Desde 1993 todos los 22 de marzo celebramos el Dia Mundial del Agua, una iniciativa global respaldada por las Naciones Unidas para destacar la importancia del agua dulce para nuestro planeta y la necesidad de combatir su escasez en todo el mundo.
El acceso, la gestión o el control del agua es un factor desencadenante de tensión, de un malestar que puede devenir en disputas territoriales y políticas, en protestas, enfrentamientos, y desplazamientos forzados…
La competencia por recursos hídricos compartidos, las sequías prolongadas, la mala gestión y el uso del agua como arma de guerra impulsan estos conflictos cuyo impacto social es enorme.
Los principales problemas del mundo actual incluyen la desinformación, los bulos, las mentiras, el cambio climático, la pobreza y desigualdad social, un reparto más equitativo de la riqueza y el bienestar…
La escasez de agua, intensificada por el cambio climático, la contaminación y el aumento de la demanda, industrial y doméstica, causa conflictos económicos, laborales, sociales y geopolíticos a nivel global. Este panorama ensombrece nuestro presente y nubla, opaca, nuestro futuro.
La Ciencia y la Investigación auguran un panorama sombrío, una guerra encarnizada por el Agua.
A medio plazo el agua sera determinante para la paz en el mundo.
Los estudios de prospectiva realizados con un horizonte del 2050 señalan que el agua será aun más escasa y de peor calidad
Dentro de 30 años la población mundial será de 7.594 millones y más de la mitad sufrirá estrés hídrico
La demanda de agua crecerá un 55%, especialmente en el sector de la industria (400%), la producción eléctrica (140%) y el uso doméstico (130%).
Las previsiones no son nada halagüeñas, del 2030 al 2050 el agua será uno de los desafíos globales más críticos.
Necesitamos una nueva cultura del agua, consensos, un compromiso y pacto social más rotundo y coordinado en relación con el Medio Ambiente en general y el agua en particular.
El miedo, el silencio, la inacción no nos protegen, no son una opción.Desde la ONU se subraya que el agua puede ser un catalizador para la paz si se gestiona de forma cooperativa.
La vida es maravillosa pero ha de ser vivida con curiosidad, compromiso, con pasión, con ganas para el disfrute de una misma y de los demás.
Hay que pensar y actuar en clave de Comunidad haciendo compatible el interés individual con el interés común.
No podemos vivir sin agua o con agua de mala calidad. Este tema no es baladí. Cada uno/a de nosotros/as con sensibilidad y cambio de hábitos podemos hacer mucho para preservar este planeta de cara a generaciones futuras.
Henry Ford dejó escrito que en esta y en todas las sociedades, en este y en todos los tiempos, unirse es un comienzo, permanecer juntos es puro progreso y trabajar juntos es un éxito.
Para ser seres humanos completos, necesitamos valorar y tomar en consideración el trabajo de quienes nos han precedido, tener acceso tanto a lo que representan nuestros antepasados, nuestros abuelos como a generaciones futuras, a nuestros nietos. Abordar desde la colaboración, coincidir jóvenes y no jovenes, eliminar el edadismo, garantiza una mejor toma de decisiones.
En esto como en todo, la aportación del periodismo, el poder y la fuerza de nuestra profesión, bien ejercida, puede cambiar el mundo y mejorar la humanidad.