Ongi etorri guztioi eta eskerrik asko, gaur gurekin egoteagatik.
Cuando el 1 de mayo de 1910 los vendedores callejeros voceaban la cabecera vizcaína que lanzaba nuestro primer número, Europa aún vivía el sueño de la Belle Epoque. “El Pueblo Vasco” vio la luz 9 años después del nacimiento del Banco de Vizcaya y ocho más tarde que Altos Hornos de Vizcaya. El banco de Bilbao ya había cumplido medio siglo de vida. Un período en el que la villa había pasado de 17.000 a 90.000 habitantes. Y (aunque por supuesto había tensiones) la ciudad vivió una verdadera ebullición.
“El Correo” que comparte en su cabecera el Pueblo Vasco, este periódico, ha contado todo lo sucedido a lo largo de 116 años. Ha sido testigo de enormes transformaciones sociales, culturales, políticas y tecnológicas. Ha sido también protagonista de todos y cada uno de los avances técnicos que ha registrado el Periodismo en este tiempo. Vivimos el presente y miramos el futuro, pero si nos permitimos de vez en cuando la licencia de echar la vista atrás es sin nostalgia; sólo con el afán de reconocer el camino recorrido, y de constatar los pasos que hemos venido dando.
De las linotipias y la imprenta de tipografía que nos permitieron salir a la calle durante más de medio siglo, pasamos a la primera rotativa en offset, en 1982. Aquello fue un avance enorme porque de pronto en nuestras páginas dominaban unas fotografías con un nivel de calidad de impresión muy grande, y unos textos con una presentación limpia. Solo un año después, los ordenadores invadieron nuestra Redacción: el sonido tintineante de las máquinas de escribir desapareció, y las correcciones de mano sobre textos mecanografiados fueron cosa del pasado. El ruido casi estrépito de tanta redacciones, que aún podemos imaginar viendo películas como “Primera plana” se redujo, mucho.
Pero seguramente la mayor revolución llegó de manera discreta. Fue la versión digital de nuestro periódico, que abrió sus puertas al mundo en 1996. Con ella sucedió de alguna forma lo que, con la inclusión de fotos en color, al principio todo fueron dudas.
Muchos dijeron entonces lo mismo que Charles Chaplin cuando surgió el cine sonoro.“No aporta nada realmente sustancial”. También en la Prensa hubo quien pensó que el color mataba la seriedad de las imágenes en blanco y negro. Pero resulta que la vida es en color. Y los diarios cuentan la vida de cada día. Por eso (en 2010) inauguramos una rotativa que permitía hacer todas las páginas del periódico con toda la gama del arcoíris. Había entonces en nuestro país, muy pocos diarios que presentarán este significativo avance.
Ese salto en la impresión junto a rediseños del periódico impreso y de la web, la creación de nuevas secciones y la inclusión de contenidos audiovisuales en la versión digital estaban transformándolo todo. Y estábamos entre los pioneros en ese camino. También lo fuimos en la creación de una suscripción digital, pese a que unos colegas lo habían intentado y se habían visto obligados a retroceder. Decía que todo se estaba transformando. Menos una cosa: la vocación de El Correo de ser un diario de referencia y de servicio.
En los próximos minutos, nos van a presentar “un nuevo salto” en esa renovación constante que nuestro diario se ha impuesto a sí mismo como principio irrenunciable. Una renovación que, estamos seguros, va a permitirnos seguir siendo un medio “fiable”, promotor del diálogo y el progreso. Un diario que atienda a todas las sensibilidades, y que esté en la “primera línea” de la defensa de la libertad. Porque, como escribió en una bella canción el cantautor argentino Horacio Guarani, “si se calla el cantor, calla la vida”.
Muchas gracias.
Eskerrik asko.
Enrique de Ybarra Ybarra. Presidente de la Fundación Vocento y miembro del Consejo de Administración de Vocento, S.A. Actualmente preside El Correo.