Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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Aberri eguna, el día de la división vasca

Por Javier Larrea

https://forolarrazabal.substack.com/p/aberri-eguna-el-dia-de-la-division

El Aberri Eguna (Día de la Patria Vasca) como festividad, fue instaurada por el Partido Nacionalista Vasco -PNV-, en 1932 para conmemorar las bodas de oro del despertar político de Sabino Arana (primer líder del nacionalismo vasco) confesado a su hermano Luis Arana el Domingo de Resurrección de 1882.

La fecha

La elección del domingo de Resurrección o de Pascua además de coincidir con la efeméride de la revelación nacionalista de Sabino Arana no fue casual. El lema original del nacionalismo era Jaungoikoa eta Lege zaharra (Dios y Ley Vieja) creaba una vinculación religiosa entre el ferviente catolicismo de Sabino y los objetivos políticos. Con esa fecha se establecía un paralelismo entre la resurrección de Cristo y la resurrección de la nación vasca. Y también pudo influir la fecha del Levantamiento de Pascua en Irlanda (1916), que servía de inspiración para los movimientos de liberación nacional de la época.

Evolución del Aberri Eguna

Aunque fue una celebración impulsada por el PNV, durante varias décadas tuvo un significado más amplio como símbolo de reivindicación democrática y antifranquista.

Las primeras ediciones (1932-1935) consistían en grandes concentraciones populares con desfiles, presencia de ikurriñas y actos religiosos, celebradas de forma rotatoria en Bilbao, San Sebastián, Vitoria-Gasteiz y Pamplona.

Tras la Guerra Civil Española y durante la dictadura franquista la celebración fue prohibida. En el interior del País Vasco se mantuvo de forma clandestina (colocando ikurriñas en lugares visibles), mientras que en el exterior se celebraba abiertamente en las comunidades vascas de América y Francia.

Durante la oposición al franquismo el Aberri Eguna llegó a convertirse en un espacio de encuentro entre nacionalistas y sectores de la izquierda antifranquista. En los años sesenta y setenta participaron en convocatorias unitarias organizaciones como el PNV, el PSOE o el PCE. El momento de mayor unidad se produjo en 1978, cuando distintas fuerzas políticas se movilizaron conjuntamente en favor del autogobierno vasco.

Actualidad

El que debería ser el evento que aglutinase los sentimientos de la sociedad vasca aspirando a convertirse en una nación libre e independiente se caracteriza por la división política. El PNV y EH Bildu se encuentran en un escenario de pugna política por la hegemonía que impide los acuerdos para una celebración conjunta.

En la actualidad el Aberri Eguna carece de un acto unitario. Cada partido o colectivo organiza su propia celebración en diferentes ciudades, que suele incluir discursos políticos y actos populares.

La situación refleja también una tensa división política dentro del propio nacionalismo vasco, ya que las principales fuerzas, el PNV y EH Bildu, celebran sus actos por separado en localidades distintas como Bilbao o Pamplona. En consecuencia, el Aberri Eguna pretende mantener un alto valor simbólico dentro del ámbito nacionalista, pero no actúa como una convocatoria política unitaria para el conjunto de la sociedad vasca.

Postura de los partidos

Tras la aprobación de la Constitución Española de 1978 y del Estatuto de Gernika, el Aberri Eguna fue perdiendo su carácter transversal. A partir de finales de los años setenta el Partido Socialista de Euskadi y el Partido Comunista de Euskadi dejaron de participar en las convocatorias, al considerar que la festividad respondía principalmente a una tradición política del nacionalismo vasco.

En la actualidad, los principales partidos nacionalistas —como el PNV o EH Bildu— continúan celebrándolo con actos propios, mientras que las formaciones de ámbito estatal como el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Popular no participan en esta celebración. Esto dificulta que el Aberri Eguna se convierta en una festividad institucional compartida por todas las sensibilidades políticas vascas, una fiesta “común” como la Diada en Cataluña (que, aunque también dividida, tiene una parte de carácter institucional compartido).

La sociedad vasca ante el Aberri Eguna

La sociedad vasca ha experimentado importantes cambios sociales en las últimas décadas que conviene tener en cuenta al analizar la participación en actos públicos y políticos. Uno de los más evidentes es el aumento de la secularización: Euskadi se sitúa entre las comunidades con mayor porcentaje de población que no se identifica con ninguna religión y las bodas católicas han descendido hasta representar hoy una minoría (más del 90% de los matrimonios se celebran fuera de la iglesia católica).

También han cambiado los hábitos sociales y familiares. Para muchas personas el fin de semana se ha convertido en un espacio dedicado a la vida familiar, a las actividades de los hijos o al ocio. Además, entre la población más joven es frecuente que la noche del sábado esté asociada al ocio nocturno —cenas, bailes, encuentros con amigos o actividades festivas— que se prolongan hasta altas horas de la madrugada, lo que hace que el domingo por la mañana no siempre sea el momento más propicio para acudir a convocatorias públicas.

A ello se suma el propio calendario de Semana Santa. La coincidencia de varios días festivos desde el Jueves Santo hasta el lunes de Pascua, junto con las vacaciones escolares y con periodos de descanso laboral para numerosos trabajadores y funcionarios, favorece los desplazamientos y estancias fuera del lugar de residencia, lo que evidentemente reduce la asistencia a cualquier convocatoria política.

En este contexto, y en un momento en que los partidos políticos atraviesan en general niveles elevados de desafección ciudadana, la asistencia a actos políticos un domingo por la mañana puede no resultar especialmente atractiva para amplios sectores de la población.

La tradición

Mantener las tradiciones es sin duda un valor importante, pero también puede ser conveniente revisarlas periódicamente para adaptarlas a la evolución de la sociedad y asegurar que continúan sirviendo eficazmente a los objetivos que persiguen.

En el contexto de la Semana Santa de los años 30 del siglo XX, que consistía en la asistencia a los oficios religiosos, procesiones, recorridos por iglesias y recogimiento familiar, etc., una gran celebración político festiva de reivindicación de la patria vasca como el Aberri Eguna, tuvo que ser un gran acontecimiento social. Pero, casi 100 años después, la sociedad y aquellas circunstancias han cambiado mucho. Preservar una tradición que vaya en contra de los propios intereses quizás no sea una postura muy inteligente.