Por Isidro Elezgarai.
Hace tres años, con motivo del 65.º aniversario del Festival Internacional de Cortometrajes de Bilbao, ZINEBI – Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao, tuve la oportunidad de coincidir con la joven directora iraní Shadi Karamroudi.
En la gala de clausura del Festival le entregué, en nombre de UNICEF-Comité País Vasco, el premio a la obra que mejor reflejaba la realidad de la infancia y la adolescencia desde una perspectiva de derechos.
Su trabajo —tan delicado como contundente—, el cortometraje iraní It Turns Blue (Abi mishavad), abordaba la invisibilidad de la violencia ejercida contra la infancia. Una violencia silenciada, normalizada, negada.
La obra fue ampliamente reconocida, donde obtuvo tres galardones: el Premio Mikeldi al Mejor Cortometraje de Ficción, el Premio del Público EITB y el Premio UNICEF España.
Desde entonces hemos mantenido una relación epistolar a través de Instagram.
Hoy, Shadi trabaja en Londres y ayer compartió un texto que condensa con enorme honestidad emocional lo que está viviendo:
» Mis queridos amigos internacionales: Quiero agradecerles sinceramente por sus amables, compasivos y solidarios mensajes, por preguntar por mi familia y amigos en Irán, y por respetar mis sentimientos durante este momento increíblemente difícil.
Realmente aprecio que no esté desafiando mis opiniones políticas en este momento.
Todos estamos experimentando emociones muy contrastantes: aliviados de que un dictador ya no gobierna nuestro país, mientras que al mismo tiempo presenciamos cómo nuestro amado país es bombardeado y nuestros seres queridos están aterrorizados.
Habrá tiempo para discutir política cuando se restablezca, con suerte, la paz.
Hasta entonces, simplemente no estoy en un lugar donde pueda dejar de lado mis emociones y participar en esas conversaciones.
Gracias de nuevo por su cuidado y comprensión. Tienes un lugar en mi corazón».
Hoy, cada uno tiene un posicionamiento sobre Trump, Netanyahu y el inicio de esta guerra.
Pero hay hechos que no admiten matices ni equidistancias.
Horrorizado por el ataque a la escuela de Minab, en Irán, que ha segado la vida de 148 niñas y adolescentes y ha dejado 95 más heridas.
Su “crimen” fue estar en clase. Aprender. Imaginar un futuro mejor que ya no podrán vivir.
Me sumo al llamamiento de UNICEF para exigir el cese inmediato de las hostilidades y la desescalada del conflicto en Irán y en todo Oriente Próximo.
Una escuela es un lugar de protección, esperanza y paz.
Bajo ninguna circunstancia, puede convertirse en un objetivo de guerra.
Como decía el gran escritor Albert Camus:
«La Paz es la única batalla que vale la pena librar»
¡¡¡ Luchemos por ella !!!