Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

“La causa” de la tragedia en Crans-Montana (Suiza)

Por Javier Larrea.

Tras el incendio en la discoteca del bar “Le Constellation” con 40 muertos y 119 heridos, que ha conmovido a Europa por la juventud de las víctimas, ahora, una vez más, viene el debate sobre las causas con opiniones diversas en noticiarios, tertulias etc. y los consiguientes análisis comparativos sobre nuestra situación y la protección que se debía de tener contra incendios en nuestro país.

A ese respecto leo un artículo que señala que “no fue un suceso ligado al esquí o a la montaña, podía haber ocurrido en cualquier ciudad”, y es cierto, podía haber ocurrido en cualquiera de nuestros pueblos o ciudades. ¿Estamos tomando nota? La respuesta a esta pregunta la tengo: “NO”. Y si protestas porque no compartes la respuesta, te la cambio por: “tú sí, pero los de la localidad de al lado no”. Mucho revuelo ahora ¿pero dentro de un mes qué? ¿Pasará lo mismo que con otros grandes sucesos similares ya olvidados?

Volviendo al incendio, me parece curiosa la conclusión que está apareciendo en los medios de que la causa fue una bengala situada en una botella. Seguro que esa no fue la causa del desastre, pudo ser el desencadenante, pero no la causa de la tragedia, con un techo y unos revestimientos no inflamables esa bengala nunca hubiera producido ese incendio. ¿Cuál es la causa de que esto sucediera? En mi opinión hay muchas concurrentes, pero una fundamental, y la respuesta está ligada a esta pregunta:

¿Se hizo en Crans-Montana por parte de algún Servicio o Institución alguna inspección de prevención de incendios?

Desconozco la respuesta, pero estoy seguro de que no. Cualquier técnico de prevención habría preguntado de inmediato por los revestimientos, al parecer de espuma de poliuretano, solicitado los correspondientes certificados de ignifugación, y a la vista está que aquello no cumplía. Ya sé que no es fácil y que locales en los que se celebran eventos son muchos y más en Nochevieja, pero lo sucedido aquí puede pasar en cualquier día del año.

La causa de la tragedia ha sido, con seguridad, la falta de una inspección experta previa

A partir de la premisa anterior podemos desgranar todos los fallos que consideremos, los cuales habrían sido detectados de forma anticipada y o bien corregidos o bien impedido la celebración de la fiesta. Siempre he tenido claro que la normativa de protección contra incendios está para que se cumpla antes de que ocurra el incendio y no para pedir responsabilidades después de él, pero por lo que sigo viendo hay más gente dedicada al análisis a posteriori que la dedicada a exigir que se cumpla la norma antes de lamentar su incumplimiento.

Hoy, después de esta tragedia, todo el mundo se pregunta si, en su localidad, los locales de ocio, comercios, establecimientos hoteleros etc. son en su mayoría seguros y se inspeccionan habitualmente, y las respuestas cortas sí me las sé, un Sí arrastrado, a la primera, y un No, casi rotundo, a la segunda.

1.- ¿Son seguros?: Sí, sin convencimiento. Sí lo eran, ya que, en la mayor parte de ellos, se exigió el cumplimiento de la norma antes de su puesta en marcha y esas condiciones se mantienen en general. Pero, en muchos lugares, esas condiciones, con el tiempo van desapareciendo o al menos minimizándose.

2.- ¿Se inspeccionan regularmente?: No, en general. En algunas ciudades probablemente sí se hagan, pero en muchos pueblos no; te cuenten la historia que te cuenten, salvadas por supuesto algunas excepciones, que siempre las hay.

Una pregunta fácil, para quienes tienen la responsabilidad de comprobar o impulsar si se inspecciona o no, es:

– ¿Cuántos locales, comercios o establecimientos ya consolidados, no nuevos, se han inspeccionado en el último mes?

Y las respuestas serán las clásicas, lo cual no implica que alguna no sea cierta:

– Pues…, es que nos falta gente…, eso lo tienen que hacer desde este otro servicio…, la competencia la tiene esa otra administración…, estamos con otros proyectos…, no tenemos presupuesto…, etc.

¿Te suena no?  El dato mata el relato. A la pregunta ¿cuántos? Se responde con una historia por no dar un número doloroso.

Yo espero, aunque tengo mis dudas, que esto cambie de rumbo y que lo mismo que algunos servicios ya han tomado nota e intentan mejorar, esto se generalice y se cree una dinámica de inspección permanente, sin esperar a que “la justicia lo demande”, pero si no, siempre podemos quedarnos con que “siempre ha sido así”, como ya decía Thales de Mileto

“La esperanza es el único bien común a todos los hombres; todos los que todo han perdido la poseen aún”