Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

Discurso de Ramón Múgica EN LA ENTREGA DEL PREMIO GREGORIO BALPARDA 2026

PARTE I

DE AGRADECIMIENTO, ESTUPEFACCIÓN Y MÉRITOS

     – “No tengo palabras PARA AGRADECER…”.

Hace algún tiempo… hace cincuenta años, me dirigía así a quienes me acompañaban en un acto de despedida al finalizar el servicio militar.

    – NO TENGO PALABRAS PARA AGRADECER…

   Bueno, comencé y terminé con esas palabras…, porque el convocante del acto -reflejos rápidos- aprovechó el pie que le daba y, cortándome por lo sano, dijo:

    – no tienes palabras… lo entendemos perfectamente, no te preocupes…

   Me arrebató el micro y me quedé con la palabra en la boca, sin capacidad de reacción.

    –  ¡Cómo le aplaudieron!   

    Luego sí siguió una letanía de parabienes… ¡Qué manera de felicitar al que abortó mi discurso!

    Por eso hoy abriré con un

    – ¡SÍ TENGO ALGUNAS PALABRAS!

    Debo comenzar confesando a la Junta Directiva de esta formidable sociedad que es EL SITIO, que por rama materna es mi linaje carlista –remedando a don Antonio: hay en mis venas gotas de sangre,… no jacobina, sino dela Tradición- y que, en mi casa, aún conservamos las boinas roja con sus borlas de plata dorada de nuestro abuelo TELESFORO y de nuestro tío-bisabuelo ACISCLO ZALDÚA-ECHEVARRÍA –sí, se llamaban así-, que siendo muy jóvenes alcanzaron empleo de oficial y jefe en el ejército de Carlos VII. Aún más, el tío ACISCLO, aunque no tengo constancia de que estuviera en el sitio de Bilbao de 1874, con veintipocos años coronel, al frente del Batallón Somorrostro, uno de los que formaban la División de Vizcaya, resistió heroicamente, junto a los castellanos, el desbordante avance del ejército liberal en el choque de Elgueta de 13 de febrero de 1876. Así lo escribió Pirala, el gran historiador de las guerras carlistas del XIX.  

    Si recuerdo todo esto es porque todavía estamos a tiempo para rectificar y comprendería que la Junta Directiva de EL SITIO se echara atrás de su decisión de distinguirme con el galardón.

    Es comprensible que los ilustres miembros de la JD de EL SITIO no indagaran en mi genealogía. Pero tal vez hicieron ese trabajo de investigación histórica y descubrieron mis antecedentes, y entonces SÍ tendría pleno sentido este acto de homenaje, pues no habiendo en mí méritos para que me lo dispensen, su verdadera propósito ha de consistir en denotar el talante abierto (abierto incluso al rival, o al menos, a los descendientes de los diferentes), radicalmente liberal, tolerante, pluralista,… de EL SITIO.

    A este respecto puedo decir que han sido muchos los que han quedado estupefactos con la decisión de concederme A MÍ un premio tan relevante. Perplejos los que me conocen algo; muy perplejos los muy próximos, que me conocen mejor; y el más perplejo de todos, sin dudarlo, YO.

    Algunos, con intención maliciosa e impostada inocencia, me han peguntando:

    -Oye, este premio ¿por qué se concede?

    ¡Vaya un aprieto! Después de mucho cavilar y de pasar algunas noches sin dormir, tuve una iluminación: ¡PORQUE SE HAN EQUIVOCADO, me han confundido con otro!

    Y así lo dije a los que me habían preguntado.

    Y quedaban inmediatamente complacidos.

    (Sin duda, esa respuesta les confirmaba lo acertado de su suposición: se podía leer en sus caras la expresión ¡YA LO DECÍA YO!).

PARTE II

 QUÉ DEBERÍA DECIR AQUÍ Y AHORA. SOBRE LA FIGURA DE DON GREGORIO BALPARDA

    Lo propio de esta intervención –es lo que cabe esperar-  sería alabar la personalidad que da nombre al galardón –Don Gregorio Balparda-  y a la institución que lo concede y a los miembros de su órgano de gobierno. PERO NADA DE LO QUE YO PUDIERA DECIR AQUÍ mejoraría su calidad, su valía, su generosidad. Tienen todos esos méritos sin necesidad de que yo los recuerde y, tal vez, la pobreza de mi expresión solo contribuyera a devaluarlos. Con Juan Ramón puedo decir: ¡no le toques ya más, que así es la rosa!. No daré vueltas al caso, no ponderaré más ni a don Gregorio Balparda ni a los miembros de la Junta Directiva; son mejores de lo que yo pueda manifestar.

