Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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Agur Jon Mujika

Por Cristina Maruri.

Sé que no soy la voz más autorizada para hablar de Jon, porque ni le conocía desde hacía tiempo, ni era mucho, ni en profundidad, pero me vengo arriba y escribo estas letras, porque creo que lo verdaderamente importante es que deseo plasmar mi percepción sobre él, basada en los momentos en los que compartimos vida.

En la mayoría de los casos nos encontrábamos al inicio de los eventos (culturales, sociales, profesionales…) enmarcados en icónicos edificios, de esos de los que está sembrado nuestro querido Bilbao.  Era fácil descubrirle con su pequeña libreta, un poco encorvado, algún kilo de más, moviéndose de corrillo en corrillo, recabando datos, haciendo su trabajo.

Discreto, pasando siempre desapercibido. Y sin embargo, cuánto me llamaba la atención. En este mundo en el que vivimos, escaparate gigantesco, en el que juventud, belleza física y riqueza material, lo ostentoso, copan todos los rankings, listas y pódiums, Jon nadaba contra corriente, haciendo su trabajo a conciencia y con el objetivo de hacerlo bien. Esa era su mayor recompensa, junto con el ser amable y generoso con quienes encontraba en su camino.

Coleccionaba bolígrafos. Todos le servían, pero unos le ilusionaban más que otros. Yo lo sabía y los recababa en esos mundos distantes por los que a menudo me muevo, los guardaba en la mochila que siempre llevo y esperaba volver a coincidir con él.

Me gustaba verle sonreír, aunque al hacerlo nunca se le vieran los dientes, y mover su espeso entrecejo cuando los analizaba. Me gustaba su mirada franca y profunda de agradecimiento.

Era muy bonito hacerle feliz.

Eskerrik asko Jon, ha sido un verdadero placer.