No nacimos del silencio,
aunque durante siglos se intentara
relegarnos a él.Aprendimos a nombrarnos
—cuando la historia
no pronunciaba
nuestros nombres—
a caminar firmes
en espacios donde antes
solo había ausencias.Cada avance fue fruto de la constancia,
cada derecho,
el resultado de una lucha compartida.Las mujeres hemos sostenido el mundo
desde la noche,
desde lo invisible,
desde el trabajo no reconocido,
desde la responsabilidad asumida,
sin aplausos, ni aprobaciones.No reclamamos privilegios,
reivindicamos justicia.
La igualdad no es una concesión,
es un principio democrático.Ser libres no es una aspiración extraordinaria,
es una condición necesaria
para una sociedad más justa.Hemos cuestionado normas heredadas,
hemos transformado costumbres,
hemos demostrado que la equidad
fortalece, suma y construye futuro.Que el respeto no limita,
sino que dignifica.Hoy, no es solo una fecha conmemorativa: es un compromiso
con las que abrieron camino,
con las que sostienen el presente,
con las generaciones que esperan
un mundo más consciente y responsable.Que este 8 de marzo nos recuerde
que la igualdad entre mujeres y hombres
no es una meta lejana,
sino una tarea diaria.Y que avanzar juntas y juntos
Regla Hidalgo
no es una opción,
sino una responsabilidad colectiva.