    De Gregorio Balparda, además, ya hizo un excelente retrato moral mi querido Juan Luis Ibarra cuando el 17 de enero de 2024 me precedió en la entrega de este premio que hoy recibo. Por cierto, la figura de Juan Luis me sume en la nostalgia, remueve el tiempo perdido, cuando le recuerdo a él, jovencísimo magistrado de la Sala de lo Contencioso-administrativo, dictando sentencia en los pleitos en que a mí me tocaba defender a la Administración del Estado.

    He leído con atención la finísima disección del perfil que de don Gregorio Balparda hizo en su discurso -prosa medida, conceptos claros, contención con la humildad del sabio de un incomensurable poderío intelectual-. Juan Luis también rememoraba entonces cómo la negativa de don Gregorio a plegarse a su designación como Auditor para formar parte del Consejo de Guerra que había de enjuiciar a los rebeldes –militares y algún civil- que se alzaron en San Sebastián en 1936 le llevó a la prisión (calle Elcano de Bilbao primero, Cabo Quilates después en la dársena de Erandio), y finalmente a la muerte. Y junto a los hechos, el análisis: a) jurídico, por cuanto en el nombramiento para formar parte del Consejo de Guerra había ilegalidad; y b) ético, porque lo que se ordenaba a don Gregorio Balparda violentaba su conciencia. No puede decirse más y mejor.

    Con trazo más liviano, como de acuarelista, José María de Areilza nos dejó este retrato de Gregorio Balparda cuando presenta a los tertulianos del Lion D’Or:

    “Don Gregorio Balparda, que concurría un par de veces por semana, era un gran abogado y activo político de filiación liberal. Fue elegido Alcalde de Bilbao. Intrépido y minucioso historiador, se atrevió nada menos que a abordar el debatido tema de los orígenes del Señorío de Vizcaya y de los Fueros vascongados. Balparda hablaba poco, con una voz aguda y cristalina, pero su erudición era inmensa y de primera mano. No creo que en esos asuntos hubiera entonces nadie que lo superase en el implacable rigor de sus fuentes y de sus investigaciones”.

PARTE III

SOBRE “EL SITIO”

    Sin detenerme más en lo que otros han tratado con tanto cariño y con tanto acierto, voy a girar un poco el rumbo para hablar de EL SITIO. Y aquí haré hincapié en la imprescindible función social que instituciones como EL SITIO tienen en los tiempos que nos ha tocado vivir. EL SITIO la tuvo –esa función-  cuando nació hace ya 150 años y algunos meses. Pero su presencia y su actividad son hoy más importantes que nunca. No solo porque el manifiesto alejamiento entre los intereses de los gobiernos y los de los ciudadanos urge a crear puentes, cuerpos intermedios -lo que constituye una función genérica que puede predicarse de muchas instituciones nacidas de la efervescencia social, el TERCER SECTOR- ; no, por algo mucho más particular ATRIBUIBLE específicamente a EL SITIO: por el ideario, antes esbozado, de defensa respetuosa de la libertad responsable, la tolerancia, el respeto, el pluralismo, todo ello fundamento de la democracia liberal. Y por eso, si uno no advierte en EL SITIO esa misión de ser conciencia político-social es que no ha entendido nada.

PARTE IV

CONCIENCIA Y DERECHO, DEMOCRACIA Y DERECHO

    Lo anterior me lleva a adentrarme en el campo del Derecho, que es en el que, con mejor o peor fortuna, he desarrollado mi actividad profesional. No olviden que don GREGORIO BALPARDA fue un gran jurista, y esto es lo que me autoriza ahora a aventurarme en este terreno.

    Del Derecho hay muchas concepciones, posiblemente complementarias porque el Derecho es poliédrico. Por ejemplo, el juez americano Oliver Wendell Holmes –que puso las bases de la Escuela Realista del Derecho; realista de realidad, no de realeza-, así explicó la suya en su alocución “The Path of the Law” a los graduados en la Facultad: el derecho no es otra cosa que las suposiciones que se hace el hombre que está dispuesto a delinquir (bad man) sobre cuál será la respuesta del tribunal para el caso de que efectivamente delinca. Es una concepción realista y estratégica, de estratega del ajedrez: si yo hago este movimiento de pieza, cómo responderá el sistema…

    Pero en este momento más me importa otra concepción del Derecho, que entronca con el ejemplo vital de Gregorio Balparda: la relación entre el Derecho y la Moral. Tratar de ello ahora en profundidad es asunto que supera mis fuerzas y  también superaría la paciencia de ustedes, pero nada detendrá hoy mi osadía. Permítanme unos brochazos, solo brochazos:

    a) el derecho, norma  externa, es muchas veces un sucedáneo tosco de la norma moral. Porque esta no se observa como debe ha sido necesaria la creación del Derecho. Si todos fuéramos ángeles probablemente sobrara el Derecho, pero la mayoría somos una mezcla de ángeles y demonios, simplemente humanos.

