Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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AUTONOMÍA Y DECISIÓN

Era el paraíso para una vida felíz que nunca terminaría. Se podía vivir solo para el ocio: contemplar la naturaleza, pasear, pensar, disfrutar de todos los placeres imaginables. En aquél lugar las abejas, las mariposas y otros insectos libaban contínuamente el néctar de las flores más exóticas que jamás se hayan visto, se hallaban árboles frutales por doquier, la temperatura también era ideal, ni frío ni calor.
La imagen de Eva se reflejaba en las cristalinas aguas del río Tigris muy cerca del lugar donde confluye con el Éufrates antes de entregarse los dos gozosamente al Golfo Pérsico; mientras paseaba por sus orillas, iba meditando sobre el humillante origen que la tradición le había asignado: ¡ proceder de una costilla de Adán! Pero no podía detenerse en tales pensamientos y decidió mirar hacia adelante. Un majestuoso manzano mostraba orgulloso sus frutos. Eva se fijó en una manzana firme, brillante, de color rojo intenso y verde cáliz. Alguien había dicho que no se podía comer, pero, ella decidió que sería agradable saborearla y la cogió y la probó y le pareció deliciosa y se la ofreció a Adán que también la probó, le gustó y se la comió. En ese mismo instante se desató una terrible tormenta. Fueron castigados y expulsados del edén. A partir de ese momento vivirían con sufrimiento y la mujer pariría con dolor, pero la historia culpó a Eva, a la mujer. Pues bien, yo ahora decido poner un sencillo final a este cuento: Eva miró hacia adelante, y sí, parió con dolor, parió muchos hijos y muchas hijas pero a todas ellas les transmitió un gen con ese toque de rebeldía y orgullo que podría llevarlas a gobernar el mundo y con esa esperanza luchamos apasionadamente para conseguirlo.

Maite del Vigo
Taller de escritura creativa
7-1-2026