Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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Ramón Zallo Elgezabal Homenaje en Bilbao (16/05/2026)

Por Carmen Peñafiel Saiz, catedrática de Periodismo (EHU); presidenta de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación (AE-IC); vicedecana del Colegio Vasco de Periodistas y vicepresidenta de la Asociación Vasca de Periodistas.

Me resulta un poco difícil este momento, a la vez que siento calma, serenidad y una fuerza interna contagiada por el recuerdo de Ramón Zallo, una excelente persona y un magnífico compañero de trabajo.

Le conocí con16 años cuando era un referente para la juventud en Euskalherria. Hacía un año que había muerto Franco y era muy importante organizarnos en aquellos momentos. Ramón, desde entonces y a lo largo de 50 años ha dedicado horas a la intervención intelectual directa en el campo político, social y cultural. Una esfera que siempre ha reivindicado como afán de transformación crítica en la sociedad.

Pocos años después, fue mi profesor en la Universidad, en la EHU, impartía empresa informativa y, posteriormente, cuando empecé a trabajar en Radio Euskadi conté con él en numerosas ocasiones, tanto en Informativos como en programas culturales. A partir de 1987, volvimos a coincidir como docentes en la Facultad de Ciencias de la Información, actualmente Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación, donde Ramón ha destacado siempre por facilitar el diálogo social, los principios éticos profesionales con equidad y dignidad; proyectando la información en un horizonte inspirador de derechos humanos, democracia, diversidad e igualdad.

Él mismo reconocía el pasado mes de noviembre, en los Premios de Periodismo Vasco que se sentía orgulloso de nuestra Facultad por haber facilitado un periodismo vasco y una comunicación de calidad, siendo una de las Facultades del Estado español, y de gran referencia a nivel estatal e internacional. Cuando le entregamos el Premio Honorífico, subió al estrado, junto a Periko Ibarra, ambos premiados por el reconocimiento en la formación académica de tantas generaciones, cada uno en su área de conocimiento. Ramón comentó:

“Mas allá de las verdades tribales que acaparan el espacio público con bulos, insultos y marcos de parvulario, el consejo que os doy es persistid hasta conformar una esfera pública vasca propia, digna, plural, enraizada y democrática. El periodismo es una gran profesión, con una gran responsabilidad colectiva en tiempos de plataformas con frames estrechos y conductistas”.

A la presidenta de la Asociación y el Colegio Vasco de Periodistas, Amaia Goikoetxea, le hubiera gustado mucho estar hoy aquí, en este homenaje, pero se encuentra en Santiago de Compostela en una reunión de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas). Ella me ha pedido que, como vicedecana que soy del Colegio y Asociación, recordara que el Premio Honorífico que le otorgamos a Ramón fue muy merecido y aplaudido y para él fue un reconocimiento muy emotivo, así nos lo confesó aquel día. En la Junta Directiva de la Asociación y de nuestro Colegio de Periodistas, se le quiere mucho a Ramón. De hecho, ha participado en diferentes mesas redondas en estos últimos años.

Ramón ha vivido una vida a fondo -trabajo, familia, amigos, política, cultura, actividad social- ha sido siempre un luchador. No sabía estar quieto y menos callado cuando veía injusticias. Le encantaba escribir y debatir. Era un hombre de mirada larga, sentido común y abanderaba siempre la resiliencia. Por eso, debe prevalecer su mensaje de aliento y sensatez en las circunstancias adversas.

Cuando perdemos a alguien querido, como ha sido Ramón Zallo, nos inunda una profunda tristeza hasta que te das cuenta de la alegría que ha supuesto haberle conocido y tenerle cerca compartiendo, trabajo, ideas, reflexiones, retos, y un proyecto altruista como ha sido la AE-IC, la Asociación Española de Investigación de la Comunicación, donde hemos sido los dos, también, directivos.

