Por José Manuel Alonso.

Fidel Raso, nacido en Sestao, licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco, con tanto éxito profesional que le concedieron el Premio Internacional de la profesión periodística, y es también Diplomado en Estudios Avanzados (DEA), premio Internacional de Periodismo Cátedra Manu Leguineche y Profesor Honorífico de la Universidad 1985-1997) … Perteneció al equipo de investigación del Caso GAL… Enviado especial a diferentes acontecimientos internacionales como la caída del Muro de Berlín o la primera Guerra del Golfo. Autor de dos libros de fotografía y un ensayo sobre el Fotoperiodismo Vasco bajo el terrorismo… Ha practicado la mayoría de los géneros, aunque destacan la fotografía, el reportaje y la opinión sobre el fenómeno de la información…
Reconocido por su extensa y famosa obra por medio mundo, ha resumido su extenso trabajo y actividad durante años en unan extraordinaria obra titulada “Crónica de 30 años en primera línea”, con un segundo titular: “ETA, Euskadi y el mundo” … El éxito de la obra está siendo tan grande que va ya por la cuarta edición… Y en la portada del libro, además de una selección de fotos significativas de su trabajo durante años, destaca esta frase: “Las fotos que me ayudaron a NO entender la vida” …
Quienes trabajamos con Fidel en el periodismo tan activo como exigían los años de guerras en el mundo y la existencia tan cercana de ETA, siempre valoramos su actividad y admiramos su entrega en primera línea de aquellas guerras y del terrorismo en el mundo, lo que, sin ninguna duda, “forma parte de la portada histórica del siglo XX” …
En la “Crónica de 30 años en primera línea”, tras la insistencia de otros profesionales que le animaron, decidió hacer una “crónica de los acontecimientos más importantes de los que había sido testigo, con el terrorismo en Euskadi como eje principal”. Entre estos acontecimientos, a los que el propio escritor cataloga como “los hechos que cambiaron la historia de la humanidad”, están la caída del Muro de Berlín y las elecciones posteriores de Alemania del Este, así como las primeras elecciones democráticas de Rusia de 1991, la primera guerra del Golfo o el Apartheid… Grandes cambios entre los dos siglos que marcaron la historia de la humanidad, y que, para Fidel Raso, estaban muy relacionados con lo que sucedía en el País Vasco. «Yo iba de enviado especial a cubrir estos acontecimientos y cuando volvía al País Vasco sentía que nada cambiaba” …
En noviembre de 1989 caía el Muro de Berlín, solo un año después comenzaría la guerra del Golfo y a su vez Sudáfrica y Namibia vivían en un sistema de segregación racial, también conocido como Apartheid. Al mismo tiempo, en Euskadi se estaba viviendo un escenario que resultaría dramáticamente familiar y social… A través de asesinatos, secuestros y extorsión, el grupo terrorista ETA había instaurado un clima criminal y de miedo en el territorio; miedo que se experimentó en las calles vascas hasta 2011… Fidel vivió muy de cerca y como periodista en activo esta serie de acontecimientos tan dramáticos…
Y no solo los dramas del País Vasco, sino que, acompañado de su cámara, cubrió personal e informativamente los conflictos que sacudieron al mundo durante más de 30 años; así como el que sacudió a Euskadi durante 60 años… Ahora, recoge sus vivencias en ‘Crónica de 30 años en primera línea. ETA, Euskadi y el mundo’, una extensa narración que tal y como admite el que fue reportero gráfico de Diario 16 en el País Vasco y miembro del grupo de investigación de los GAL, “abre la violencia de ETA a la visión de cómo estaba el mundo a su alrededor, porque cuando uno tiene la visión global de que el mundo estaba cambiando y a la vez estaba el terrorismo, el impacto de análisis es mucho mayor”

Según razona el mismo, su “gran crónica” nace fruto de una aspiración frustrada en su momento, cuando el periodista, licenciado por la UPV, quiso escribir este libro coincidiendo con su doctorado precisamente en los años más activos del terrorismo de ETA… “Con el foco puesto no tanto en mis fotos, sino en sus experiencias personales”, explica. “Con el paso del tiempo y mis continuos viajes, lo fui posponiendo hasta el punto de que mis propias experiencias tenían cabida. Todo estaba relacionado” (…) Y de es forma ha conseguido una obra extraordinaria, toda una gran tesis de gran utilidad no solo para los periodistas en activo o los estudiantes de periodismo, sino para el público en general y más aún para los que vivimos a diario el terrorismo…
En el propio libro se recogen opiniones de algunos de sus compañeros, por ejemplo, Ángeles Escrivá, en “El Mundo”, escribe: “Fidel es de la estirpe de los antiguos periodistas que pueden poner en la solapa de sus libros cosas como que perteneció al equipo del Caso Gal mientras otros nos quedamos mirando con admiración y envidia”
Fidel Raso dentro de su propia librería

