Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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La violencia machista: un goteo que no cesa

https://internacionalismoglobal.blogspot.com/2026/04/la-violencia-machista-un-goteo-que-no.html

Por J. Carlos Vázquez Velasco | El Internacionalista

Mientras los asesinatos de mujeres continúan, el consenso social sobre la igualdad se debilita. La violencia machista no es un problema puntual: es estructural y requiere una respuesta profunda desde la justicia, la educación, la cultura y la política.

No hay semana en la que no aparezca en las noticias un nuevo caso de violencia machista. Ni una sola.

Y cada vez que ocurre, vuelve la misma pregunta: ¿cómo cortar esta sangría feminicida?

 Se trata de un goteo cruel y constante. En lo que va de año, 16 mujeres han sido asesinadas en el Estado español, víctimas de sus parejas o exparejas, y tres menores han sido asesinados por violencia vicaria.

Mientras la violencia no cesa, curiosamente el consenso social en torno a la igualdad se debilita, especialmente entre la población más joven. Pero esto no solo ocurre aquí, ya que, según Naciones Unidas, está ocurriendo en muchas partes del mundo.

Esta violencia no es nueva. Las mujeres la han sufrido de manera estructural a lo largo de la historia. Se ha manifestado de forma sistemática y continua en el ámbito doméstico, en la guerra o, como en la Edad Media, en una persecución misógina que acusaba a las parteras y herboristas populares de brujería. Cuántas mujeres han sido invisibilizadas a lo largo de la historia; se han ocultado su fuerza, sus valores y la mayor parte de sus saberes y aportes a la humanidad. Cuántas han sido asesinadas o maltratadas.

Estos graves problemas no se pueden solucionar con parches temporales. Los problemas estructurales se abordan desde la raíz.

Y hoy existen herramientas para hacerlo. Una de ellas es la coeducación. La igualdad debe trabajarse desde que una persona llega a la familia y a la comunidad. Y, en cuanto entra en el sistema educativo, deben incorporarse de forma clara el respeto, el consentimiento y la gestión de las emociones, dentro de un ecosistema educativo verdaderamente transformador.

También son fundamentales la cultura y la comunicación, ya que ambas no solo reflejan la realidad de nuestro entorno, sino que tienen la capacidad de construirla. Es necesario desmantelar el machismo del imaginario colectivo, rompiendo estereotipos y clichés. La violencia contra las mujeres se construye, se aprende y se normaliza en el cine, la publicidad e incluso en los libros de historia y de texto. A la vez, es necesario construir nuevos imaginarios, visibilizando la percepción del mundo de las mujeres, y generar nuevos relatos que permitan la emancipación de mujeres y hombres y contribuyan al bienestar de todas las personas, independientemente de su género.

La justicia es otro pilar clave. No puede alejarse del dolor real de las víctimas. Es imprescindible evitar la revictimización. Muchas mujeres que han sufrido violencia temen el proceso judicial y desconfían del sistema.

Resulta especialmente grave que en 2026 seis de las mujeres asesinadas tuvieran agresores con órdenes de alejamiento en vigor, lo que evidencia graves fallos en la protección de las víctimas y la necesidad urgente de reforzar el sistema.

Por otra parte, está la política, herramienta esencial para avanzar hacia la igualdad de género. Sin embargo, hay quienes la utilizan en sentido contrario, negando la violencia específica contra las mujeres, calificándola de “violencia intrafamiliar” y atacando al feminismo activo, al que tildan de radical.

Este discurso también se amplifica en redes sociales, a través de corrientes como la “manosfera”, que promueven modelos de masculinidad tradicionales y reaccionarios, al tiempo que atacan al feminismo y reproducen un profundo sexismo.

Frente a ello, también hay muchas personas —mujeres, pero también hombres— que se posicionan y trabajan para contrarrestar estos discursos que niegan o minimizan la violencia machista.

El miedo sigue presente en lo cotidiano. Basta con preguntárselo a cualquier joven que vuelve sola a casa por la noche. Ese miedo constante forma parte de esta violencia estructural que debemos eliminar.

Aprovechemos las herramientas educativas, la cultura, la comunicación y la política para llevar a cabo  una ofensiva contra la desigualdad de género y contra todos los crímenes machistas.  Hoy todas las personas contamos con medios de comunicación en las manos. Es momento de pasar a la ofensiva, de romper el silencio cómplice y de transformar la sociedad.

¡No esperes a que el daño esté hecho para actuar!

JCVV – El Internacionalista convencido