Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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ENDOMETRIOSIS: CUANDO SE DETERIORA LA CALIDAD DE VIDA DE LA MUJER A LO LARGO DE TODA SU VIDA.

Por Dr. José Luis Neyro1.

1Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB). Prof. del Máster Internacional de Climaterio y Menopausia. Universidad de Madrid (UDIMA), España. Coordinador científico del programa de Actualización en Salud de la Mujer de LiveMed Iberia.                                      

https://orcid.org/0000-0003-4345-7089

doctorneyro@gmail.com

Parecería de entrada un tema baladí y carente de verdadero interés social; intentaré en poco más de 1000 palabras, tratar de demostrar lo contrario con datos y no tanto con opiniones…Para empezar por algún sitio, acaso nos sirva la prevalencia de esta enfermedad: se estima que la endometriosis afecta a entre el 10 y el 15% de las mujeres en edad reproductiva, es decir, que solo en España afecta a unos dos millones de mujeres y así hasta 176 millones de afectadas en todo el mundo1. Aunque proporcionalmente sucede en 1 de cada 10 mujeres en edad fértil, es una enfermedad silenciada que además puede llegar a ser muy incapacitante y acaso invalidante para las actividades de la vida diaria (AVD) en determinadas condiciones y a veces a lo largo de la toda la vida de la mujer afecta.

            Dependiendo del país y la población, el diagnóstico de esta enfermedad puede retrasarse entre 7 y 10 años de media desde el inicio de los primeros síntomas2. ¡¡¡Entre 7 y 10 años!!! Que esto ocurra es sinónimo de que no lo estamos haciendo bien, está claro; quizás, y sin que sirva de precedente, aquí podría aplicarse aquella concepción muy patriarcal (¿heteropatriarcal, además?) de que normalizar el dolor durante la menstruación es como mínimo equivocado y además podría ser en algunas oportunidades hasta negligente profesionalmente hablando.

            Muchas mujeres descubren que la padecen cuando se enfrentan a problemas de fertilidad, previamente cansadas de aguantar sus síntomas y de penar de unas consultas médicas a otras, mientras son etiquetadas de ansiosas cuando no de verdaderas obsesionadas por su salud, hasta que al no llegar el deseado embarazo es ahí cuando finalmente se la detectan, ¿Cómo puede ser?

Es un hecho que se trata de una enfermedad muy compleja, que puede ir desde la ausencia de sintomatología alguna hasta el referido dolor menstrual, la fatiga crónica, la esterilidad o las alteraciones de las relaciones sexuales (como muestra simplificadamente, el esquema adjunto).

Consiste básicamente en el crecimiento y actividad del tejido endometrial (aquel que tapiza por dentro al útero), en el que asientan los embarazos, aquel que descama mes a mes durante la menstruación, en cualquier otro lugar del organismo además de en el interior uterino. Así, durante los días de la hemorragia menstrual, este tejido ectópico sangra dada su dependencia hormonal, allá donde esté; sea en el interior del abdomen irritando el peritoneo y causando “mini-peritonitis”, sea en el pulmón produciendo hemoptisis (tos sanguinolenta) durante la menstruación, sea en el interior del ovario hasta formar los famosos “quistes de chocolate”… Así, parece obvio que un diagnóstico temprano es fundamental para adecuar mejores estrategias, tratar de cercenar su progresión y la evolución natural de las lesiones de forma progresiva, evitar el dolor y la incertidumbre consecuente y convivir con esta enfermedad lo mejor posible. Es una convicción firme que, con conciencia y educación, con formación continua se pueden conseguir todos los objetivos y de manera simultánea.

            En los últimos tiempos se ha creado a través de las sempiternamente presentes redes sociales de comunicación (¿) entre las personas, una estrategia basada en la visibilización (¡) de la enfermedad y sus síntomas; se ha titulado “Haz visible lo invisible y ¡comparte!”. Se pretende básicamente tratar de abandonar la normalización del dolor menstrual por parte, no ya de ginecólogos y/o médicos de atención primaria que por supuesto, sino de toda la sociedad en general. Se debiera partir del principio de que, si bien la menstruación es un fenómeno “natural” en cuanto que fisiológico, no debería causar dolor. Desde otro punto de vista, es bien conocido que el dolor es un aviso natural de que algo en nuestro organismo no va bien: no debe doler tragar alimentos, o respirar. Nadie entendería que la micción (o la defecación…) causaran dolor espontáneo. Pues tampoco debiéramos normalizar el dolor menstrual. Tener la regla no debe ser causa de dolor crónico y persistente.