    Quizás esta idea se pueda expresar más vívidamente con una anécdota real, recordando la respuesta de aquel constitucionalista brasileño al que le preguntaron qué redacción daría él a la ley fundamental del país. Su lacónica respuesta fue: 

    “artículo único.- Todos los brasileños están obligados a tener vergüenza”.

    Y les recuerdo que un sinónimo de vergüenza, al que sin duda se refería el constitucionalista sudamericano, es DECENCIA.

    b) Sobre derecho y democracia

    La lectura de un librito magnífico –“Lecciones de la Historia”, de los americanos Will y Ariel Durant, que es un destilado de su monumental Historia de la Civilización-, junto con una imperdonable divagación durante una homilía de misa dominical, me llevó a alumbrar una idea chirene. En el capítulo “biología e historia” del citado librito se refiere que es condición de supervivencia la fuerza: los fuertes sobreviven. ¿Cómo? Los fuertes se hacen con el poder y mandan a su conveniencia. Puro darwinismo, selección social. Y seguí despistado y abstraído, perdido el hilo de la predicación: ¿y si la democracia fuera “solo” un recurso de los débiles para asegurarse la supervivencia?

    La secuencia de mi reflexión fue la siguiente:

    1.- los fuertes dominan, eliminan, esclavizan, etc. a los débiles;

    2.- los débiles se defienden: “inventan” la democracia: Son más en número, persuaden de que la democracia es una fórmula moralmente superior, con lo que bajan de sus alturas a los fuertes y les quitan su mazo natural, el mazo de Thor. La debilidad triunfa sobre la base de un argumentario ético-político.

    3.- la mayoría se reivindica rompiendo la ley del más fuerte, la ley de la naturaleza, arrimándose al gran invento del Derecho Natural: principios de dignidad de la persona, igualdad,… Los fuertes quedan domesticados; los débiles ya lo estaban. 

    Posiblemente haya mucho de delirio en todo lo que acabo de decir y no sea más que una ocurrencia desatinada… Pero…

    PERO cabe reconsiderar y corregir todo ello: la democracia no es la trinchera de los débiles; es el triunfo de las conciencias fuertes, humanizadoras, comprometidas con la defensa de la dignidad de la persona; de la persona… no de la persona en abstracto, sino de CADA persona REAL, de carne y hueso, de cada yo, de cada tú, de ese segmento de vida irrepetible que nos pertenece a todos, lleno de posibilidades.

PARTE V

NUEVOS TIEMPOS, NUEVAS FORMAS DE SITIO O ASEDIO Y LA NECESIDAD DE COMBATIRLAS

    Voy a referirme ahora a dos retos actuales, provocados por algunas nuevas formas de cercos o asedios que nos acechan.

    i) El asedio de los BANDERIZOS MUNDIALES, de los LIDERAZGOS TREMENDOS… y la fragilidad del Derecho para contenerlos.

    Deben de ser cosas de la edad: echo en falta líderes de autoridad y prestigio en las últimas décadas. ¿Será que cuando uno va sumando tantos años pierde la capacidad de admirar y valorar a otros, o se vuelve envidioso? A uno le parecen los líderes débiles, inseguros, dependientes, en ocasiones confusos, alguna vez corruptos, encantadores de serpientes… Recuerdo al zorro y al gato de la película Pinocho de Walt Disney, el “Honrado Juan” y  Gedeón, trileros y truhanes, y en ellos veo el retrato de algunos líderes actuales. Han surgido, en la escala global, otros líderes que son la imagen de Thor el del Martillo, personajes de un histrionismo tan marcado, de un decisionismo tan irrestricto,.. que producen vértigo. Rescatan el recuerdo de lo que escribió Lope García de Salazar en BIENANDANZAS E FORTUNAS sobre el origen de las guerras banderizas: “… por ver quién era más en el mundo”. Otro lugar, otro tiempo, pero la misma CAUSA. Y es difícil en el cortísimo plazo hacer un pronóstico sobre qué depararán estos personajes: porque si abominamos de su presencia de valentón y matacuás, no se puede negar que algunos efectos secundarios positivos pueden seguirse de sus decisiones, lo que no les termina de redimir, y solo un situación de emergencia grave y coyuntural podría justificarles.

