Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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Julen Rekondo Bravo, consultor y divulgador medioambiental: “No vemos el calor como un riesgo estructural que va a ir a más, sino como algo pasajero”

Por Jesús Barcos.

https://www.noticiasdenavarra.com/sociedad/2026/07/23/vemos-calor-riesgo-estructural-pasajero-11366272.html

Reclama “más valentía política” ante el cambio climático, asunto que ya ocupa una parte creciente de la conversación pública, pero todavía de forma episódica

Julen Rekondo (Tolosa, 1953) es una firma conocida para los lectores y lectoras de DIARIO DE NOTICIAS en el análisis del devenir del cambio climático, tan palpable este verano. Reside en Salinas y preside la Fundación Clima, ubicada en Navarra, impulsada en 2023 por distintos profesionales preocupados por la cuestión climática. Cree que para cambie la agenda sociopolítica y se concrete una nueva mentalidad “es fundamental que haya un movimiento de la llamada sociedad civil” una “presión” que considera que aún no existe

Pregunta: Tiene recuerdos de juventud marcados por el contexto ambiental.

Respuesta: —Fui a estudiar a Bilbao a los 17 años y me encontré una ciudad industrial donde no existía el azul atmosférico. Yo venía de Tolosa, donde se decía que el río Oria era el más contaminado de Europa por la industria papelera. Habría muchos más, pero en verano, frente a ese río, había que cerrar las persianas porque entraba la espuma.

P: ¿Perdón?

R: —Fragmentos de espuma de las papeleras entraban en las casas, y nosotros vivíamos en un cuarto piso. De niño casi me ahogué en la playa de Orio porque la espuma invadió mi organismo.

P: Pronosticó que este verano sería extremo. Profecía cumplida. 

R: —Esa es la realidad. En Navarra los años 2022, 2023 y 2025 han sido los más calurosos desde que hay registros, y habrá que ver 2026, que tiene todos los boletos para batir récords. No solo por las temperaturas altas, sino también por el Niño, que ya se ha desencadenado en las costas peruanas y ecuatorianas;. Ya se está calentando el Pacífico y eso se traslada a otros océanos y mares y va a elevar un poco la temperatura del planeta.

P: Tenemos máximas en Navarra propias de Andalucía.

R: —Por un fenómeno más acentuado. El Cantábrico, cada vez se asemeja más al Mediterráneo, que es un polvorín.

P: El Cantábrico se ‘mediterraniza’.

R: —Al subir las temperaturas en los océanos, los problemas son muy grandes. Por ejemplo, la brisa húmeda del Cantábrico desaparece y lo que viene es aire caliente. En la parte norte de Navarra, con mucho bosque, puede haber un problema de incendios cada vez más grande. En el Pirineo oscense ya los ha habido, esta vez por tormentas secas. Los incendios pavorosos se pueden reproducir en Navarra o en el País Vasco.

P: Imaginábamos el Cantábrico como un refugio climático. Lo de este año genera ansiedad, preocupación y tristeza.

R: —Con temperaturas tan altas y noches tan tropicales es bastante complicado aguantar. Y los del norte estamos menos acostumbrados o preparados en infraestructuras o edificios. En Pamplona no sé, pero en las capitales vascas se ha agotado el aire acondicionado. Es lo que está pasando en Gran Bretaña o Alemania. Es un problema mucho mayor que quizás en Andalucía, más acostumbrados a las olas de calor.

P: Con aumento de fallecimientos y de penalidades por ejemplo para las personas mayores.  

R: —Las olas de calor atacan más a la gente más vulnerable, sean las personas mayores, niños y niñas o gente con enfermedades. Ahora se habla de justicia climática. No es lo mismo vivir en una zona residencial con zonas verdes y aislamiento térmico que vivir en una zona donde existe solo hormigón y cemento sin árboles. Ni es lo mismo una zona rural que un municipio urbano.

P: Hablaba del aire acondicionado.

R: —Estoy en contra de ciertas teorías de prohibición del aire acondicionado. Puede valer en hospitales o en situaciones particulares, pero hablar de climatización universal, un aire acondicionado para todos y todas y en todos los sitios supondría una demanda energética muy grande. Creo que hay que empezar por la renaturalización: árboles, más zonas verdes, aislamiento térmico, refugios climáticos…

P: El asunto a partir de octubre saldrá de la agenda.

R: —El calor lo vemos como una anomalía que está suponiendo una serie de molestias, pero que ya se pasará. No se ve como un riesgo estructural, un desafío, un problema; no se puede vivir en estas condiciones.

P: ¿No vemos ya las orejas al lobo?

R: —Hasta cierto punto todavía en Europa. A la hora de la verdad se ve muy lejano, y las olas de calor como algo absolutamente pasajero, momentáneo, no como una cosa que se va a perpetuar y a ir a más.Si no habríamos adoptado bastantes medidas.

P: Que afecte a países como Alemania les hará sentirse concernidos. 

