana, para censurarnos. Hay que aclarar que esta no es una dictadura al uso. Esta va cerrando las rendijas poco a poco. Comenzaron controlando las televisiones, después las radios, más adelante los periódicos, ya quedan muy pocos independientes del gobierno, y ahora van a por las páginas web.


¿Hay alguna forma de que las empresas periodísticas no estén condicionadas por el poder de quienes detentan el dinero que se requiere para su financiación?

-Eso es bien difícil. Las empresas periodísticas tienen que sobrevivir, de lo contrario no le podrían decir nada a nadie. 


¿Qué me dice del periodismo asociativo, como el Consorcio internacional que destapó el caso de los 'Panama Papers' o el crowfunding que practican para autofinanciarse muchas plataformas digitales dedicadas al periodismo de investigación? ¿Puede ser esta la solución para preservar la independencia informativa frente a los poderes tradicionales?

-Sí, es una alternativa válida en la que participan medios venezolanos también. Hay que explorar todas las vías que permitan la mayor independencia de los medios.


Recientemente desaparecía la edición en papel de uno de los dos periódicos más influyentes en la historia política de Venezuela, 'El Nacional'. ¿Ambos casos, el de su periódico y éste, son comparables o tienen sus especificidades?

-El Nacional es un periódico con 75 años de historia, su nacimiento significó una modernización del periodismo venezolano, un reflejo de un país que comenzaba a evolucionar. Ha sido dirigido por grandes personalidades, como el escritor Miguel Otero Silva o Arturo Uslar Pietri, uno de los más grandes intelectuales del país. Al principio apoyó a Chávez, pero después ha ejercido un periodismo muy cuestionador de ese gobierno y del de Nicolás Maduro. Es un medio que no se ha rendido. Sus dueños decidieron dar la pelea. TalCual es mucho más nuevo. Nació para enfrentar a Chávez desde la izquierda. Un medio político, dirigido por un político. 

 

 'TalCual es fruto de la voluntad de no rendirse a la fuerza bruta', dijo su fundador, Teodoro Petkof

-Y no nos vamos a rendir. Tendrán que aplicar el viejo método: llegar y cerrarnos, impedir con violencia que podamos estar en la web, ya nos han atacado cuatro veces, pero por nuestra parte sigue viva la determinación a seguir informando y fijando posición sobre lo que ocurre en Venezuela y en el mundo.


¿Echan de menos una actitud más solidaria de la profesión a nivel internacional?

-A nivel internacional la solidaridad con los periodistas y los medios venezolanos ha ido de menos a más. Al principio buena parte de los periodistas y medios del mundo se creyeron el cuento de que en Venezuela se libraba una lucha entre pobres y ricos, cuando la pelea ha sido siempre entre demócratas y autoritarios. Hoy hay una mayor solidaridad, pero sería bueno que fuera mayor, porque las amenazas a la libertad de expresión también son mayores hoy.


Petkoff también dejó dicho que Hugo Chávez era un psicópata, pero no un loco. ¿Hay diferencia?

-No sé qué quiso decir Teodoro con eso.


¿Usted cree que era un enfermo mental?

-No soy siquiatra, pero el ego de Chávez era descomunal, le encantaba escucharse a sí mismo, y eso generalmente no es muy bueno. Las consecuencias las estamos pagando aún.

 

En el año 98, cuando accede por primera vez al poder por votación popular, más de la mitad de los venezolanos, una mayoría de la clase media, incluyendo no pocos empresarios, incluso dueños de medios de comunicación, le apoyaban. ¿Qué pasó para que esa luna de miel acabara en divorcio?

-Que las promesas hechas, no solo no se cumplieron, sino que se convirtieron en lo contrario. Después de ofrecer una democracia participativa, hoy no queda prácticamente nada de la democracia. Prometieron acabar con la corrupción y están profundamente corrompidos y la pobreza es mucho mayor que en 1999. Venezuela está hoy, en cualquier área, mucho peor que hace 20 años.


¿Por qué siendo un intelectual de izquierdas, Petkoff no hizo buenas migas con Chávez, cuyo proyecto era llevar a cabo en Venezuela una revolución a la cubana?

-En primer lugar, porque Chávez no era de izquierda. Teodoro no creyó en él porque vio que era otro militar más, un autócrata, rodeado por la izquierda más autoritaria que había en Venezuela. Y porque Teodoro dejó de creer en el comunismo en 1969. Conocía la revolución cubana y sabía que era un fraude monumental. Se convenció de que la democracia es el mejor sistema y la libertad un derecho fundamental.



'El chavismo no es de izquierdas, está mucho más cerca del fascismo de lo que la gente cree'


Usted también se define como una persona de izquierdas y se declara opositor. ¿Cómo lidia sus propias contradicciones?

-No considero tampoco que el gobierno de Nicolás Maduro sea de izquierda. Es un gobierno dictatorial y corrompido, que utiliza el discurso a favor de los pobres para darse buena imagen.


'A este proyecto lo está hundiendo la soberbia, la ceguera, la falta de integridad, la improbidad, la impunidad, la religión convertida en política', dijo Teodoro. ¿Encarna Maduro todos esos pecados o el hundimiento venía de atrás?

-El hundimiento venía de antes, pero los buenos precios del petróleo evitaban que se viera. Chávez era una persona con carisma, que conectaba con facilidad con la gente, pero ese carisma estuvo lubricado por el precio del petróleo que para Venezuela es vital. Cuando cayeron los precios y la producción petrolera quedaron desnudos. Chávez perdió una oportunidad de oro para hacer avanzar al país y Maduro no tuvo el coraje para rectificar los errores cometidos y terminó de hundirlo.


¿Cómo se puede hacer de un país tan rico, uno tan pobre?

-Con mucha corrupción y despilfarro, y aplicando un modelo económico que ha fallado en todas partes del mundo donde se ha intentado poner en práctica. Lograron lo que parecía imposible, que PDVSA (Petróleos de Venezuela) bajara su producción de 3,1 millones de barriles diarios que tenía en 1999, a 1,4 millones hoy. Mataron a la gallina de los huevos de oro.


¿Todavía se permite usted soñar con un gobierno que traiga igualdad y justicia social al pueblo venezolano?

-Sí, sigue siendo mi sueño, pero quiero insistir en que en Venezuela no hay un gobierno de izquierda y una oposición de derecha. Ese paradigma no se puede aplicar aquí. La oposición venezolana es más bien socialdemócrata. Y el chavismo es un movimiento que está más cerca del fascismo de lo que mucha gente cree.


Algunos de líderes opositores, como Antonio Ledezma, son viejos conocidos de la política venezolana. Partícipes de gobiernos anteriores, que también tienen su cuota de responsabilidad en la historia de corrupción que ha hundido al país. ¿Están legitimados personajes así para hablar de regeneración democrática?

-Ledezma hace mucho ruido en las redes, pero su partido tiene muy poca resonancia en la vida de los venezolanos. Es casi marginal. Líderes como Guaidó representan un cambio generacional.


¿Qué titular le gustaría publicar una vez que termine todo esto?

-Venezuela encuentra el camino hacia la democracia.


¿Algo que se repita a sí mismo para no dejar su país?

-Que soy venezolano, hijo de inmigrantes, y no me gustaría repetir la historia. Estoy convencido de que, con un amplio acuerdo, Venezuela se puede recuperar en un tiempo relativamente breve. Quiero que este país vuelva a ser un lugar agradable para vivir.


Amaia Fano