Buscando el camino. Blog de Ander López de Abechuco
En temporada estival se va más a la playa, al campo o a lugares nuevos. En lugares desconocidos o con gran aglomeración de gente es más fácil despistarse y llegar a perderse, tanto adultos como menores.
Por ello, vamos a realizar una serie de recomendaciones especialmente dirigidas a menores para tratar de evitarlo o afrontar esa situación si llega a suceder.
En primer lugar, sobre todo, hay que cuidar unos de otros y no dejar a nadie desatendido o solo.
Preparación
Lo primero que hay que hacer cuando lleguemos a un nuevo lugar, es dedicar unos minutos a reconocer el entorno e identificar en familia una serie de puntos de interés o relevancia fácilmente detectables y alcanzables por todas las personas que forman el grupo. Ese punto en el que encontrarse en caso de pérdida dependerá del lugar en que estemos; como ejemplos pueden ser, un puesto de socorrista, la esquina de una plaza, un monumento, una fuente, etcétera.
Lo segundo, es crear en familia un plan de actuación por si alguien se pierde o se separa del resto. Este plan dependerá lógicamente del entorno, pero lo fundamental que ha de tener es:
- Si nos encontrarnos en un entorno natural, lo recomendable es que la persona se quede quieta. Únicamente si hubiese muy cerca un lugar en que se haya estado recientemente y sea fácilmente detectable y alcanzable siguiendo un camino, podría valorarse desplazarse hasta allí. Pero la primera opción para la persona ha de ser quedarse quieta, y si dispone de algún medio, comunicar que se ha perdido.
- En entornos como playas o aglomeraciones de gente; identificar el punto de reunión, como el puesto de socorrista, un monumento u otro lugar visible y de fácil acceso. Si no es posible llegar o no se detecta, la persona debería quedarse quieta y solicitar ayuda a alguien de alrededor, preferiblemente alguien uniformado como un socorrista o un dependiente de un establecimiento comercial. Es aconsejable dedicar unos minutos a que los menores sepan identificar los uniformes y vestimenta de la policía, servicios de emergencia y socorristas de la zona.
- En el caso de que la persona perdida no tenga claro qué hacer, la mejor opción es quedarse quieta y solicitar ayuda de alguien preferiblemente uniformado.
Educación a los menores
Hay una serie de cuestiones sencillas que han de ser enseñadas a los menores:
- No dejarse llevar a otros sitios. Hay que educar a los menores para que nunca se dejen llevar a lugares apartados, fuera de la vista de la gente, vehículos o lugares que no les inspiren seguridad.
- Enseñarles a no dudar en gritar y pedir ayuda si se siente miedo.
- No aceptar regalos. También deben saber que no deben aceptar ningún regalo de personas extrañas.
- Palabra secreta. Únicamente confiar en personas en las que ya tengan confianza o aquellas que les hayan dicho la palabra o frase secreta familiar que indica que esa persona es de confianza de sus progenitores o tutores. Esta frase ha de cambiarse cada vez que se utilice.
- Teléfono de contacto. En el caso de que la persona que se ha desorientado conozca el teléfono de contacto de alguien del grupo con el que iba (como pueden ser progenitores, familiares, monitor, tutor, etcétera) únicamente debe comunicar ese número de teléfono a la policía o a socorristas.