Por Kepa Ibarra-Gaitzerdi.
Visitar un Museo le da acontecimiento al verbo más promiscuo y diverso. Arremete el gesto, concilia la palabra entre básica y profunda, dejando la indiferencia aparcada en un garaje virtual. Sucede la última frase resumida y vuelves de la noche de los tiempos, para conjurarte contra un tráfico rodado imposible o la última película itinerante de Tom Cruise. En la diferencia, la sonrisa malévola.
El Anatsui (Ghana 1944). Todo un referente de la escultura africana. Muy interesante la exposición porque recrea a la perfección su predilección (1998) en la utilización de tapones de aluminio que extrae de las botellas de bebida y que plasma con sabiduría la historia pretérita del continente africano y sus secuelas contemporáneas, en una crítica acertada de las múltiples fechorías que cometió un colonialismo voraz y sin escrúpulos. Se recomienda no dejar de ver su obra MAR CRECIENTE, un alegato sobre el cambio climático y sus nefastas e imprevisibles consecuencias.
Otra referencia interesante en esta visita al Museo es el encuentro con la exposición de Yayoi Kusama (Matsumoto, 1929-Japón), artista y literata contrastada, precursora de todo un movimiento vital que abarca campos como la pintura, la escultura, los recursos vanguardistas impulsados por sus performances visuales (años 60-70, muy en boga) y, sobre todo, dimensionando su idea completa y no edulcorada de lo ilimitado (imprescindible la visita a la Sala de Espejos del Infinito. Entrada limitada)
Para finalizar, hay que destacar la exposición sobre expresionismo abstracto (Nueva York, años 40) y una valoración sobre el terreno que definía muy bien el carácter de sus precursores (Pollok, generación Beat), incluidos en un discurso donde prevalecía la propulsión individual, la no-definición de la tendencia, y una reseña para la historia: “Un arquitecto no coge una pala ni coloca un ladrillo, un arquitecto sigue siendo un artista”
Cuando abandonas la pinacoteca te queda un poso sensacional, con sabor a almíbar y a gusto agrio, consciente de que los destinos del arte y la cultura se dibujan a trazo grueso, con las contradicciones del sistema aflorando en cada pincelada, en cada tapón machacado, asistiendo impasible a un tiempo que siempre fue mejor. En pleno Holoceno, la duda. En la duda, la respuesta.
(Artículo dedicado a los compañeros y compañeras del 1er curso de Ciencias Humanas en las Aulas de la Experiencia. EHU-Bizkaia)
KEPA IBARRA-GAITZERDI