R: —Pero a nivel institucional no hay valentía política para afrontar esta realidad. Se hacen diagnósticos que luego no se plasman en acciones concretas.

P: En 2027 tendremos elecciones Generales, municipales y autonómicas. Tal vez haya una lluvia de promesas en este sentido.

R: —En Navarra podríamos mirar el plan de calor de Barcelona 2025-2035.

P: Allí acaban de hacer un simulacro en la hipótesis de llegar a 50 grados.

R: —Con 200 entidades. Está metido el Gobierno catalán, agentes económicos, ONGs…

P: ¿Es previsible llegar a eso?

R: —Se habla muchas veces pasado 2035. Y en 2050 en Navarra podríamos tener 4 grados más en relación con 1990.

P: A 50 grados habrá golpes de calor a punta de pala.

R: —Hay que cambiar absolutamente todo, los hábitos de vida, el trabajo, el deporte, las infraestructuras…

P: Una multinacional así no invertirá.

R: —Todos los estudios económicos dicen que el cambio climático supone unos problemas muy grandes, y cada vez las aseguradoras tienen más complicaciones. Debemos adaptarnos a lo que vamos a tener. Pero si llevamos un planteamiento absoluto de crecimiento económico sin límites… habrá que decrecer en toda una serie de cosas, y crecer en cultura, en educación, en sanidad, en los cuidados…

P: ¿Se sigue encontrando con negacionistas?

R: —En mis redes sí. Los negacionistas son parte del reflejo de la sociedad. Gente de Vox está creando asesorías para agricultores.

P: Vivimos en un mundo global e interdependiente, con un consumo de energía disparado.

R: —En el Norte somos seres privilegiados, y como dice Jorge Riechmann no sé si llevamos vidas imperiales. Lo cual no quiere decir que todos los habitantes del Norte vivan como nosotros; hay bolsas de pobreza, de gente vulnerable, pero vivimos de los pueblos del Sur a todos los niveles.

P: Tampoco hay conciencia de eso.

R: —No, no la hay. ¿Qué podemos hacer? Como individuos desde un compromiso ético tenemos que hacer cosas y ser lo más consecuentes con una vida más austera.

P: ¿Debemos pagar mayor factura?

R: —Sí, más elevada, y reducir muchas cosas. Podemos tener un cierto confort sin ir a las cavernas ni muchísimo menos reduciendo el consumo de energía y cantidad de cosas. Esto es un círculo vicioso. Las multinacionales no están por la labor. Las instituciones navarras, con las competencias que tienen, lo tienen muchas veces realmente muy complicado. Sin embargo, creo que se podrían hacer cosas que no se hacen.

P: ¿Por ejemplo…?

R: —Sobre todo en el problema del transporte, con autobuses eléctricos uniendo la Comarca de Pamplona. Además en Navarra no hay prácticamente ferrocarriles, no hay frecuencias, y autobuses cada vez menos.

P: En resumen…

R: —No existe en Navarra ni en Euskadi ni en España un planteamiento de cambio echándole más valentía política, no para hacer catastrofismo, sino para reflejar realmente la situación, con un diagnóstico con acciones prácticas, teniendo en cuenta la realidad de cada sitio y las competencias.

P: Le pueden decir del Gobierno de Navarra o del de España que ya apoyan al coche eléctrico.

R: —El coche eléctrico tampoco es la solución. Yo creo que sobre todo es el transporte público electrificado o la bicicleta y el coche compartido, y a poder ser eléctrico. El coche eléctrico puede contaminar menos, pero por otra parte vamos a volver a las ciudades de siempre, de todas las aceras llenas de coches.

P: Seguimos pensando que el viaje vacacional mejor hacerlo en nuestro coche de propiedad.

R: —La gente cuando cumplía una determinada edad y empezaba a trabajar quería era un coche. Un joven, un coche. Ahora no pasa eso ni mucho menos. Yo creo que ha variado bastante ese panorama y mucha gente hoy día viaja a través del ferrocarril, del TAV, el autobús… Un cambio bastante considerable en la juventud, también en EEUU, a pesar de que allí hay coches a manta.

P: ¿Se imagina una Pamplona en 2056 con una red de coches compartidos como la de bicis?

R: —Tendría que ser eso, otra cosa es lo que se vaya a conseguir.

P: A modo de conclusión general…

R: —Existe una cierta parálisis ante la situación de abismo. Hay una negación defensiva en los cerebros. No queremos ver, y hay jóvenes resignados. Mucha gente observa que las cosas están muy mal, pero que esto no cambia, y ahí entra la ansiedad climática. Se dice que para que hubiese un cambio habría que tener un 20% de la ciudadanía que fuese el motor dispuesto a esos cambios. Pero es muy difícil que la Administración en general y las instituciones se muevan en torno a este tema.

P: ¿Y a nivel municipal?

R: —Hay un campo muy grande, pero limitado porque las emisiones de gases de efecto invernadero no tienen fronteras, se pueden producir en China y venir aquí.