A Ramón Zallo le tenemos que agradecer su dedicación a la AE-IC desde su fundación en 2008 junto a Miquel de Moragas, Enrique Bustamante, Rosa Franquet, Emili Prado, Margarita Ledo, Xosé López, Francisco Sierra y, por supuesto, Petxo Idoiaga, además de tantas otras personas. Él dirigió durante casi ocho años la Sección de Estructuras y Políticas de la Comunicación en AE-IC. Ha sido autor de una prolífica producción científica y de divulgación social, enfocadas a las industrias culturales, medios de comunicación y la educación; con la creación de estudios que le sitúan entre los de los grandes autores internacionales en estas áreas de conocimiento. Ramón fue homenajeado por la AE-IC en 2020 en Valencia, por su trayectoria académica de primer nivel y por su papel de asesor y gestor de políticas públicas en Euskal Herria. Estos homenajes se otorgan solo a personas muy relevantes, con muchos méritos y con un destacado reconocimiento. Zallo ha sido un pionero en su especialidad y una de las principales puertas de entrada al análisis crítico de las transformaciones culturales y comunicacionales contemporáneas. Fue un profesor volcado en la transmisión de su conocimiento y a él le debemos un gran legado y el acompañamiento en nuestras trayectorias académicas, orientando tesis de grado, actividades de posgrado y dirigiendo nuestras prácticas de docencia e investigación. Ramón se refería a esos primeros años (finales de los 70 y comienzos de los 80), como profesor en la EHU, diciendo que “fueron años fundacionales en los estudios de comunicación de nuestras universidades. Fuimos pioneros a la fuerza, ante la escasez de investigaciones tanto teóricas como aplicadas y la aún acotada entrada de libros y artículos internacionales. Una consecuencia más de la pesada losa franquista”.

Ramón, sin lugar a dudas, ha sido un intelectual público, un hombre profundamente comprometido con los problemas sociales y políticos del mundo y, en especial, de nuestra tierra. Como destaca en su último libro, Retrovisor y bisturí (publicado en 2025) con una perspectiva crítica y a la vez constructiva.

Nuestros compañeros de AE-IC en universidades latinoamericanas, al enterarse de su fallecimiento nos decían:

“Quienes trabajamos con él recordamos su compromiso docente: nada era improvisado: cada encuentro estaba pensado, cuidado y preparado con sus extensos materiales didácticos. En cada presentación traía consigo un pedazo de su tierra: imágenes de las playas y acantilados del País Vasco, o de la Sierra de Iparla, que abrían sus clases y situaban su palabra en un territorio afectivo y político. Siempre nombraba a su Universidad en sus dos lenguas, con la dignidad de quien reconoce en la educación pública un proyecto colectivo” (Estas son palabras de Luis Alfonso Albornoz, de procedencia argentina).

Así que Ramón, siempre ha estado a caballo entre el pensamiento y la acción. En AE-IC queremos reconocer la figura de Ramón porque como decía nuestra compañera Trinidad García Leiva (de la Universidad Carlos III de Madrid) en la laudatio del homenaje que le rendimos en 2020: “En estos tiempos raros para la experiencia vital es importante la formación de ciudadanas y ciudadanos comprometidos con el bien común, porque Ramón es alguien que ha cultivado la investigación y la docencia como instrumentos de crítica y libertad, sin vacilar ante los órdagos recibidos por sus ideas políticas y su activismo cívico. Este es un homenaje para un intelectual socialmente comprometido que ha dejado huella”.

Ramón en estos últimos años de vida se había propuesto reivindicar el pensamiento holístico e interdisciplinar, porque los tiempos lo demandan, así como rescatar el carácter de ciencia y de critica social de los estudios de comunicación. En un marco de convulsiones e incertidumbres de todo tipo, él destacaba la importancia de la construcción de discursos y una reconducción comunicativa para afrontar lo que es una evidente crisis civilizatoria. Nos pedía a los investigadores poner el foco en lo ‘micro’, también en Comunicación. Es decir, él abogaba por no olvidar esa mirada hacia lo local, hacia lo más próximo y cercano.

Todo esto, me hace pensar lo efímera que es la vida, porque se acaba, porque no hay ensayo… aunque, Ramón NO SE HA IDO DEL TODO. ÉL miraba la vida de frente, buscando siempre la razón, sin drama, buscaba constataciones… Ramón ha sido un noble activista. Quienes le conocíamos de cerca, le hemos oído decir en numerosas ocasiones que tenía una vida moralmente gratificante, que había hecho lo que tenía que hacer y que siempre su libertad de pensamiento había sido lo que más había protegido.

¡Eskerrik asko Ramón! Permanecerás siempre en nuestra memoria.

Cedo la palabra a Francisco Sierra, exdirectivo de ULEPIC Federal y catedrático de la Universidad de Sevilla; y seguidamente, Ángel Carrasco, profesor de Sociología en la Universidad de Valladolid y actual director de ULEPIC España.

Bilbao a 16 de mayo de 2026

Carmen Peñafiel Saiz