Hace años fui minucia
una mota de polvo entre la sábanas
todo eso ya pasó, soy OTRA.
Las rodillas pegadas a mi cara
El aliento se va a los cristales
como recuerdos que cobran vida.
Intente evaporarme, destruirme,
desmadejar el dolor,
pero se va lo de a diario, lo vano,
se queda lo que desgarra
tan pegado, como la masa al adoquin
y me sangran las cejas.
Tengo el cuerpo cubierto de escritos,
los nudos de las letras arropan mis tripas,
debajo de cada palabra hay trozos de tiempo
como trozos de cal seca,
se encayan como alimañas
como voces de animales de dos piernas.
Las estrujo con mis manos, las piso, las trituro, me dan asco.
siento vértigo, mareos como vaiven en tren desmayado,
vomito pus necrosada, babas de culpa, hogueras de miedo,
cuchillos de silencio, porciones de mierda acumulada
en mis entrañas, GRITO : AAaaaAAaaaAAaaaAA
Danzan los dedos solitarios
con dos agujas de nacar
tejen una seca solga de hilo bala,
ato sus rudas manos
lleno su boca de dura agua
me coloco de frente mirándole a la cara.
Vamos machote – con dos huevos-
¡ Aguanta la mirada!
Brunhilde Roman Ibáñez