Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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LA GRAN SIESTA

Por Antonio Álvarez-Solís

Cada vez que explicaba la justicia me quitaban el pan y cada vez que me daban pan me arrebataban la justicia. Nunca pude tener las dos cosas al mismo tiempo sin despertar mil sospechas. Junto a mi oreja siempre escuché que la filosofía destruía el alma y que el pensamiento era una masturbación. De vez en cuando me asomaba al amanecer luminoso y España seguía dormida. La revolución a la que entregué mi ansia se quedó, vez tras vez, en revuelta de valientes y en muertos enterrados sin memoria. Pretendí la ciencia, pero siempre constituyó un ejercicio desesperado y culpable. Soy español, pero me declaro inocente.