Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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RUIDO DIGITAL, DEMOCRACIA DEBIL

Por Isidro Elezgarai

A Elon Musk el más rico de todos los multimillonarios del mundo, con un patrimonio de 386.000 millones de euros, dueño de Tesla, SpaceX y la red social X, seguro que no le gusta Byung-Chul Han.

Tengo una segunda patria que es un lugar llamado Korea.

De sus maestros de Taekwondo no solo aprendí una disciplina física, sino una ética de vida.

Ellos me inculcaron valores que hoy parecen desvanecerse en nuestra sociedad: el respeto, la constancia, el esfuerzo, el honor y la cooperación.

Valores silenciosos, firmes, que no necesitan exhibirse para existir.

Vivimos un tiempo decisivo, asistimos a la construcción de un mundo nuevo. Y en medio de este proceso emergen pensadores capaces de observar la realidad con una mirada lúcida, crítica y profundamente incómoda.

Filósofos que no miran para distraer, sino para diseccionar.

Uno de ellos es el coreano Byung-Chul Han, ampliamente reconocido y premiado.

En su obra «En el enjambre», analiza cómo la comunicación digital y las redes sociales están transformando radicalmente la vida social y política. Su diagnóstico es claro y perturbador: el espacio público ya no es un lugar de encuentro, sino un enjambre de individuos aislados. Hay una sobreabundancia de expresión, pero una alarmante ausencia de comunidad.

La comunicación se ha vuelto rápida, emocional y reactiva y  esta velocidad erosiona el pensamiento crítico, debilita el diálogo y hace casi imposible la acción colectiva.

Ya no predominan los ciudadanos, sino los usuarios; ya no hay debate, sino ruido.

Un ruido constante que favorece la vigilancia, la autoexposición y nuevas formas de control, mientras la política se degrada hasta convertirse en un espectáculo vacío.

Han sostiene que, a diferencia de las masas clásicas de los siglos XIX y XX, hoy vivimos como individuos atomizados, sin alma colectiva, sin un “nosotros”. Incapaces de actuar juntos, incapaces de alzar una sola voz.

La hipercomunicación digital destruye el silencio que el alma necesita para reflexionar y para ser ella misma. En su lugar, percibimos un flujo incesante de mensajes sin sentido, sin coherencia, sin profundidad.

Este ruido permanente impide la formación de un verdadero contrapoder que cuestione el orden establecido, un orden que, precisamente por ello, adquiere rasgos cada vez más totalitarios.

En síntesis, «En el enjambre» es una crítica breve, pero demoledora, a la cultura digital contemporánea y a la forma en que esta erosiona la democracia, la intimidad y la capacidad de pensar.

Isidro Elezgarai