    Entonces ¿en qué queda la democracia?

    Antes he citado a WILL y ARIEL DURANT. En 1968, en un alarde de presciencia, escribieron:

    “En Inglaterra y Estados Unidos, en Dinamarca, Noruega y Suecia, en Suiza y Canadá, la democracia es hoy más sólida que nunca. Se ha defendido con valor y energía contra los ataques de la dictadura extranjera y no ha cedido ante la dictadura en casa. Pero si la guerra continua absorbiéndola y dominándola, o si el afán de dominar el mundo exige un gran sistema militar y un uso indebido, las libertades de la democracia pueden sucumbir una a una a la disciplina de las armas y la lucha. Si la guerra de razas o de clases nos divide en campos hostiles, convirtiendo la discusión política en odio ciego, un bando o el otro puede cambiar el derecho al voto por el imperio de la espada. Si nuestra economía de libertad no consigue distribuir la riqueza con la misma habilidad con que la ha creado, el camino a la dictadura estará abierto a cualquier hombre que pueda prometer persuasivamente seguridad para todos; y un gobierno marcial, con todo tipo de frases encantadoras, engullirá el mundo democrático.”

    Y eslabonando reflexiones una cosa nos lleva a la otra: descubrimos que hay dos polos opuestos en la escala de las relaciones humanas y sociales en que el Derecho se muestra frágil, CLAUDICANTE: la escala global o internacional; y, en el lado opuesto, en las antípodas, la esfera de las relaciones familiares o personales más nucleares e íntimas. En esos polos el derecho muchas veces se muestra impotente y es la fuerza, la fuerza bruta, la ley de la selva, la que manda.

    Entonces… ¿estamos abocados a un callejón sin salida, a la desesperanza, a la resignación, al far niente?

    Últimamente he leído algunos artículos de opinión sobre lo mal que va todo: mensajes de desesperanza. El diagnóstico es contundente: esto es un desastre. Y se apunta una fórmula mágica que dice: HAY QUE HACER ALGO. Pero es una  fórmula-espejismo: “hay que hacer algo” es no hacer nada. Es imprescindible dar un paso más. ¿Ese “algo” que hay que hacer, en qué consiste concretamente?

    Pues bien, en el colmo de la audacia, me atreveré a decir “algo” en este punto.

    Tenemos el grave deber político-moral de sostener y perfeccionar la democracia. En su doble plano: procedimental y… sustancial. Esta última dimensión es esencial: hay que inyectar en la ciudadanía virtudes democráticas. ¿Cuáles son estas? No haría falta que las diga: las que ha cultivado desde su origen la sociedad EL SITIO y que ya he enunciado antes: respeto, libertad responsable, tolerancia, pluralismo. Pero estas virtudes tanto en la conciencia -en la raíz-, como en la acción -en la planta emergente-. Por eso las instituciones intermedias, tomemos ahora como referencia a la sociedad EL SITIO, son necesarias; más, imprescindibles: porque alientan la cultura de la persona y la cultura política en particular. Son las guardianas que conservan viva la llama de la democracia y de la libertad serenas. Y es lo que hace a la persona ser lo más que puede ser, aflorar sus talentos, para que no se queden en proyectos de vida incompletos, en menguadas realizaciones. Esto que yo consideraba el supremo ideal humano -sé lo más que puedas ser- aun ha sido desbordado por otra idea superior que escuché en una canción tradicional gaélica: tú me haces ser, no lo más que puedo ser, sino más de lo que puedo ser. En el aparente “revolutum” de palabras creo que subyace un ideal poderoso.

    Este tipo de instituciones intermedias –me refiero a EL SITIO-  –no me acusen de incurrir en un modo de optimismo antropológico ingenuo- contribuyen a ello: nos hacen sabios y nos humanizan. Gracias a ellas también adquirimos conciencia de nuestras imperfecciones y del consecuente campo de mejora, de perfeccionamiento, retador e ilusionante. Porque el reconocimiento del propio error dice mucho de quien sabe encajar la crítica. En las Confesiones de San Agustín leí este pasaje del Antiguo Testamento: corrige a un hombre sabio y te la agradecerá toda la vida; corrige a un necio y te odiará siempre.