Por su parte, José María Irujo, en “El País”, afirma: “Mientras algunos periodistas nos acercábamos a los mismos escenarios del terror… Fidel lo hacía antes, más cerca, y lo hacía mejor porque retrataba con sus cámaras las consecuencias dramáticas de aquellos atentados y, sobre todo, reflejaba en las imágenes el dolor de las víctimas”
Carlos Santos, de Radio Nacional de España, por su parte, afirma: “Este no es un libro de memorias, es una crónica de 30 años de nuestra historia reciente, y si es un libro con memoria”
Y como explica el propio Fidel Raso, que trabajó “en tres continentes y a caballo de dos milenios con distintos jefes y directores… A todos ellos mi afradecimien5tio por sus enseñanzas… Puedo decir que siempre trabajé con los mejores
“Esto no es una novela”, es mucho más real…
Tamara Crespo, periodista compañera de Fidel, escribe en el Epílogo del libro un hermoso texto que titula: “Esto no es una novela” , en la que detalla que además del valor periodístico del libro de Fidel Raso, con la constante información de los atentados de ETA, está una investigación de crímenes cometidos por el Estado, por el poder en aquellos años. “Había que tener mucho valor para sacar los trapos sucios del contraterrorismo en los llamados “Años de Plomo” de ETA. De uno y otro lado les llovía el odio a estos periodistas, de los que tanto debemos y tan poco hablamos y por supuesto tampoco valoramos. Algunos de los protagonistas de sus investigaciones, gente poderosa, acabaron en la cárcel. Sin embargo, el trabajo de los periodistas fue impoluto, como demuestra algún intento fallido de procesarles. Periodismo del mejor posible, periodismo de investigación de verdad, más allá de “filtraciones” judiciales o políticas, periodismo del que hace moverse a la justicia, a la democracia. Escarbar en una pista, ganarse la confianza de las fuentes, viajar para ver, preguntar, contrastar una y otra vez y fotografiar o documentar también con imágenes siempre que sea posible, eso es una investigación periodística”
Tamara Crespo continúa su epílogo: “Si a la experiencia de la violencia más feroz, la que se vivió durante décadas en l País Vasco, en España sumamos la de un periodista que, como Fidel, ha vivido en escenarios informativos internacionales de primer orden, e trascendencia histórica, el coctel no puede ser sino único, una visión que nos permite pasar de lo local a lo universal y viceversa. Este viaje de ida y vuelta lo hizo Fidel durante años en los que documentaba loa crímenes de ETA mezclados, como testigo de primera línea con la Caída del Muro de Berlín, la Primera Guerra del Golfo o el nacimiento de la nueva Rusia. El mundo estaba cambiando por completo en esos momentos. Mientras fotografiaba a Yeltsin, al canciller Kohl, Mitterrand o Pinochet, de vuelta a casa hacía fotos a Bette Davis en el Festival de San Sebastián no vivía un momento a lo Lawrence de Arabia con Peter O’Toole y, al tiempo, tenía que salir corriendo a fotografiar a un muero a tiros en esas mismas calles, o a cubrir atentaos con coche bomba, entierros, manifestaciones y las fiestas de los pueblos y ciudades del País Vasco”
Otra singularidad de este libro de Fidel Raso, según señala Tamara Crespo, es el hecho de que “ofrece una visión directa, directísima, de quien ha visto las cosas y puede contarnos qué olor deja una bomba, que en la metralla hay cadenas y clavos, o que momentos de duda, de zozobra, pueden darse a la hora de portar el féretro diminuto y blanco de un niño asesinado. Y si la realidad siempre supera a la ficción”…
En medio de este horror, continúa Tamara Crepo, “la vida seguía, dentro y fuera de nuestras fronteras, y dejaba paradójicas y surrealistas escenas de las que también quedaron para siempre reflejadas en sus fotos muchas otras, solo en su retina y en su memoria, y que comparte en este libro. No están todas, pero las que están son suficientes para plantearnos muchas reflexiones y preguntas sobre la historia reciente de este país y su entronque en un contexto histórico internacional, también acerca del giro que ambos dieron a finales del siglo XX y comienzos Del XXI hasta casi ayer mismo, porque estos tiempos convulsos y vertiginosos siguen siendo una mina para un periodista que no deja nunca de mirar, que no deja jamás de serlo”
Y Tamara finaliza, como en todo el Epílogo del libro, refiriéndose Fidel Raso: “No hay noticia que ocurra a su alcance, o en la distancia, y se le escape, y, si fuera por él, este libro no se hubiera acabado nunca, porque siempre encuentra algo digno de ser contado y pensado. De hecho, su deseo sería que lo terminara usted, lector, con sus propias reflexiones a partir del poso que le deje su lectura” (…)
Termino: Hay una frase de José María Irujo en el “País” que define lo que es esta publicación: “Los que intenten cambiar el relato lo tienen difícil, porque libros como este demuestran que las fotografías no mienten” (…)
Fidel Raso, como se explica en el libro, deja testimonio de su profesionalidad única, y hoy, tanto Fidel como su compañera Tamara, además de grandes periodistas y escritores, son propietarios de una hermosa y sabia librería en la Villa del Libro, es decir, Urueña, en la provincia de Valladolid, histórico y bellísimo pueblo plagado siempre de visitantes, sobre todo lectores, porque en sus calles hay ocho librerías, incluida la de Fidel y Tamara, donde casi siempre hay sabios compradores…
Y repito: “Crónica de 30 años en primera línea” // “ETA, Euskadi y el mundo” es un libro de extraordinario interés, sobre todo informativo e histórico, para los periodistas e historiadores de hoy o del futuro…
José Manuel Alonso
Nota de coincidencia y recuerdo cervantino: En el pasado número de Kazetariak me llevé una agradable sorpresa al encontrarme un texto dedicado a la mujer en el Don Quijote de Cervantes… Precisamente este periodista, que suele hacer un recuerdo homenaje cada año a Don Miguel de Cervantes, tenía preparado el mismo texto, además de otros muchos, para esa misma fecha, aunque me vi obligado a aplazarlo, texto en el que el extraordinario escritor dedica a la mujer: «Porque has de saber, Sancho, que las mujeres son las más perfectas de las creaciones divinas. Que, aunque son más hermosas que las flores, las estrellas y la luna llena juntas, son fuertes como el acero de mi lanza” …