Empresas, expertos y Gobierno Vasco coinciden en que la competitividad industrial dependerá de abaratar la energía, agilizar la burocracia y acelerar las renovables mientras Euskadi aspira a aprovechar su fortaleza industrial
La transición energética ya no es únicamente un reto medioambiental. Se ha convertido en un factor decisivo para la competitividad de la industria, la soberanía económica y la capacidad de atraer inversiones. Esa ha sido una de las principales conclusiones que se han puesto de manifiesto durante los Encuentros SER Euskadi, organizados por Cadena SER y PwC con la colaboración del Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco, donde empresas, expertos e instituciones han coincidido en reclamar menos trabas regulatorias, mayor estabilidad normativa y más incentivos para acelerar la descarbonización sin perder competitividad.
Durante el encuentro también se ha evidenciado que Euskadi parte con importantes fortalezas para afrontar este proceso gracias a su tejido industrial, la innovación tecnológica y la colaboración público-privada, aunque todos los participantes han advertido de que será imprescindible aumentar la capacidad eléctrica, simplificar la tramitación administrativa y reforzar las ayudas para no quedarse atrás frente a otras economías.
La viceconsejera de Transición Energética, Irantzu Allende, ha defendido que la dependencia energética ya no puede analizarse únicamente desde una perspectiva ambiental, sino como una cuestión estratégica para el futuro económico de Euskadi.
Durante su intervención ha recordado que el Ejecutivo vasco trabaja sobre cuatro grandes ejes: eficiencia energética, electrificación, desarrollo de las energías renovables e impulso del hidrógeno y los combustibles renovables.
En ese contexto, ha destacado la convocatoria de 52 millones de euros en ayudas para proyectos de eficiencia energética y descarbonización industrial, una línea que duplica ampliamente la dotación del año anterior tras el éxito registrado en la convocatoria precedente.
La viceconsejera también ha defendido la necesidad de reforzar las infraestructuras eléctricas. Según ha explicado, la planificación estatal contempla un incremento superior al 40% de la capacidad de transporte, una mejora que permitiría avanzar en la descarbonización de 117 empresas electrointensivas y contribuiría a proteger alrededor de 70.000 empleos industriales en Euskadi. A ello se suma un plan de inversiones de 332 millones de euros para reforzar la red de distribución durante los próximos años.
Las empresas reclaman un cambio de rumbo: «A la industria no se la castiga, se la incentiva»
Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada ha sido la necesidad de abandonar un modelo basado en obligaciones y sanciones para sustituirlo por políticas que incentiven la inversión.
El CEO del Grupo Vidrala, Raúl Gómez, ha sido especialmente contundente al afirmar que Europa ha construido una regulación excesivamente punitiva mientras otras potencias económicas han optado por incentivar sus industrias.
«A la industria no se la vence, a la industria se la convence», ha resumido, reclamando una profunda desregulación y una reducción de los costes energéticos que soportan las empresas españolas.
En la misma línea, la directora general de la patronal Oficemen, Elena Guede, ha defendido que la descarbonización debe ir necesariamente acompañada de políticas industriales que permitan mantener la competitividad de las empresas europeas frente a las importaciones procedentes de terceros países.
Según ha advertido, Europa necesita proteger a las industrias que invierten para reducir emisiones y evitar que la producción termine deslocalizándose hacia mercados con menores exigencias medioambientales.
Euskadi quiere aprovechar una oportunidad histórica
El socio responsable de PwC en la zona norte, Asier Atutxa, ha cerrado el encuentro con un mensaje optimista sobre la capacidad del tejido empresarial vasco para adaptarse al nuevo escenario energético.
Ha defendido que Euskadi siempre ha sabido convertir los grandes desafíos en oportunidades y ha asegurado que volverá a hacerlo apoyándose en su fortaleza industrial, la innovación y la colaboración entre administraciones y empresas.
Atutxa ha insistido en que la soberanía energética será uno de los grandes retos de los próximos años y ha reclamado marcos regulatorios estables que permitan a las empresas invertir con seguridad.
A su juicio, el éxito dependerá de que las administraciones acompañen al sector privado mediante incentivos y no mediante una visión excesivamente punitiva.
Cegasa: «El futuro no pasa por construir nuevas centrales nucleares»
Uno de los momentos más destacados del encuentro ha llegado durante la intervención del consejero delegado de Cegasa, Íñigo Atutxa, al abordar el papel que desempeñará la energía nuclear durante las próximas décadas.
El responsable de la compañía ha defendido que las centrales actualmente en funcionamiento podrán seguir operando mientras sean útiles, pero ha descartado que la solución pase por construir nuevas instalaciones.
En su opinión, las energías renovables ya ofrecen un coste claramente inferior y el auténtico reto consiste ahora en desarrollar sistemas de almacenamiento que permitan aprovechar toda esa generación eléctrica.
Ha asegurado que el almacenamiento mediante baterías protagonizará una auténtica revolución en los próximos tres o cuatro años y permitirá gestionar mucho mejor la electricidad procedente del sol y del viento, reduciendo aún más el precio de la energía.
El gran riesgo: depender ahora de la tecnología china
El auge de las energías renovables ha abierto, sin embargo, un nuevo debate entre los participantes.
Aunque España dispone de una de las electricidades más competitivas de Europa gracias al desarrollo de la energía solar y eólica, varias intervenciones han alertado del creciente peso de China en la fabricación de baterías, componentes y sistemas de almacenamiento.
Raúl Gómez, CEO del Grupo Vidrala, ha advertido de que Europa corre el riesgo de sustituir la dependencia de los combustibles fósiles por una dependencia tecnológica del gigante asiático si no protege su industria y refuerza la cadena de valor europea.
Redes eléctricas, renovables y menos burocracia: las claves del futuro
El socio responsable de Energía y Utilities de PwC, Óscar Barrero, ha explicado que Europa necesita abordar de forma simultánea el despliegue de renovables, el almacenamiento energético, la ampliación de las redes eléctricas y el incremento del consumo eléctrico para mantener el equilibrio del sistema.
Ha recordado que España disfruta de una posición privilegiada respecto a otros países europeos gracias al bajo coste de generación renovable, aunque esa ventaja termina diluyéndose por el peso de peajes, impuestos y otros costes regulados que soporta la industria.
El consenso alcanzado durante la jornada ha sido claro: Euskadi dispone del conocimiento, el tejido empresarial y la capacidad tecnológica para situarse entre los territorios líderes de la transición energética, pero para lograrlo será imprescindible reducir la burocracia, ofrecer seguridad jurídica, impulsar las inversiones y reforzar la colaboración entre las administraciones y el sector privado.