Por Isidro Elezgarai.
Cuidarnos también es ciudad.

Dicen que las ciudades grandes generan soledades grandes.
Y mi Bilbao me ha hecho pensarlo más que nunca.
Ayer en el Comité Ejecutivo del Consejo Cívico de la Villa de Bilbao, he vuelto a sentir una preocupación que me acompaña desde hace tiempo: la soledad y la indiferencia que conviven con nosotros cada día, muchas veces sin que queramos mirarlas.
Personas que duermen sobre cartones en nuestras calles, hombres y mujeres que llegan de lejos con lo puesto, buscando un futuro que casi siempre se les pone cuesta arriba, ciudadanos que no encuentran una vivienda digna y asequible y otras muchas que, aun teniendo la vida “resuelta”, se sienten profundamente solas.
La soledad no entiende de edad ni de origen. Está en las personas mayores que viven solas, en jóvenes rodeados de gente pero sin vínculos reales, en quienes cuidan sin que nadie les cuide, en quienes sobreviven con jornadas de trabajo interminables.
Hoy hemos seguido avanzando en el trabajo iniciado en 2025, de la mano de Eider Inunciaga Serna y con el apoyo técnico de Bilbao Metropoli 30 y de su alma Idoia Postigo Fuentes, para crear una nueva comisión que ponga el foco en quienes más lo necesitan.
Y no puedo evitar pensar que este no es solo un reto institucional, es un reto profundamente humano.
Creo de verdad que necesitamos pasar del “yo” al “nosotros”.
Conocernos más, mirarnos más, cuidarnos mejor.
Construir barrio, construir comunidad con nuestros vecinos, con nuestros comercios, construir ciudad.
Activar una ciudadanía que participe, que se implique, que se preocupe por el otro. Porque sentirse parte, sentirse útil, sentirse visto… también salva.
Gracias a todas las personas que hoy hemos compartido reflexión, compromiso y mirada larga juntos.
Gracias Elena Unzueta corazón de Caritas Bizkaia, Roberto San Salvador del Valle de la Universidad de Deusto hacedor de ciudades, María Jesús Cava notaria de nuestra historia, Jesús Larrañaga guardian de nuestra salud en el Hospital de Basurto, Itziar Imaz formadora de hombres y mujeres, Jon Ruigómez de Itsasmuseum Bilbao…
¡¡! Porque una ciudad que cuida es una ciudad que no deja a nadie atrás !!!