Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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MI MOCHILA

Por Isidro Elezgarai

Muchos me preguntáis por qué llevo siempre esta mochila y que lleva dentro.

No lleva ropa, ni libros, ni objetos de valor. Lleva algo mucho más importante… 69 años pegada a mi.

Dentro viajan mis recuerdos, los buenos se quedaron para

alegrarme el camino, los malos… los transformé en aprendizaje y los dejé marchar.

Porque no merece la pena cargar para siempre con aquello que nos impide avanzar.

Dentro viajan mis experiencias en mi barrio, en mi parroquia, en mi escuela, en mi Universidad, en mi Dojang, en mi LABORAL Kutxa, en mi Caritas Bizkaia, en mi UNICEF España, en mi consejo Cívico de Bilbao Udala – Ayuntamiento de Bilbao…

Están todos los lugares visitados en los que puse una semilla de solidaridad, Bilbao, Colombia, Cuba, Camerún…

Llena de tiritas. Caí muchas veces y cada caída me enseñó a levantarme, cada error me hizo, cosa difícil, un poco más sabio pero erré muchas veces. Cada persona que se cruzó en mi camino dejó una huella que todavía me acompaña.

Dentro están los frutos secos horneados por mí y que compartimos en el aperitivo, mis chistes malos, alguna llave de muñeca con punto de presión en el cuello, algún juego de magia y los nunchakus de Bruce Lee..

También guardo mis sueños: libertad, solidaridad, justicia, paz y crecimiento personal. Sueños que nunca dejaré de perseguir porque nos  pertenecen a todos.

También incorpora el tiempo que aún me queda por vivir. No sé cuánto será. Pero sí sé cómo quiero vivirlo: compartiendo, aprendiendo, sirviendo, riendo y dando gracias por cada nuevo amanecer.

Y es curioso…

Con los años, mis sueños no se han hecho más grandes se han hecho más sencillos.

Ahora disfruto con una playa, una puesta de sol, mojarme bajo la lluvia, recibir un abrazo sincero, mantener una conversación entretenida, robar una sonrisa y de la felicidad de compartir y de poder seguir siendo útil.

Y hay algo más…Lo más importante de todo, ocupando la mayoría del espacio mochilero estáis todos vosotros, que me acompañais con cada palabra de ánimo, cada aplauso vacilón, cada abrazo, cada gesto de cariño.

Vosotros sois la fuerza que hace que esta mochila nunca pese demasiado.

Porque cuando se camina acompañado, hasta las cuestas parecen más fáciles.

Y mientras tenga fuerzas para seguir andando, seguiré llevando esta mochila con orgullo.

Seguiré trabajando, porque la verdadera riqueza no es lo que llevamos en las manos, es lo que llevamos en el corazón.

Y mi mochila… nunca deja de llenarse.

Ahora ya sabes su contenido, es un secreto entre tu y yo. No se lo cuentes a nadie.

¡¡¡ Gracias por estar ahí !!!