Asociación Vasca de periodistas - Colegio Vasco de periodistas

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Un día y otros muchos para ser feliz

Por José Manuel Alonso.

      La notica de hace unos días más desagradable, sobre tofo para los que somos periodistas, ha sido la aprobación de la Ley definida del silencio y la mordaza, una importante traba para la libertad de información que comentaremos después de las merecidas vacaciones de agosto de los profesionales en activo… Vamos hoy con un tema más ameno y sencillo, tema soñado y pensado desde hace años… 

      Se trata de hacer una especie de encuesta con resultados cuantitativos y cualitativos de cómo podría pasarse un día feliz, completo, disfrutando de lo que otros nos dejaron o compartieron. Ejemplos:

  1. Que habría que hacer durante el día en el sentido cronológico: al levantarse, después; al mediodía, a la comida; a la tarde, con siesta, o paseo, o algo de deporte o de ocio, y la cena, y las últimas horas, hasta acostarse y dormir como un lirón…
  • Qué música oír; qué leer; qué ver; qué degustar… Música de que compositores; lectura de que narradores o poetas; cine o video o televisión, qué películas o documentales… O quizá no habría que hacer nada de eso y dedicar todo el día a pasear, ¿por dónde?, ¿con quién?…
  • ¿Habría que compartir el día para hacerlo feliz y completo? ¿Con quién?. ¿Con la familia, con los amigos, con gente desconocida?
  • ¿Cuántas horas convendría dormir o descansar para completar el día? ¿Cuántas horas para hacer ejercicio y qué clase de ejercicio?
  • También podría analizarse que tipo de ropa, de calzado, de muebles…
  • Supongo será muy importante la comida (el supermercado) para ese día y si debemos hacernos la comida nosotros o quizá convenga ir a un restaurante, ¿cuál?…
  • ¿Sería tal vez conveniente la visita a alguien o algún lugar: un Museo, una Iglesia, un Parque, etc.

    Todas las encuestas que se hacen sobre la felicidad siempre han dado un índice bastante alto… Sin embargo, en ocasione, al preguntar si era feliz, algún encuestado ha dicho eso de «ni falta que me hace».

Diez mandamientos para lograr la felicidad

La única Constitución que reconoce el derecho de los ciudadanos a ser felices es la norteamericana, aunque la historia y la realidad se han encargado de desmentirlo. También la Constitución española recoge, por ejemplo, el derecho al trabajo y a la vivienda, y todos conocemos la situación… Y es que ser feliz, que es lo más importante de esta vida, depende de cada uno. Ya lo decía aquel fandango de Antonio Pérez Guerrero: “El mundo puede opinar / lo mal que quiera de mí / pero nadie me puede quitar / el derecho a ser feliz”. Así que vamos con sugerencias o mandamientos para ser feliz, que es lo que interesa, a sabiendas de que nunca es tarde para encontrar la felicidad…

      Lo más importante, por tanto, es no rendirse frente a las dificultades que se presenten y superarlas con confianza, buscando nuevas maneras de adaptarse a cada situación; maneras que deben de ser capaces de mantener íntegra la actividad del organismo, despiertas y abiertas las facultades intelectuales, y vivos y cálidos los afectos y las amistades que constituyen parte integrante de la vida… Saber vivir cada momento con renovada ilusión y sin importar los años que tengamos, porque conservar el potencial creativo y el entusiasmo es una forma directa de retardar el envejecimiento… Por eso, hay personas de más de 60, 70 e incluso 80 años tan ilusionadas y activas como otras de 40 o menos, porque todo depende en realidad de la edad biológico–mental…

Para todo ello, destacamos lo que hemos llamado Diez Mandamientos de la Ley de la Felicidad… Antes de eso, hemos de tener en cuenta los factores negativos, esos que contribuyen a alejarnos de la felicidad: (1) Desnutrición o alimentación deficiente y perjudicial. (2) Fumar demasiado (3) Abusar del alcohol (4) Beber poca agua (5) Deficiencias en vitaminas y minerales (6) Nerviosismo y preocupación excesivas o constantes (7) Desilusión por todo (8) Inactividad (9) Depresión y (10), lo más importante, no sentirse querido y valorado de verdad por los demás, sobre todo por los más cercanos…

            Vamos, pues, con los diez mandamientos: (1) Actividad personal y familiar; satisfacción en lo afectivo y en lo sexual. (2) Sentirse en paz y a gusto con uno mismo; cultivar la amistad y ver el lado bueno de la vida y de las personas. (3) Trabajo y/o actividad satisfactoria y gratificante que llegue a convertirse en disfrute, y nos deje tiempo para nosotros, las amistades y la familia. (4) Rutina diaria sin sobresaltos ni imprevistos que no se puedan controlar. (5) Mandar en sí mismo y en la propia vida y no permitir que nadie la malogre. (6) Alimentación frugal y sana, higiene personal, ejercicio físico, aire puro. (7) Tener aficiones satisfactorias. (8) Descansar lo suficiente y vivir gozosamente el presente. (9) No vivir por encima de nuestras posibilidades. (10) Adoptar actitudes optimistas y sentir que otros son también más felices por nuestra causa: familiar y/o de amistad…

Esos diez mandamientos se pueden reducir a dos: (1) Mantener la vida sana y activa, porque, si estamos jubilados (jubilosos) tenemos más tiempo para organizarnos y gozar volviendo a empezar cada día, es decir, volviendo a aprender y cultivar lo que nos de la real gana, realizando esas tareas que antes eran una pasión y que nunca pudimos hacer nuestras… Ningún momento mejor que el presente para redoblar el ardor de esa pasión. Y (2), si somos sabios (“la sabiduría es para la vida”, decían los estoicos) y no necios, sabemos que vivimos entre los demás, prodigando una actitud conciliadora y una simpatía humana que nos hacen equilibrados, serenos e incluso imprescindibles en momentos en que la sociedad nos necesita. Repartamos, por tanto, nuestra felicidad a los demás, porque si el amor está en el otro o en los otros; también, la felicidad. ¡Compartámosla y seremos… aún más felices, ¡seguro!…

                                                               José Manuel Alonso