No me van los mensajes que me alaban
por ser mujer en cada 8 de marzo.
Por ser mujer no he de ser más altruista,
dadivosa, o tener más valores,
ni siquiera más belleza.
Puedo ser musa y además pintora,
puedo ser una guapa científica,
puedo unirme a un tipo genial
sin vivir a su sombra.Por ser mujer, no tengo superpoderes,
Charo Pérez
ni aún el 8 de marzo.
Sólo soy un ser humano,
pertenezco a la casi mitad
de la población mundial,
pero no soy la mitad de nadie.
Soy diferente al hombre, pero no soy
mejor ni tampoco peor que él,
pero eso sí: debo ser más fuerte
y pelear para hacer oír mi voz,
para cobrar lo mismo en el trabajo,
para acceder a estudios, carreras
y puestos «masculinos»
y, sobre todo, para
que no se me borre de la Historia.
Bilbao, 21 enero 2026