Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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De cómo SAN NICOLÁS acabó siendo SANTA CLAUS

Por Marino Montero.

La Fiesta de San Nicolas, el primer santo no mártir de la historia, establecida en el 6 de diciembre, y que no ha tanto que celebraban los escolares de estas latitudes, es el origen del mito de Santa Claus

La readaptación que en el siglo XIX hicieron en la ciudad de Nueva York, en un principio Nueva Ámsterdam, de la Fiesta de San Nicolás, o La readaptación que en el siglo XIX hicieron en la ciudad de Nueva York, en un principio Nueva Ámsterdam, de la Fiesta de San Nicolás, o Sinterklaas, que allí celebraba la colonia holandesa, es el origen directo de la creación del mito de , que allí celebraba la colonia holandesa, es el origen directo de la creación del mito de Santa Claus, hoy día universalizado.

Y parece ser que la costumbre de colgar los calcetines en la repisa de la chimenea para recibir los regalos de Navidad, y por extensión la de poner los zapatos, deriva de la anécdota contada por los hagiógrafos de este obispo de Myra (Demre en la actual Turquía‬‬‬‬) del siglo IV, en la que se relata que habiéndose enterado de que un desquiciado hidalgo caído en la miseria se había visto obligado a prostituir a sus tres hijas, quiso remediar la situación sin que se supiera que había sido él, y con tal fin tiró por su chimenea unas monedas de oro que fueron a caer dentro de las medias de lana que las jóvenes habían dejado secando.

Una costumbre, conocida como la «Fiesta del Zapato» y en principio establecida en la noche del 6 de diciembre, en la que en el año 345 murió San Nicolás, de cuya celebración en la corte de Felipe II ya tenemos constancia por el cronista Pellicer.

Pero la trascendencia navideña de San Nicolás, cuyo nombre significa «protector y defensor de los pueblos», y al que en occidente conocemos como San Nicolás de Bari por haber sido trasladados sus restos a esta ciudad portuaria italiana en 1087, va mucho más allá. Téngase en cuenta que se trata del primer santo no mártir de la Historia, con un gran predicamento en la antigüedad, al que veneran católicos, ortodoxos, coptos y anglicanos, habiéndole dedicado más de dos mil templos por todo el orbe y atribuido innumerables patronazgos.

Patronazgos en los que se amparan desde ciudades y países (como Rusia, Grecia y Turquía), hasta las más variadas situaciones de peligro (naufragios, incendios, robos, juicios injustos, penuria económica…) y oficios, entre los que destacan los navegantes, pescadores y marineros, que fueron quienes auspiciaron la construcción en El Arenal de Bilbao (antiguo barrio de pescadores) de la iglesia de San Nicolás de Bari, fundada en 1490 y en 1756 reconstruida con su traza actual.

Aunque el más significativo, a pesar de que ahora este un tanto olvidado, y la razón por la que se suele representar a San Nicolás con tres niños a su lado, metidos en una cubeta, para rememorar que les devolviera a la vida después de haber sido asados (!!!) para dar de comer a los clientes de un hostelero, es su patronazgo sobre los escolares, que estos celebraban alborozadamente revistiendo a uno de ellos de «obispillo» y realizando rondas petitorias de dulces y regalos. «La fiesta del obispillo o de San Nicolás » https://atlaslabayru.wordpress.com/…/la-fiesta-del-obispil…/

Una fiesta de gran popularidad en los Países Bajos, donde, pese a los intentos de supresión antaño protagonizados por los calvinistas, no ha perdido fuerza y sigue celebrándose multitudinariamente cada 5 de diciembre, víspera de San Nicolás, dando origen, con el correr de los tiempos, al mito de Santa Claus, la readaptación secular realizada en el siglo XIX por los neoyorkinos, que hoy día representa a la Navidad.

Como apunte revelador conviene señalar que San Nicolás llaga a los Países Bajos en barco desde España (circunstancia que tiene su justificación en el hecho de que la ciudad portuaria de Bari estuviera bajo el dominio de la corona española durante varios siglos), que cabalga sobre los tejados de la ciudad montado en un caballo blanco, llamado Amerigo, y que cuenta con un séquito de pajes, conocidos como los Zwarte Pieten (Pedritos los Negros), que son quienes bajan por las chimeneas para dejar los regalos a los niños.

Y como prueba de la demoledora pérdida de las señas de identidad propias de cada pueblo y cultura, causada por la devastadora globalización, no puedo dejar de reseñar el hecho de que, en 2005, en la ciudad turca de Demre (levantada sobre las ruinas de la antigua Myra de la que San Nicolás fue obispo) se ha sustituido una escultura de bronce que le representaba por una de plástico de Noel Baba (Papá Noel, el alter ego de Santa Claus) aduciendo que ello atraería más turistas.

Marino Montero
646 681 389 – marino2014bilbao@gmail.com