Nek González
La edición metropolitana de los galardones impulsados por Bilbao Metropoli 30 reconoce proyectos de innovación social, reindustrialización verde, colaboración territorial y regeneración urbana.
El futuro del Bilbao Metropolitano se escribe cada vez más desde la cooperación entre instituciones, empresas, universidades y entidades sociales. Esa idea —la de que la transformación de la ciudad es necesariamente un proyecto colectivo— quedó reflejada este martes al mediodía en la gala de los The Bay Awards – Metrópoli Edizioa 2026, celebrada en el Teatro Campos Elíseos Antzokia y organizada por Bilbao Metropoli 30.
Los galardones reconocen iniciativas que buscan transformar el Bilbao Metropolitano desde ámbitos como la innovación social, el desarrollo económico sostenible, la cooperación entre agentes o la planificación estratégica. Entre los proyectos presentados apareció, además, una idea que remite directamente a la historia de la ciudad: la voluntad de reconectar el futuro del territorio con su tradición industrial.
La ceremonia reunió a representantes institucionales, empresas, universidades y entidades sociales, reflejando la diversidad del ecosistema metropolitano. Entre las propuestas finalistas aparecieron proyectos ligados a la transición energética, a la regeneración urbana o a la innovación social, pero también iniciativas que miran hacia la ría y hacia los antiguos paisajes industriales como parte del imaginario que sigue definiendo a Bilbao.

En la categoría vinculada a la Agenda 2030, el jurado reconoció el Edificio EDE, impulsado por EDE Fundazioa, un proyecto concebido como ecosistema urbano de innovación social. El edificio integra vivienda, participación comunitaria, empleo inclusivo y actividad cultural, generando un espacio abierto donde conviven personas y realidades sociales diversas.
El premio al desarrollo económico sostenible e inclusivo fue para SESTAO INDHARTU, una iniciativa promovida por el Ayuntamiento de Sestao junto a empresas industriales del entorno. El proyecto plantea reforzar el tejido productivo mediante innovación y sostenibilidad, conectando la tradición industrial de la margen izquierda con nuevas oportunidades económicas.
La transición energética tuvo también un papel destacado en los galardones. El reconocimiento Bateginik Saria, destinado a proyectos que articulan alianzas entre el sector público, el privado y el social, recayó en Campus Abanto – corazón del hidrógeno verde, promovido desde el Parque Tecnológico de Euskadi. La iniciativa forma parte de las estrategias que buscan situar al territorio como referente en el desarrollo industrial ligado al hidrógeno verde.
El último reconocimiento de la gala, Ameslariak Saria, destinado a proyectos con visión estratégica a largo plazo, fue para All Iron y Bulevares de la Ría de Bilbao, impulsado por la Diputación Foral de Bizkaia. La propuesta plantea una nueva fase en la transformación urbana de la metrópoli recuperando la ría como espacio de conexión, movilidad y cohesión territorial.
Entre los distintos proyectos presentados se dejó entrever, además, una sensibilidad que conecta con la memoria industrial del territorio. En una ciudad donde nombres como Altos Hornos de Vizcaya forman parte del imaginario colectivo, algunas iniciativas plantean recuperar ese legado no solo como recuerdo histórico, sino como inspiración para nuevas formas de desarrollo económico y urbano.
Más allá del reparto de premios, la gala dejó una impresión clara: el Bilbao del futuro se piensa desde la innovación, pero sin renunciar a las raíces que explican cómo llegó hasta aquí.
Porque en Bilbao la ría nunca ha sido solo un paisaje: ha sido trabajo, memoria y vida. Y quizá por eso el futuro de la ciudad sigue empezando siempre en el mismo lugar.