    EL SITIO es un bastión contra la intolerancia y la deshumanización. Tened la seguridad y conservad el coraje de defender vuestros principios.

    ii) El sitio o asedio de la hipercomunicación y de las nuevas tecnologías.

    – Hoy el sitio, el cerco, el asedio adoptan formas más enmascaradas que antaño, al abrigo del increíble y acelerado desarrollo de las tecnologías -que tienen su cara, sus maravillosas aplicaciones, y su cruz: el asedio ES MÁS REPTANTE, GASEOSO-. Como una droga entra en las conciencias y las manipula, suplanta opiniones, desvaloriza (nos roba valores), nos narcotiza, difunde falsedades (fake news, calumnias,….-Recuerden a este respecto la frase de Otto von Bismark: nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería).

    He quedado desconcertado al saber de las técnicas de comunicación alienantes, como el deliberado BOMBARDEO DE INFORMACIÓN (gish gallop) practicado por algunos gobiernos. Asedio que destruye la consciencia, la capacidad de pensar, deshumaniza. La hiperinflación del mensaje -medios de comunicación, redes sociales-, estrecha el cerco.

    He quedado igualmente pasmado cuando he leído que en China (y me pregunto ¿solo en China?) se ha implantado un sistema de vigilancia masiva con reconocimiento facial, que utiliza el algoritmo y la antropometría para soporta millones de cámaras de filmación. El NEW YORK TIMES se ha referido a ello como LA JAULA INVISIBLE.

    Estos fenómenos plantean el vertiginoso reto de cómo armonizar seguridad y libertad.

    Y, hablando de las amenazas de las nuevas tecnologías y sus posibilidades, y de su uso abusivo, permítanme ahora una confidencia. Ya he reconocido que son inventos «ambivalentes» en sus resultados: tienen su cielo y su infierno. Pongamos el ejemplo de la IA, con sus aplicaciones utilísimas y benéficas en muchísimos campos: sanidad, enseñanza, ingeniería,… Pero mueve a pavor imaginar un mal uso de la IA: puede erigirse en un poderoso enemigo de la creatividad humana y en algo peor. Y llega la confidencia que anunciaba. Les diré que probé, introduciendo una solicitud ajustada en ChatGPT, a que IA me escribiera unas palabras de agradecimiento para la entrega de este premio GB. El texto fue tan bueno que nadie iba a creer que era mío. Dar respuesta adecuada al asedio de las tecnologías mal empleadas, para hacer de ellas un factor humanizador y no su opuesto, puede constituir un nuevo reto para EL SITIO y yo animo a su Junta Directiva a que promueva un debate social sobre tan sensible cuestión.

    Frente a este asedio es preciso preservar los valores que alumbraron a nuestros antepasados: coraje, persistencia, valentía y determinación. En fin, convicción ACTIVA. Este es el tributo que las personas lúcidas deben prestar en defensa de los valores sustanciales de la democracia.

    No es empresa fácil, pero no es empresa imposible. En este mundo tan revuelto, tan contradictorio y convulso, a veces tan caótico, pero siempre apasionante y muchas veces exigente, y a la vez tan abierto al amor y a la ESPERANZA (con sus dientes de sierra el progreso ha sido innegablemente ascendente) ayuda mantener la calma, tener TEMPLE. Recuerden esos preciosos de Kipling, en IF, dirigidos a su hijo:

    Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden y te echan la culpa; si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti, pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda…

    En fin, voy terminando. Mi recorrido será circular. Vuelvo al principio, a expresar mi sentimiento de enorme gratitud y de aun mayor perplejidad por el premio que se me concede.

    Méritos propios, que nazcan de mi raíz, no tengo. Lo más que puedo ser es un camaleón especular, MI PIEL DE PLACAS DE ESPEJO. Si algún destello luminoso llegarais a ver en mí no es más que el rebote, el reflejo de la luz que tanta gente buena que he encontrado en mi vida ha proyectado en este cuerpo que visto: porque he recibido mucha bondad, ejemplo, ayuda, afecto, consejo, enseñanza… de mi familia, incluidos Acisclo y Teles, de mis abuelos, padres, hermanas, esposa e hijos; de mis amigos, mis compañeros de trabajo, maestros, alumnos que me han enseñado tanto… Gracias a todos ellos. Y gracias A DIOS por haberlos puesto en mi camino.

    Mila mila esker, bihotz bihotzez. Zuen atxikimentua eta eskuzabaltasuna paregabea da; niretzat ohore handia da hau,  meritu hain txikirako.

    Gracias. Gracias de corazón por vuestro afecto y por vuestra generosidad: es mucho honor para tan poco mérito.