Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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Los centros de datos para la IA generan un efecto isla de calor de unos 2 C en un radio de 7-10 kms

Por Fernando Valladares.

Las infraestructuras necesarias para la inteligencia artificial elevan varios grados la temperatura de barrios enteros. Una investigación de la Universidad de Cambridge publicada en abril de 2026 analizando imágenes de satélite 8.400 centros de datos constató que estas infraestructuras generan islas de calor locales capaces de elevar la temperatura de la superficie un promedio de entre 1,5 y 2,4 grados. Esto. que es comparable al calentamiento global acumulado en las últimas cuatro décadas, se concentra en un radio de 10 kilómetros en torno a cada instalación. Esta realidad afecta ya a 343 millones de personas en todo el planeta, quienes conviven con infraestructuras de computación que devoran energía de forma masiva y constante.

Gigantes tecnológicos como Meta, OpenAI y Google lideran una carrera de construcción de mega-centros de datos que consumen entre 1 y 1,2 gigavatios de potencia cada uno, una cifra que iguala el gasto eléctrico de ciudades enteras de 300.000 habitantes. El proyecto Prometheus de Meta en Ohio y el ambicioso Stargate de OpenAI en Texas operan con cientos de miles de procesadores gráficos disipando calor sin descanso, lo que impide que las temperaturas bajen durante la noche y compromete la recuperación física de las poblaciones más vulnerables. En 2026 el consumo global de la inteligencia artificial alcanzó los 415 teravatios-hora, una demanda energética que ya supera el consumo total de países como España o Argentina y que se traduce inevitablemente en una disipación térmica masiva hacia la atmósfera local. A este estrés térmico se suma un gasto hídrico alarmante que alcanzará los 100.000 millones de litros anuales para 2027, compitiendo directamente con el riego agrícola y el suministro de agua potable en estados como Arizona y California.

Además del calor y la amenaza de sequía, las comunidades vecinas sufren un ruido ambiental permanente de hasta 85 decibelios generado por ventiladores y sistemas de bombeo que no se detienen en ningún momento del día. Mientras Europa intenta reducir el impacto conectando centros de datos a redes de calefacción urbana para reutilizar el calor residual, potencias como China ya han impuesto límites estrictos al consumo energético para frenar este descontrol. La industria se enfrenta ahora a un dilema crítico donde debe elegir entre invertir en eficiencia de software y refrigeración líquida avanzada o enfrentar una resistencia política y social que podría detener en seco su expansión desmedida por el territorio.

Referencias

https://blog.donweb.com/islas-calor-datacenters-ia-impacto
https://arxiv.org/abs/2603.20897
https://edition.cnn.com/2026/03/30/climate/data-centers-are-having-an-underrported