Llegados a este punto y más allá de lo gráfico de la imagen anterior que ejemplifica como ninguna otra el martirio de tener genitales para muchas mujeres con esta enfermedad, debemos recordar que el sufrimiento trasciende a lo físico y se extiende largamente a lo emocional. Un estudio científico evaluó la calidad de vida, la ansiedad y la depresión en 110 pacientes con endometriosis diagnosticada por medios quirúrgicos comparadas con otras 61 testigos sanos y reveló que quienes presentaban dolor genital tenían una peor salud mental que las que no lo padecían3. Parece definitivo que el dolor es el aspecto clave para las mujeres que lo sufren, lo cual es un punto importante para los médicos que tratan a pacientes con esta enfermedad. Anteriormente se conocía que la endometriosis podía repercutir en la calidad de vida. Sin embargo, en general se considera que una enfermedad inflamatoria crónica de esta clase simplemente era el motivo de una menor calidad de vida, pero este estudio ha venido a demostrar que es el dolor el verdadero generador de ansiedad y el mayor condicionante de la afectación de la salud mental de estas mujeres.

“Apoya a quien sufre endometriosis y deja tu corazón amarillo”, como señal inequívoca de ese apoyo, rezaba la campaña en RRSS con las que iniciábamos esta corta llamada de atención, sobre un problema íntimo, pero con repercusiones incluso laborales y hasta profesionales. De esta forma, el mes pasado, el de inicio de la primavera, ha sido etiquetado como “mes de la endometriosis”.

Tenemos estudios epidemiológicos de seguimiento de cohortes con resultados que revelan que el retraso diagnóstico medio, ya lo mencionamos, es de al menos 7 años, desde la aparición de los primeros síntomas y las primeras consultas, hasta el diagnóstico negro sobre blanco, con un número medio de visitas médicas hasta la derivación a ginecología de 6,7 consultas. Al comparar las mujeres con endometriosis con las del grupo control, se objetiva en las primeras peor calidad de vida, mayor pérdida de productividad laboral y mayor afectación en la realización de las tareas cotidianas4. Estos resultados, no obstante, no deben extrapolarse a todas las mujeres con endometriosis, pues se corresponden con mujeres afectas de dolor pélvico crónico que van a ser sometidas a una intervención quirúrgica.

La regla no duele, no debe doler. Si sucede a su alrededor, ocúpese del tema tratando de apoyar la consulta médica sin dilación. Si la menstruación duele, dígale usted a la persona que lo padece que acuda a mirarse; por su salud física y por su calidad de vida actual o futura; no normalicemos la enfermedad desde un patriarcalismo perfectamente injusto y plagado de micromachismos en este caso. Convirtamos ese mes de concienciación…, en cualquier mes del año. Solo se diagnostica aquello en lo que uno piensa…

BIBLIOGRAFÍA.

  1. Disponible en https://www.neyro.com/2016/03/14/la-endometriosis-afecta-a-176-millones-de-mujeres-en-el-mundo/. Último acceso el 14.04.2026.
  2. Disponible en https://www.neyro.com/2019/04/04/la-endometriosis-reclama-mayor-atencion/. Último acceso el 14.04.2026.
  3. Disponible en https://www.neyro.com/2016/02/01/el-dolor-genital-asociado-a-endometriosis-puede-alterar-la-salud-mental/. Último acceso el 14.04.2026.  
  4. Disponible en https://www.neyro.com/2016/04/18/afectacion-seria-de-la-calidad-de-vida-en-la-endometriosis-la-importancia-de-la-individualizacion-del-tratamiento/.  Último acceso el 14.04.2026.